(artículo publicado en el segundo número de revista Contratiempo)

Se nos ha querido inculcar, como regla inamovible, que la mejor y única forma de organizar la producción y la vida es a través de la iniciativa privada (como sinónimo de egoísmo) y la competencia. Todos los que hemos participado del Movimiento Estudiantil sabemos que eso es falso. Hemos sido testigos de cómo dos cabezas piensan mejor que una y de cómo muchos hemos sido capaces de construir lo que solos nunca hubiésemos podido. Existen un sin número de instancias donde esta tendencia aflora y es nuestro debe mostrarlas al mundo y fomentarlas. Por supuesto que las nacidas en la web no son la excepción.

La Infraestructura Abierta de Berkeley para la Computación en Red o “BOINC”, por sus siglas en inglés, es una infraestructura para la computación distribuida, desarrollada por la sede de Berkeley de la Universidad Estatal de California. ¿Qué significa que sea una infraestructura para la computación distribuida? Los investigadores de la Universidad requerían de un poder de procesamiento gigantesco para poder realizar sus experimentos en ciencia avanzada. Ese poder de procesamiento sólo lo podían otorgar las súper-computadoras, las que por ser sumamente costosas obligaban a que los experimentos se tuvieran que turnar los aparatos existentes, limitando la cantidad y profundidad de la investigación que la Universidad podía realizar. Para superar este obstáculo, se les ocurrió una forma barata y simple de generar la súper computadora más poderosa del mundo a través de la cooperación desinteresada de cientos de miles de adherentes.

La gracia de Boinc es que no es un hardware de procesamiento, sino que un software (es un programa y no una computadora). Éste permite a quien lo desee “donar” los ciclos no utilizados por su equipo y transferirlos al proyecto que desee apoyar. Por ejemplo, cada vez que estamos navegando en internet y nos vamos a comer algo o vamos al baño, el procesador de nuestro computador sigue funcionando y realizando ciclos de cómputos, los que simplemente se desaprovechan. Boinc es un software libre, disponible bajo la licencia GNU LGPL, que le permite a los usuarios transferir esa capacidad de procesamiento al proyecto que él elija. Asimismo, le permite gestionar un proyecto y recibir ciclos de quienes apoyen su iniciativa, que le permitan utilizarlos para su investigación científica.

Esto se ha traducido en que cientos de proyectos que requerirían de millones de dólares para financiar la capacidad de procesar una cantidad exorbitante de datos, lo han podido hacer a través del aporte desinteresado de cerca de 500.000 usuarios deseosos de colaborar.

Colaborar con algunos de los proyectos gestionados por Boinc se traduce en instalar un fondo de pantalla que se activa cuando nos estás utilizando tu computador y te informa de cuánto has colaborado con el proyecto que elegiste. Tanto la instalación del programa como su uso son gratuitos, sea entregando como recibiendo capacidad de procesamiento. Se puede utilizar en Microsoft Windows, Mac y Linux, y te permite elegir entre muchísimos proyectos científicos a los cuales aportar: desde la búsqueda de vida extraterrestre en la galaxia, modelos de espin en las partículas elementales usando los principios de la mecánica cuántica, hasta la búsqueda de los genes responsables de las enfermedades hereditarias.

Estas iniciativas no sólo tienen la gracia de ser “simpáticas”, sino que tienen una connotación política: demuestran la capacidad que otorga la organización y el ingenio para construir con independencia de los límites que el capital y el paradigma competitivo nos imponen. Proyectos como Boinc y el software libre demuestran que la colaboración es una herramienta de producción poderosa, cuyo potencial aún no ha sido completamente explotado.

Si deseas colaborar, no dudes en ingresar a http://boinc.berkeley.edu, descargar la aplicación y poner la capacidad desperdiciada de tu PC a disposición del avance de la ciencia y la humanidad.

Pablo Viollier

@pabloviollier