Un balance después de las Primarias, por Francisco Figueroa

Un balance después de las Primarias, por Francisco Figueroa

La votación del Frente Amplio en las primarias presidenciales estuvo dentro de lo que las fuerzas que lo componen esperábamos. No es una votación menor para una alianza con apenas 6 meses de existencia. El balance es más crítico, sin embargo, en comparación con la votación de la derecha y en relación a las grandilocuentes expectativas provenientes de nuestras propias filas. No permite, en todo caso, sacar juicios concluyentes de cara a las generales de noviembre. Pero sí hacer evaluaciones de medio camino para corregir el rumbo.

La derecha demostró una notable capacidad de movilizar a su electorado duro. Y lo hizo bajo el predominio no de una renovación sino de una afirmación de su versión más regresiva. El prometido asomo de una derecha “liberal” volvió a esfumarse y el sector demostró capacidad de procesar el descontento en una clave conservadora, de aversión al cambio. En un contexto de baja participación, el avance de esta fórmula puede aumentar la eficacia de las viejas máquinas partidarias y el distanciamiento mayoritario de la política.

El Frente Amplio irrumpe por primera vez en la arena electoral y queda mejor parado que ayer en miras de la batalla parlamentaria. El problema es que la grandilocuencia contribuyó a sembrar expectativas mucho más altas, expectativas que por supuesto no se cumplieron y que hoy nuestros adversarios usan contra nosotros. Me refiero a las afirmaciones sobre que apostábamos a ganarle a Piñera en esta primaria y que poco menos que ya habíamos echado abajo al duopolio. Ayer quedó claro lo que todos sabemos: que el FA es un proyecto en formación y que recién debuta en política.

La situación, guardando las proporciones, me recuerda a la bofetada que recibió de vuelta Podemos en 2016 tras prometer un “sorpasso” al PSOE que nunca llegó. Hiperventilados por las encuestas y la compulsión por mostrar credenciales de gobernabilidad, el sector que más confianza depositó en el poder “constituyente” de la “guerra electoral” acabó imponiéndole a Podemos los criterios de evaluación que sus adversarios habían cocinado. De este modo, lo que en realidad fue un triunfo (71 escaños parlamentarios, peor votación histórica del PSOE, quiebre del bipartidismo, cohesionamiento de fuerzas de cambio) quedó como una derrota. Esto sobredeterminó muchas cosas en adelante.

Nosotros no hemos ganado nada aún, que no quepa duda. Pero acudo a este ejemplo porque a nosotros también nos acecha el problema de cifrar todos nuestros movimientos en función del corto plazo. Ya por la vía de sacrificar la identidad y programa propio para ampliar la base electoral, confundiendo amplitud con ambigüedad, problema que predominó en la candidatura de Beatriz Sánchez (ver última declaración que sacamos como IA para conocer nuestra posición más en extenso). Ya por la de adoptar una línea de “todo vale” para posicionarse en la disputa interna y un foco en una versión estática de la izquierda, problema que prevaleció en la precandidatura de Alberto Mayol.

Por anga o por manga, en la antesala de la primaria presidencial predominó lo electoral como fin en sí mismo y no como medio, como una dimensión total y no parcial de nuestro proceso de constitución y acumulación política.

Para corregir el rumbo no basta con introducir “matices” en el discurso. Hablando, por ejemplo, más seguido de fortalecer los movimientos sociales o haciendo autocríticas moralistas de cuando en vez. Tampoco se trata de hacer ajustes a la estrategia electoral. Esta no es una discusión a sostener entre estrategas electorales y asesores de contenido. Es un debate que debemos protagonizar las fuerzas políticas y sociales que componemos el Frente Amplio, dándolo franca, directa y abiertamente.

Estos meses, además, ha quedado claro que apelar a una vacía “transversalidad” no significa un mejor desempeño electoral. Se intentó y no rindió lo prometido. En cambio, como aspiramos a construir un proyecto de transformación social, nuestra votación debe expresar la formación de un nuevo sentido común, que sea base socio-cultural de una alternativa al propio régimen de la transición y no sólo a sus excesos más abyectos. Por eso es tan importante tomar e impulsar definiciones nítidas de cambio en la concepción de Estado y modelo de desarrollo vigentes, para encarar con claridad y mirada global la demanda social por redistribución del poder y la riqueza.

