Comunicado: Proceso de reflexión interna feminista

Comunicado: Proceso de reflexión interna feminista

Izquierda Autónoma: Proceso de reflexión interna feminista

 

La ola feminista crece y avanza. Este 2018 ha estado marcado por una masiva conmemoración del 8 de marzo, día internacional de las mujeres trabajadoras, caracterizado contra la precarización de la vida que enfrentan las mujeres en un país carente de derechos sociales, por la doble jornada que las explota en el trabajo y en la casa; y recientemente por las masivas movilizaciones en liceos y universidades por una educación no sexista.

Como Izquierda Autónoma reconocemos esta alza del movimiento feminista como producto de la historia de muchas mujeres que lucharon por una vida de igualdad y libertad, donde hombres y mujeres se construyan y reconozcan fuera de la dominación y discriminación de género que ha sido de profunda utilidad para la instalación de un modelo de sociedad gobernado según las leyes del mercado y no las de una genuina democracia.

Tenemos la convicción de avanzar hacia una estrategia feminista socialista, que nos rebele frente a la cultura dominante, presente incluso en organizaciones de izquierda, que reduce la lucha feminista a un plano secundario o sectorial, y que, para colmo, debe preocupar sólo a las mujeres. Una estrategia feminista socialista que enfrente la unidad del neoliberalismo y el patriarcado que construyen en la doble precarización de las mujeres, la posibilidad de mantener y reproducir la acumulación de riqueza y poder.

La posibilidad de avanzar en este propósito comienza al reconocer que el machismo y el patriarcado permean todos los espacios de nuestras vidas, incluyendo nuestra propia práctica militante. Sin embargo, denunciar su presencia es insuficiente. Hacer de nuestra organización una fuerza feminista no pasa por hacer declaraciones de principios ni cambios estéticos, sino por respetar a nuestras compañeras y reconocer la enorme fuerza que acumulan sus años de luchas y aprendizajes y haciéndonos parte de ese proceso como organización, aportando con reflexión, auto-educación y acción concreta contra el opresivo orden androcéntrico en el que vivimos.

En esta línea, como organización política iniciamos el 2014 un camino de reflexión y debate con el fin de construir una organización que pueda ser y no sólo declararse feminista. En un inicio, se creó un núcleo feminista compuesto por compañeras y disidencia sexual, estructura que comenzó a discutir sobre feminismo y dio forma a un frente feminista. A inicios de 2018 la maduración de este proceso se tradujo en la transformación de dicho frente en un espacio transversal feminista, que permite a cada militante combinar su participación en este espacio con la pertenencia a los frentes sociales y equipos de la organización. Esta innovación fue sólo la expresión orgánica del proceso de Izquierda Autónoma que busca hacer del feminismo una estrategia que permee el conjunto de nuestra elaboración y práctica política.

Han sido pasos importantes para nuestra organización, especialmente para aquellas que por años visibilizaron la necesidad de estos avances. Sin embargo, queda mucho por recorrer. La deconstrucción individual y colectiva es un proceso que urge, pero que requiere profundidad para ser genuino. Nuestra voluntad es constituirnos como una organización de sujetas y sujetos de transformación, que reivindiquemos en nuestra cotidianeidad los cambios que queremos promover en la sociedad.

Es por ello que, al calor de la movilización feminista que recorre el país, iniciaremos un proceso de discusión interna para profundizar el debate sobre cómo se construye educación no sexista en Chile y la relación que existe entre el mercado y las diferentes expresiones de violencia y discriminación de género. En la misma línea, debatiremos sobre cómo hacernos cargo de cambiar la cultura política militante para construir una práctica efectivamente democrática, socialista y transformadora, y prevenir los problemas de acoso y violencia machista que han existido tanto dentro como fuera de nuestra organización.

