El nombramiento del gabinete de Michelle Bachelet no ha estado ajeno a los famosos “conflictos de interés” a los cuales nos tenía acostumbrada la derecha. Por sólo poner un ejemplo: la designación de Máximo Pacheco Matte como Ministerio de Energía, a pesar de sus vínculos con  Endesa y el proyecto HidroAysén son una clara demostración que “todo cabe dentro del programa”. En particular en Educación, estas contradicciones se expresan en un programa ambiguo, con titulares que pretenden quedar bien con el movimiento estudiantil, y con contenidos que satisfacen a quienes sostienen el actual modelo educacional.

En este escenario, el nombramiento de las autoridades gubernamentales en materia educativa no se trataba sólo de nombres, sino también de una oportunidad para aclarar y entregar un mensaje claro a la ciudadanía sobre la dirección que tendrá la reforma: una que simplemente ajuste el actual mercado en educación, o una que avance hacia la consagración de la educación como un derecho social universal garantizado por el Estado sin discriminación alguna.

Con el nombramiento de Eyzaguirre como Ministro de Educación el mensaje ya resultaba preocupante: un tradicional personaje del establishment político, con domicilio ideológico conocido en el actual modelo subsidiario y con suficiente capital político como para dialogar con el mundo empresarial. No por nada aterriza al Ministerio luego de ser el brazo derecho del grupo Luksic en Canal 13.

Pero si el nombramiento de Eyzaguirre fue un mal comienzo, la designación de Claudia Peirano como subsecretaria ratifica que las demandas  del movimiento estudiantil y los encargados de ejecutar el programa de gobierno caminan por veredas opuestas. Su postura pública contra la gratuidad universal y sus participación en una entidad de asistencia técnica educativa (ATE) cuestionada por la Contraloría, resultan inaceptables para una autoridad que debiera encabezar una reforma que transforme el paradigma en educación. Nos parece que éstos son suficientes antecedentes para decir que Claudia Peirano no está en condiciones políticas de asumir la subsecretaría de educación.

Como Izquierda Autónoma trabajaremos por la concreción del programa que el movimiento estudiantil y social ha levantado, y como la historia ha demostrado, será la movilización y la organización las principales herramientas para conseguir este objetivo. La política de espaldas al pueblo no puede continuar. Es fundamental que cualquier reforma cuente con la participación y deliberación del movimiento social, que es justamente el principal impulsor de las transformaciones por las que hoy aboga la sociedad chilena.

Izquierda Autónoma

Enero del 2014