Si renunciamos a hacer esto en aras de “ir a buscar votos al centro” o la tentación tecnocrática de proponer mejores políticas pública aisladas, sin proyecto distinto de sociedad y Estado, el 20 de noviembre tendremos las manos vacías. Incluso si aumentamos nuestra presencia parlamentaria, serían sólo más voces de denuncia y fiscalización mediática. El avance del Frente Amplio debe ser el avance de una fuerza social y cultural que rompa las bases del consenso neoliberal de la transición.

Para lograrlo, la grandilocuencia no sólo es insuficiente, se ha demostrado contraproducente. En adelante, en el Frente Amplio el diálogo y la soberanía de las organizaciones, movimientos y partidos, debe prevalecer sobre las ocurrencias de nuestras vocerías más visibles y mediáticas. Sólo así podremos autodeterminarnos y trabajar sobre nuestras propias definiciones y no las que nos impone el ambiente. Ahora que tenemos una candidatura presidencial única, en ésta se debe dar cabida a la pluralidad de esfuerzos que han hecho posible el FA y a quienes miran desde fuera con dudas.

Hay que asumir también que la modalidad de construcción del programa debe ser repensada. Habiéndolo planteado desde un comienzo, hoy lo mantenemos: el programa del Frente Amplio debe ser construido con las fuerzas sociales organizadas en la lucha por expansión de derechos, recogiendo sus demandas y dotándolas de proyecto, no a partir de la suma de pareceres individuales. Además de obedecer a un paradigma que mantiene desarmadas a las mayorías, este modelo ha dejado a nuestras candidaturas careciendo demasiado tiempo de contenido y alianzas sociales relevantes.

Finalmente, el Frente Amplio debe perder el miedo a confrontar a la Concertación. Y, de haber diferencias, discutirlas abiertamente, no disfrazándolas de matices de estrategia electoral. Hacerlo es fundamental porque la construcción de una nueva izquierda, amplia y anclada en el Chile actual y el que viene, supone desarmar la domesticación impuesta sobre los sectores democráticos por el progresismo neoliberal. Lo que hagamos en la segunda vuelta será definido por lo que hagamos desde hoy hasta la primera. Es ingenuo desestimar la influencia que la Concertación ejerce sobre algunos sectores del FA. Por eso, debemos poner nuestros términos y actuar con unidad. En buena medida, allí se juega el constituirnos como una fuerza política y no sólo electoral.

Nadie dijo que iba a ser fácil. Pero en la desazón sólo pueden caer quienes primero se pasaron películas. Para quienes trabajan con los pies en la tierra y la mirada puesta en las grandes transformaciones, la esperanza está intacta. Ahora, a trabajar en dotarnos de más y mejor unidad política, en perfilar mejor nuestra candidatura presidencial y en conquistar una bancada parlamentaria comprometida con dejar atrás el Chile del pacto derecha-Concertación. ¡Allá vamos!

Identificar los errores para corregir el rumbo

Identificar los errores para corregir el rumbo

No ha habido gobierno más democrático que el de Salvador Allende en la historia de Chile. La Unidad Popular representó el momento más avanzado de la lucha de las y los trabajadores en el siglo XX por conducir con autonomía las riendas de su propia historia. Encarnó, además, una utopía de alcance universal: la de realizar el impulso democrático original del socialismo.

Esta mañana nuestra candidata presidencial Beatriz Sánchez, emitió un juicio que estimamos equivocado y sumamente grave sobre el carácter del gobierno de la UP. Rápidamente reconoció las declaraciones como un error y pidió disculpas. Valoramos su rectificación. Es preciso reconocer, sin embargo, que sus declaraciones exceden la responsabilidad individual y dan cuenta de una forma de entender nuestra campaña presidencial en la que ha predominado la renuncia a perfilar una izquierda para el siglo XXI.