En esta última dimensión, cabe recordar que como Izquierda Autónoma contamos con un Comité de Ética para resguardar los principios de la organización y ejecutar el protocolo de respuesta frente a casos de violencia y acoso que se susciten tanto al interior de Izquierda Autónoma como fuera de la organización con alguna o algún militante involucrado, pues las consideramos prácticas que no se condicen con la ética de nuestra organización. El reglamento se basa en la privacidad, la protección de la víctima, la responsabilidad de la organización y el debido proceso, y pese a que aborda sólo la dimensión sancionatoria del problema, es expresión de la genuina voluntad de construir una izquierda que no sólo hable de feminismo, sino que sea transformada por éste. Desde ya, el comité se encuentra a disposición de cualquier persona que requiera realizar una denuncia por conductas de alguno de nuestros militantes.

Sin duda los cambios individuales son fundamentales, pero insuficientes para acabar con la precarización de nuestras vidas. Mantenemos la convicción de que será la acción colectiva la que construya una nueva realidad y por ello nuestra re-educación irá de la mano de la honesta voluntad de aportar en propuestas, diagnósticos y difusión en la materia, desde los diferentes espacios donde nos desenvolvemos

Este mayo, que se perfila como un hito histórico para los empeños emancipadores gracias a las luchas democráticas de mujeres y disidentes sexuales, ha de ser una coyuntura que establezca como una verdad política fundamental que el avance del feminismo es el avance de la sociedad.

 

Mayo de 2018

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A un año de la formación del Frente Amplio: Reimaginar y construir izquierda

A un año de la formación del Frente Amplio: Reimaginar y construir izquierda

A un año de la formación del Frente Amplio: Reimaginar y construir izquierda

 

La irrupción del Frente Amplio (FA) ha devuelto la esperanza a millones de personas en Chile que anhelan una sociedad más justa, solidaria y democrática. Nuestro primer año de vida ha permitido una importante, pero aún incipiente, irrupción en el escenario político. Ahora nos toca formar una oposición capaz de defender la posición conquistada y sostener la puja democratizadora abierta desde las calles para transformarla en fuerza de cambio político.

Nuestro avance como FA, sin embargo, tiene lugar en el marco de un agresivo contragolpe de las elites económicas y políticas del país. El triunfo de la derecha en las pasadas elecciones, su capacidad de aglutinarse en la diferencia y movilizar con eficacia sus bases de apoyo, no es sino resultado de la determinación con que el gran empresariado y las fuerzas conservadoras han decidido enfrentar el despertar de nuevos sujetos que luchan por ampliar la democracia chilena.

La Nueva Mayoría (NM) no sólo se demostró incapaz de enfrentar este contragolpe. Su negativa a emprender reformas que restituyeran derechos sociales y soberanía ciudadana sobre la política significó perpetuar un camino que concluyó en la victoria de la derecha. Con esto, se terminó por configurar el fin de la hegemonía de este progresismo neoliberal sobre la izquierda. Con la emergencia del FA y diversos movimientos sociales, la posibilidad de reconstruir un proyecto transformador está hoy sobre la mesa.

Es por esta razón que nuestra relación con la NM no puede estar sujeta a la contingencia, postergando la difícil tarea de reconstruir la izquierda para y con el pueblo de Chile. Dicho objetivo seguirá inconcluso mientras la construcción de una oposición a Chile Vamos se traduzca mecánicamente en una alianza en base a la defensa del legado de la NM. Enfrentar de verdad a la derecha significa construir una izquierda capaz de ofrecer un proyecto distinto al país, una alternativa a la sociedad del dinero, más humana, justa y democrática, capaz de disputar y organizar una nueva forma de Estado en Chile. Ese es el mandato que recibimos en estas elecciones, eso significa el apoyo brindado a nuestro programa y a nuestras candidaturas.

Para enfrentar este desafío el FA debe madurar como proyecto político, ser mucho más que una alianza electoral. Ser un actor permanente en la lucha política, social y cultural. Hace un año confluyeron diferentes ideologías e historias en un objetivo y un programa común. Dicha experiencia demostró resultados exitosos en diversos campos, pero aún queda pendiente la articulación coherente de nuestras heterogéneas visiones del Estado, la sociedad y el individuo para ofrecer al país un proyecto de carácter histórico. Esto no implica que sea deseable a priori la unidad ideológica u orgánica, sino que nuestra heterogeneidad y diferencias tengan expresión concreta en la sociedad en cuanto representación de sectores organizados, superando la mera diferenciación interna.

