La ingeniería es el desarrollo y aplicación del conocimiento científico y tecnológico para satisfacer las necesidades de la sociedad, dentro de los condicionantes físicos, económicos, humanos y culturales.” / Definición de ingeniería del MIT.

El MIT, referente mundial en ingeniería, nos presenta una definición que invita a una revisión crítica de nuestra actividad, en un día en el que nuestro país ha decidido conmemorarla por su aporte a la sociedad. Recordemos que la fecha fue escogida porque al día siguiente de que un desolador terremoto afectara la zona central el 13 de mayo de 1647 fue necesario levantar por completo las construcciones, iniciándose así un importante despliegue de ingeniería en pos de los afectados.

Hoy en cualquier universidad, empresa, servicio público o institución donde se haga ingeniería son dos las razones principales para decir que un proyecto no se puede realizar: se demuestra que las leyes naturales no te lo permiten (es imposible), se demuestra que no cumple con los requisitos económicos requeridos (es inviable). Pero estas dos razones sólo responden a las dos primeras condicionantes que el MIT nos presenta como fundamentales para el desarrollo de la ingeniería ¿y qué pasó con las otras dos?

Pasó que la ingeniería, a diferencia de lo que algunos parecen creer, no opera por fuera de las leyes del resto de la actividad humana sino que lo hace en los términos establecidos por los bloques hegemónicos, los cuales en nuestro periodo ponen el valor del capital por sobre cualquier otro factor. Frente a esto no es raro ver entonces que las condicionantes humanas y culturales pasen a un segundo plano al momento de “hacer ingeniería”, dado que como nos ha demostrado la historia, especialmente la reciente en nuestro país con los grandes proyectos mineros y energéticos, los requerimientos humanos y culturales chocan con el avance del capital la mayor parte del tiempo.

Por tanto, una ingeniería útil a los bloques hegemónicos actuales es una ingeniería mutilada, limitada a satisfacer aspectos económicos funcionales a quienes hoy ostentan el poder. Entendido de esta manera, cualquier intento por recuperar a la ingeniería en su valor completo, debe necesariamente plantearse como contrahegemónico y expresarse en el campo de la política. No se puede desconocer que las condicionantes económicas, humanas y culturales se definen en el campo de la política.

Lamentablemente el campo de la política ha sido para la ingeniería chilena post dictadura, un campo que le parece ajeno (basta con mirar ejemplos como el de la Universidad Técnica del Estado para recordar que no fue siempre así). Cuando el vicepresidente del Colegio de Ingenieros, una de las pocas instancias que podrían llegar a instalar lineamientos políticos respecto a la ingeniería en nuestro país, expresa a propósito del día de la ingeniería que los desafíos que enfrenta la actividad hoy en día responden a solucionar técnicamente las amenazas generadas por la promesa de bienestar de ayer, expresa una incapacidad de reconocer el campo de la política como el lugar donde se están determinando los objetivos de la ingeniería.

La invitación para quienes pensamos que es necesario que la ingeniería sea una herramienta para el desarrollo de la sociedad en su conjunto, es a mirar nuestra actividad con ojos críticos, para poder entrar de manera directa a un debate sincero sobre cuáles pensamos deben ser las condicionantes que marquen el camino del trabajo ingenieril. Pero para la expresión de esta crítica y su transformación en acción, es necesaria la organización en espacios que permitan ir demostrando que es posible pensar de otra manera y que existen alternativas viables para el desarrollo. En específico, la ingeniería no está ajena al debate de un país garante de derechos sociales en contraste al país subsidiario, protector de la competencia y depredación privada en el que vivimos hoy. Entendiendo a la ingeniería como disciplina fundamental del desarrollo económico y social, este debate es un buen punto de partida para que, quienes pensamos que el individualismo y la primacía del capital por sobre todo han causado grandes estragos en Chile, comencemos a levantar el país a través del trabajo conjunto con fines solidarios.

Por Christopher Gepp T.
Ingeniero Civil Bioquímico PUCV – Militante Izquierda Autónoma

(publicado originalmente en dañoestructural)