El factor de unidad de quienes trabajamos en esta candidatura ha sido luchar por revertir la indiferencia ciudadana hacia la política como condición para construir una izquierda amplia. En la práctica, sin embargo, con escasa deliberación colectiva, ha predominado la estrategia de ampliar la base electoral de apoyo por la vía de apelar a un ciudadano abstracto, carente de pasiones, rebeldía e historia, propio de la visión que la Transición nos intenta imponer. Esto ha significado que en demasiadas ocasiones la amplitud se ha confundido con la indefinición.

Estas indefiniciones han posibilitado el surgimiento de una contraproducente polaridad al interior del Frente Amplio, como si las únicas opciones posibles fueran una ambigua propuesta de recambio generacional o un izquierdismo identitario sin vocación de mayorías. El desafío de las fuerzas de cambio de reimaginar una identidad y una práctica de izquierda sustentados en las condiciones de la sociedad construida por la dictadura y la Concertación, ha quedado una vez más relegado.

Públicamente y en los espacios de trabajo de esta candidatura, hemos planteado la necesidad de emprender un camino distinto. Uno de mayor arraigo en las luchas sociales recientes de las que provenimos las fuerzas que componemos el Frente Amplio y compromiso nítido con un proyecto de transformación social, que requiere ser conscientes de la historia. Hoy, queremos insistir en la necesidad de corregir el rumbo y de hacernos cargo colectivamente de las insuficiencias de este proceso.

En tal sentido, se torna urgente reconocer que, más allá de las discusiones electorales, la posición política que la indefinición esconde ha sido el temor a confrontar a la Concertación. Proponer una transformación de la concepción vigente de Estado y del modelo de desarrollo, efectivamente supone disentir con las promesas concertacionistas y las reformas emprendidas por el gobierno de turno. Llamamos a no tener miedo de disentir con la vía concertacionista al neoliberalismo, pues de ello depende construir el consenso necesario para superar el injusto orden social vigente.

Nos consta que la disposición de Beatriz Sánchez ha sido la de fortalecer el Frente Amplio y su proyección. Esta actitud es fundamental para la maduración de este proyecto, y por ello iremos a votar B4 mañana. Pero esto no es suficiente, y mantener esta inercia puede ser fatal. En la etapa que se abre a partir del día lunes, con una candidatura presidencial única de nuestra coalición, necesitaremos un profundo cambio de rumbo de la campaña, ampliando la participación de las organizaciones políticas y sociales que la sustentan y confrontando sin ambigüedades a los guardianes del orden neoliberal. En definitiva, una campaña orientada a la construcción del proyecto político y social que dará vida a un nuevo Chile.

Tomemos el orgullo en nuestras manos para reivindicar derechos igualitarios

Tomemos el orgullo en nuestras manos para reivindicar derechos igualitarios

Declaración del Frente Feminista de Izquierda Autónoma

Cada 28 de junio se celebra el día internacional del orgullo donde se conmemora los disturbios ocurridos en Stonewall en el año 1969, dando un puntapié inicial a los movimientos de liberación  de la comunidad LGTBIQ+ en el mundo entero. Nuestro país no es la excepción y cada año se festeja este día con una manifestación que reivindica la demanda histórica de igualdad de derechos para todas y todos. Este sábado se desarrollará la marcha a la que anualmente invitan distintas organizaciones.

Celebramos el orgullo porque estamos convencidas y seguras de ser quienes somos, no nos avergonzamos de nuestra sexualidad y de lo queremos hacer con ella. Anhelamos ser libres y felices en un mundo que históricamente nos ha excluido y violentado, en distintos ámbitos de la vida. Tal como recitó Lemebel en un acto a la izquierda chilena en los años ochenta: “No nos avergoncemos y tomemos el orgullo en nuestras manos para reivindicar derechos igualitarios para todos”.

El orgullo es festejo y reivindicación, ya que no se conmemora una libertad individual, sino que una plenamente colectiva. El orgullo también es luchar por aquellos a los que no se les permite vivir su sexualidad plenamente. La pelea que damos es por nosotros mismos, pero también por todos esos niños y niñas que pueden nacer con una alita rota y nosotros queremos que vuelen.