De las múltiples experiencias que confluyeron en el FA, una claramente avanza de forma significativa hacia su consolidación, considerando el reciente salto en las elecciones parlamentarias. Sería obtuso negar la posición hegemónica que Revolución Democrática comienza a ocupar en el FA y, más allá de nuestras diferencias, en buena hora. Es bueno para Chile y el FA que una perspectiva progresista de superación del neoliberalismo se proyecte.

Pero este cuerpo ahora cojea. No por el crecimiento de una de sus extremidades sino por la falta de consolidación de otras. Si bien somos muchos los movimientos que provenimos de la izquierda social y política, nuestra propia dispersión, falta de plataforma institucional y peleas internas hace que los muchos nos veamos como pocos, lo que nos somete a la búsqueda de caminos aislados que perpetúan nuestra dispersión. Es momento de que todos hagamos el esfuerzo de superar nuestras diferencias, y tender los puentes que permitan un necesario acercamiento.

¿Puede continuar el Frente Amplio sin la consolidación clara de un bloque de izquierda? Por supuesto, nada indica lo contrario. Otros proyectos de superación del neoliberalismo chileno pueden continuar su consolidación mientras la izquierda queda cada vez más relegada en la definición del Frente Amplio. Sin embargo, fortalecer una nueva alternativa de izquierda es para nosotros un problema político de primer orden. En su consolidación radica la posibilidad de dar protagonismo político a las mayorías trabajadoras y a las fuerzas de cambio, así como conducir las transformaciones que permitirán democratizar la sociedad chilena.

Por estas razones, hacemos un llamado amplio a la izquierda que cree en el proyecto del FA a iniciar un proceso de consolidación de su identidad aunando fuerzas. Sabemos que dicho proceso no es sencillo ni carente de diferencias significativas. Historia, ideología y consolidación actual nos separan, por lo que el debate y el trabajo conjunto, respetando los procesos, aparece como la única fórmula para enfrentar el desafío identificado. Por el contrario, la autosuficiencia y el cortoplacismo pueden redundar en proyectar aún más la larga noche de la izquierda chilena.

Si el año electoral significó una oportunidad aprovechada para la consolidación de una corriente política, que otro año con otros desafíos implique la consolidación de la izquierda puede ser una buena señal. Como sabemos, son los años sin elecciones los de mayor movilización social.

Enero de 2018

 

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Izquierda Autónoma ante la segunda vuelta presidencial y el rumbo del Frente Amplio

Izquierda Autónoma ante la segunda vuelta presidencial y el rumbo del Frente Amplio

Izquierda Autónoma ante la segunda vuelta presidencial y el rumbo del Frente Amplio

 

1. El 19 de noviembre, el Frente Amplio (FA) expresó electoralmente un largo proceso de luchas sociales desarrollado durante los últimos 15 años, del cual hemos sido partícipes junto a cientos de miles de luchadores por un Chile más justo y democrático. La votación de un millón trescientas mil personas, reafirma la necesidad de persistir en ese esfuerzo para superar el neoliberalismo, una voluntad que suma fuerzas pero que aún no germina como proyecto político. Para contribuir a ese desafío es que compartimos esta reflexión.

2. En las últimas semanas, las fuerzas que componemos el FA intentamos enfrentar con unidad y audacia la compleja coyuntura abierta con el paso de Sebastián Piñera y Alejandro Guillier a la segunda vuelta presidencial. Como Izquierda Autónoma, propusimos previo a la primera vuelta, definir desde el FA los términos para abrir un debate con la candidatura de Guillier, de manera de presentar los elementos centrales del programa de Beatriz Sánchez y demandas sociales como condición para dar nuestro apoyo a la candidatura de la Nueva Mayoría. Sin embargo, con todos los elementos sobre la mesa y con la posibilidad de hacer de ese 20% de votación avances concretos en diversas demandas sociales, diferentes personas del FA, utilizando su posición de visibilidad, se resistieron a abrir el debate a tiempo, optando por postergarlo incluso hasta “la recta final”.

