Ayer 13 de junio, más de 110 mil estudiantes, trabajadores, y familias chilenas, salimos a la calle nuevamente. Lo hicimos de manera pacífica, alegre y creativa, pero por sobre todo, lo hicimos con una gran masividad y unidad, mostrando una vez más que la mayoría de Chile avanza hacia una educación pública, gratuita y de calidad. Estamos convencidos de que estos son anhelos de miles y miles de chilenos ante los cuales no se puede responder simplemente con mera represión.

Es por esto que repudiamos tajantemente la intervención de Fuerzas Especiales de Carabineros en la Casa Central de la Universidad de Chile durante la tarde de hoy. La violencia desmedida contra decenas de compañeros (afectando incluso a una estudiante embarazada), daños al patrimonio histórico de la Casa Central, gases y bombas lacrimógenas marcaron las principales escenas de una violencia policial que sus pasillos sólo habían visto durante la Matanza del Seguro Obrero (1938) y las movilizaciones contra Federici durante la dictadura de Pinochet. Nuevamente nos encontramos frente a la sordera de autoridades políticas, como la demostrada por la actual Ministra de Educación, quienes negándose a escuchar lo que miles de voces empujan, no hacen más que respaldar y fomentar la represión y violencia contra las manifestaciones sociales.

Prácticas como estas, que se repiten en muchos otros espacios y afectan transversalmente a quienes participan del movimiento estudiantil; sólo reflejan un nulo respeto a la educación pública y una inexistente voluntad de dar un debate abierto sobre cuál es la educación que Chile necesita, de cara a la ciudadanía y a los cientos de miles de chilenos que hoy reivindican sus derechos a lo largo de todo el territorio nacional.

Nos parece relevante reivindicar la importancia de la acción estudiantil organizada y colectiva. Las decisiones y acciones que impulsa el movimiento estudiantil están validadas por sus respectivos espacios de decisión, por lo que para que una escena como la de ayer no se repita estas acciones deben ejercerse con responsabilidad, cuidado de nuestras herramientas de lucha y recordando nuestros horizontes. Las aberrantes muestras de abuso de poder y fuerza excesiva que sufrimos no pueden nublar nuestra conciencia de que, una vez que pasan, la hegemonía de los poderosos sigue intacta.

Seguiremos movilizándonos por un nuevo modelo educativo, basado en la educación pública gratuita, democrática y de calidad, orientado a la erradicación de las desigualdades de clase, género y etnia. El país entero reclama una educación distinta, entendida como un derecho social universal en todos sus niveles y no como un bien de consumo al cual el acceso está determinado por la capacidad de pago. Estas son las profundas convicciones que nos mueven, y ningún juego de provocaciones gubernamentales ni policiales podrá acabar con ellas.

Izquierda Autónoma
14/06/2013