El orgullo se expresa en las luchas que hemos levantado para hacernos cargos de la realidad que nos tocó vivir, nos han condenado a ser ciudadanas de segunda clase, a habitar los márgenes de la sociedad, han negado nuestros derechos y frente a ello hemos dicho: Ley antidiscriminación, que no solo nos proteja contra la violencia más cruda, sino también que se haga cargo de nuestros derechos laborales; derechos filiativos y matrimonio igualitario; identidad de género. Y es que las demandas del mundo LGBTIQ+ deben entenderse en la lucha por nuestros derechos sociales, arrebatados hoy por el mercado y el conservadurismo; los derechos sociales aseguran el desarrollo de cada una y uno en libertad e igualdad al interior de la vida social, nuestro aporte es la profundización de la democracia radical que debe regir nuestras vidas y por ello somos una actoría necesaria en el escenario político y social actual, pues el derecho a la educación no será tal mientras siga siendo sexista, el trabajo y la salud seguirán siendo excluyentes mientras no reconozcan las identidades trans, la sociedad seguirán siendo injusta y desigual mientras se siga homogeneizando nuestra diferencia. Nuestra lucha es por ampliar la estrecha democracia en que vivimos, es la conquista de la soberanía sobre nuestras vidas.

Como Frente Feminista de Izquierda Autónoma consideramos importante  la construcción de un movimiento social por la diversidad sexual que  abogue por nuestras demandas desde la sociedad y no exclusivamente desde el congreso. La política de la transición, excluyente y neoliberal, ha demostrado procesar nuestras demandas de manera parcial, llegando a acuerdos con la derecha y las iglesias, pero también como eslóganes para sus campañas políticas. Al contrario, nosotros apostamos por desinstitucionalizar las batallas de gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y otras porque la mayor fuerza que podemos conseguir se encuentra en la movilización social. Es por esto que consideramos que las batallas lideradas por organizaciones como el Movilh o Iguales se encuentran estancadas en la vieja forma de hacer política y no en una que fortalezca el rol de los actores sociales en las transformaciones.

Para que el movimiento por la Diversidad Sexual se fortalezca y logre conquistar nuestros derechos, es necesario movilizar a los distintos actores que lo constituyen de forma colectiva y unificada, evitando cargos mesiánicos y patriarcales, luchando incansablemente por nuestras demandas, siendo representante de las distintas gamas de sujetos que son parte (gays, lesbianas, bisexuales, trans y otras identidades sexuales) y convocando a una alianza social a distintos movimientos y personas que deseen pelear por la igualdad de derechos en un país que prefiere omitirse y que no hablemos por nuestra diferencia. Ante eso nos rebelamos.

¡A la pelea por una sociedad igualitaria, invitamos a todas y todos a marchar con orgullo por la conquista de nuestros Derechos!

Frente Feminista de Izquierda Autónoma

Carlos Ruiz: “Uno de los desafíos del Frente Amplio es ampliar la participación electoral y política sustantiva”

Carlos Ruiz: “Uno de los desafíos del Frente Amplio es ampliar la participación electoral y política sustantiva”

Como un defensor de la intención del Frente Amplio por llegar a los votantes que hoy no se manifiestan en las urnas se mostró el director de Nodo XXI, académico y fundador de Izquierda Autónoma en el programa Hablemos el Lunes de Radio ADN, conducido por los periodistas Mirna Schindler y Mauricio Hofmann, en el que por tercer lunes consecutivo compartió con Luis Mayol, Jorge Burgos y Carlos Maldonado.

La pobre y desinformada presentación del precandidato presidencial de Chile Vamos, Manuel José Ossandón, en el programa Tolerancia Cero emitido el pasado domingo 4 de junio fue la que motivó la conversación de los panelistas Carlos Ruiz, académico, director de Fundación Nodo XXI y fundador de Izquierda Autónoma; Luis Mayol, RN y ex ministro de Sebastián Piñera; Carlos Maldonado, PR, ex ministro de Justicia y miembro del equipo político de Alejandro Gullier; y Jorge Burgos, DC, ex ministro del Interior de Michelle Bachelet y defensor de la candidatura de Carolina Goic.

