Entrevista a Camila Rojas, por El Mercurio Valparaíso

Oriunda de San Antonio, entró el 2009 a la carrera de Administración Pública de la Universidad de Chile. En 2011, en pleno apogeo de las movilizaciones estudiantiles, ingresó a Izquierda Autónoma. Fue Consejera FECH en 2012 y Delegada FECH del Centro de Estudiantes de Administración Pública el 2013. En Noviembre de 2015 ganó las elecciones de la FECH y el 2014 – 2016 fue Senadora Universitaria.

-¿Cómo fue que Izquierda Autónoma (IA) definió su precandidatura parlamentaria?

Vemos un malestar cada vez mayor y una participación electoral cada vez menor, eso habla de un quiebre entre la sociedad y sus expectativas y quienes hacen la política. Para los partidos hoy es más fácil conseguir plata que reinscribir a sus, hasta ahora, militantes; al mismo tiempo vemos que la derecha y la Concertación han aprendido a convivir  y a salir victoriosas. Aún con los casos de corrupción y bajas aprobaciones, ellos siguen dirigiendo el país. Este contexto es una oportunidad y una amenaza a la vez: podemos aprovecharlo y construir una alianza social y política que enfrente el Estado subsidiario y empuje la desmercantilización de los derechos o podemos terminar acomodados  con unos cuantos cargos institucionales, sirviendo de oxígeno para este sistema y no representando los intereses que están excluidos de la política. Como queremos tomar el primer camino, como IA decidimos disponernos a la construcción de esta alianza social y política, y una de esas diposiciones es poner a nuestros dirigentes al servicio del Frente Amplio para las próximas elecciones, entre ellos están Carlos Ruiz, Francisco Figueroa y también yo.

-¿Cuál va a ser tu  estrategia para encantar al electorado?

No se necesita una masa de votantes sino compromiso con los cambios, agentes de lo que el país requiere y que por años se ha expresado en las calles. Hasta ahora el ejercicio político lo que ha hecho es dejarnos en condiciones negativas: malas pensiones, una educación segregadora. Por eso es nuestra obligación hacer una política que además de invitarnos a votar, nos permita determinar cómo vivimos; que nos permita decidir si queremos o no más privatizaciones. La estrategia por lo tanto es no delegación, es tomar la política en nuestras manos.

-¿Cuáles son los problemas en la V costa que debiera abordar como diputada?

El distrito 7 tiene problemas transversales, como la pesca y el desarrollo portuario. Tanto pescadores como portuarios han sido protagonistas de harta movilización en sus sectores y tienen claro para dónde tiene que dirigirse el timón. Sin embargo, desde el Ejecutivo y el Congreso han sido reacios a escuchar, por el contrario, la respuesta ha sido la privatización. Ahí hay harta pega y ese trabajo nos convoca, para eso es clave generar espacios de trabajo y organización conjunta.

-¿Cómo aproxima el proceso electoral 2017 atendiendo a los altos niveles de abstención?

El 65% de las y los habilitados para votar no fue a sufragar en la última elección y de seguro el escenario para estas presidenciales y parlamentarias no será diferente. Ante eso, nuestro foco es  que la política vuelva a ser útil para todos y todas, y no sólo para unos pocos, esa pega es de largo aliento y esperamos estar preparados.