La comentada intervención de Ossandón, que recibió incontables burlas a través de redes sociales, donde los usuarios dieron cuenta de su falta de conocimiento sobre temas básicos, como el Acuerdo de París, generó críticas entre los panelistas, quienes atribuyeron su pobre manejo a falta de lectura o falta de preparación para estar en política. Ruiz, sin embargo, fue más allá y señaló que esto responde a “un vacío de la política” que ha hecho que los candidatos tengan que migrar de sus propios partidos para ofrecerle alternativas a una ciudadanía que no cree en la política tradicional.

Precisamente sobre este punto, la lejanía que parece percibir la ciudadanía entre sus intereses y los de los partidos políticos tradicionales, el sociólogo planteó que “la gente siente un divorcio de este sector de la sociedad que empieza a construir una ‘política ensimismada’ (término de Norbert Lechner) que se habla a sí misma y no habla de lo que ocurre en la sociedad. De algún modo, los pactos que condujeron a la transición establecieron límites muy fuertes a lo que se podía comenzar en política. Y quizás si operaron en una primera instancia, después se volvieron costumbre, sencillamente, y terminaron amparando un silencio de la propia elite, donde empezaron a pasar cosas muy feas que recién estamos destapando”.

En el programa emitido el pasado lunes, que discute sobre la contingencia noticiosa de la semana, surgieron voces críticas a la adhesión alcanzada por la precandidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, en la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), donde, planteó Luis Mayol, la abanderada alcanzaría poca votación en regiones y entre la gente de menores ingresos.

Al respecto, Ruiz puntualizó que el fenómeno más decidor no es ese, sino la evidente baja en el apoyo a las dos coaliciones que en los últimos 25 años han marcado la pauta de la política, y que la misión del Frente Amplio hoy es ampliar la participación electoral y política efectiva, a fin de que en las próximas elecciones se acerquen a las urnas quienes no lo han hecho en las últimas votaciones, y revertir de ese modo la escasa participación electoral de los chilenos desde la implementación del voto voluntario. Al respecto, sentenció: “en ese charco cada vez más seco, claro que el porcentaje que siguen teniendo esas figuras históricas es cada vez mayor, pero porque quedan cada vez menos gotas de agua”.

El programa se emite todos los lunes desde las 9:00 A.M a través de Radio ADN, 91,7 FM.

Candidatos de Izquierda Autónoma critican falta de conexión con la ciudadanía en el mensaje presidencial

Candidatos de Izquierda Autónoma critican falta de conexión con la ciudadanía en el mensaje presidencial

“Estas no son las reformas por las que hemos dejado los pies en la calle”, reprocharon desde diferentes ámbitos los candidatos a diputado y candidatas a diputada Camila Rojas, Francisco Figueroa, Rodrigo Oliva y Cari Álvarez tras conocer el contenido de la última cuenta pública de la Presidenta Michelle Bachelet. Las críticas se suman a las planteadas en la carta publicada hoy en El Mercurio por Figueroa y Rojas, en la que acusan a la Presidenta de “haber desperdiciado la oportunidad de implementar grandes reformas democratizadoras”.

La última cuenta pública de la Presidenta Michelle Bachelet, marcada por la defensa a las reformas y un llamado a “estar orgullosos de lo que hemos hecho” no convenció a los candidatos a diputado y candidatas a diputada de Izquierda Autónoma, colectivo integrante del Frente Amplio, quienes en duros términos criticaron un mensaje que a su juicio dista mucho de responder a las necesidades por las que miles de chilenos se han movilizado en los últimos años.

Francisco Figueroa, candidato a diputado por las comunas de Ñuñoa, Providencia, Santiago, Macul, San Joaquín y La Granja, fue enfático y señaló que “la Presidenta hizo un discurso exitista, sobre reformas que en el mundo real no defiende nadie. Después de la Nueva Mayoría (NM) en Chile hay más endeudados por estudiar, más trabajos precarios y ninguna mejora de las pensiones de miseria que recibe la mayoría. Nunca antes, además, se habían entregado tantos recursos para que los privados se hagan cargo de la educación y la salud. Estas no son las reformas por las que hemos dejado los pies en la calle, y no lo son porque en la NM mandan SQM, Corpesca y Luksic. De nosotros depende como fuerzas de cambio revitalizar una agenda de reformas que se hagan cargo de los grandes problemas de la mayoría”, sentenció el vocero nacional de Izquierda Autónoma.

Por su parte, Rodrigo Oliva, candidato a diputado por las comunas de Alto Hospicio, Camiña, Colchane, Huara, Iquique, Pica y Pozo Almonte, y fuertemente ligado a las luchas sindicales de los pescadores del norte, señaló que “un gobierno que no se compromete a eliminar la Ley de Pesca es un gobierno que al final sucumbe ante la corrupción y el cohecho. No hubo un anuncio contundente respecto a la nulidad de la Ley de Pesca, sino que se anuncian modificaciones cosméticas que lo único que hacen es relegitimar el origen espurio de la ley y poner al gobierno como cómplice del gran empresariado”. Igual de decepcionado se mostró frente a los anuncios en empleo: “no hay anuncios contundentes y lo único que se observa es que se promueve el trabajo precarizado y se le llama emprendimiento al real desempleo, lo que se observa fundamentalmente en la Región de Tarapacá en tanto aumentan las cifras de desempleo y aumenta el trabajo independiente, que en realidad es un desempleo encubierto”.

Camila Rojas, en tanto, apuntó sus dardos a los anuncios en salud. Si bien reconoció una de las medidas anunciadas por la Presidenta, señalando que “Bachelet anunció una nueva licitación para el Hospital de San Antonio. Es una necesidad para nuestra provincia”, se mostró escéptica sobre el destino de dicha medida: “¿las empresas constructoras volverán a cometer los mismos errores por tercera vez? ¿Aparece el fantasma de la concesión? Queremos un sistema de salud que prevenga y sane. Nuestro derechos no pueden ser una oportunidad de negocios para el mezquino interés empresarial”, sentenció la candidata a diputada por las comunas de Isla de Pascua, Juan Fernández, Valparaíso, Con Con, Viña del Mar, Algarrobo, Cartagena, Casablanca, El Quisco, El Tabo, San Antonio y Santo Domingo.

Frente a los anuncios esperados en temas de género, Cari Álvarez, candidata a diputada por las comunas de Corral, Lanco, Máfil, Mariquina, Valdivia, Futrono, La Unión, Lago Ranco, Los Lagos, Paillaco, Panguipulli y Río Bueno, se manifestó defraudada por las escasas referencias a políticas públicas relacionadas con este tema: “Es decepcionante que para la primera mujer presidenta en Chile, en su segundo gobierno, las mujeres no hayamos existido de modo sustantivo. Apenas tres referencias en dos horas de discurso, para más de la mitad de Chile que somos las mujeres, es claramente señal de la importancia que tenemos para la Nueva Mayoría”. Al mismo tiempo, Álvarez se manifestó preocupada por lo que esto augura de cara a temas tan relevantes como una ley que despenalice el aborto. “El llamado a unidad en la acción que hizo a la Nueva Mayoría va a significar un retroceso para las mujeres, que probablemente una vez más vamos a ser moneda de cambio en las relaciones con la DC. La ley de aborto la va a terminar redactando la DC, cercenando el derecho a decidir de las mujeres, y con la complicidad de la Ministra del Partido Comunista. La ley de aborto en tres causales ya no representa a las feministas”.

Estas críticas se suman a las planteadas por Francisco Figueroa y Camila Rojas en una carta publicada hoy, 1 de junio, en El Mercurio, en que señalan que “la Nueva Mayoría ha insistido en favorecer los intereses de un gran empresariado que crece a costa de la extrema privatización de nuestras vidas y la irracional explotación de nuestros recursos naturales y trabajo. Por eso sus reformas no guardan coherencia entre lo que declaran (avanzar en derechos sociales) y lo que producen (ahondar la conquista de los servicios públicos por parte del sector privado y las lógicas mercantiles), generando confusión y muy escaso apoyo”.