3. No obstante, y a pesar nuestro, la libertad de acción, acompañado de la crítica a Piñera y una interpelación pasiva a Guillier, se impuso como la única fórmula capaz de mantener la unidad formal del FA. Sin embargo, la voz colectiva se diluyó en la ambigüedad y el predominio de opiniones formuladas a título personal. Estas declaraciones individuales tuvieron el efecto intencionado de posicionar un apoyo sin condiciones a Guillier, postura que en el proceso de debate interno no obtuvo el apoyo de ninguna organización ni de los debates comunales de base. Así, a días de una decisión colectiva, la postura del FA carece de intención y capacidad para presionar efectivamente por compromisos en favor del retroceso del mercado y el avance de la democracia, incluso con el favorable resultado electoral.

Es necesario entonces realizar un juicio crítico al desempeño del FA en estas semanas y reflexionar sobre cómo una fuerza que obtiene un 20% en la elección presidencial, una bancada de 21 parlamentarios y cuya posición puede resultar clave para el desenlace de estas elecciones, termina a la espera de “guiños”, a disposición de “dejarse convencer” y sin capacidad de exigir respuestas claras a las demandas más sentidas por las mayorías.

4. Como Izquierda Autónoma realizamos un conjunto de iniciativas para esclarecer los aspectos del programa de Guillier que debían corregirse para avanzar en la desmercantilización de nuestros derechos, coincidiendo con numerosas voces, dentro y fuera del Frente Amplio. Exponiendo las propias contradicciones de la Nueva Mayoría, se levantaron propuestas como formular la Constituyente como salida al neoliberalismo hecha por Carlos Ruiz y Fernando Atria, la propuesta de Sergio Sánchez y Matías Goyenechea de generar un diálogo para la recuperación de la salud pública y solidaria, ofrecimos un proyecto de ley para condonar el CAE de manera que Alejandro Guillier lo asumiera como medida concreta, o el compromiso de compañeros de la Región de Los Ríos, junto a comunales del PS y concejales de la Nueva Mayoría para recoger el programa del FA. Ninguna de estas iniciativas implicó negociación alguna, ya que entendemos que los pilares de nuestro programa no se pueden cercenar, sino hacer público que la visión del FA se extiende mucho más allá de los partidos que lo componen.

5. Lo logrado por el Frente Amplio es tremendamente valioso y es responsabilidad de todos cuidarlo. Lograrlo, sin embargo, pasa por asumir que no enfrentamos con la suficiente madurez y responsabilidad política la construcción de unidad en esta coyuntura. De todos cabe una autocrítica, especialmente de quienes, utilizando el alto impacto de sus vocerías, trabaron el debate catalogando como improcedente la deliberación colectiva para articular una estrategia unitaria para enfrentar este momento a tal punto que, la clausura del debate sólo terminó beneficiado a una Nueva Mayoría que hoy no siente necesidad de hacer ninguna concesión sustantiva.

6. Sin un Frente Amplio presionando con unidad, la exigencia de giros a la candidatura de Guillier pierde sentido más allá de la retórica y, en el mejor de los casos, sólo conseguirá “guiños”. Sin embargo, el dilema de la segunda vuelta sigue ahí, y queremos ser claros: en concordancia con lo que expresó la declaración del Frente Amplio, no nos da lo mismo quién gobierne. No seremos cómplices ni responsables de que asuma un gobierno que intenta clausurar el ánimo reformista instalado en la sociedad chilena y frente al cual los partidos de la Nueva Mayoría puedan asumir verbalmente posiciones pro-transformaciones sin necesidad de actuar en consecuencia. Siendo oposición de un gobierno de Guillier, pensamos, la disputa por el tipo de reformas que Chile necesita sigue abierta. Lo que está en juego para la izquierda en esta segunda vuelta, en definitiva, es contar con mejores condiciones para mantener abierto el ciclo de impugnación a la hegemonía neoliberal que abrimos desde las calles. Por ello el Frente Amplio no puede ceder en su programa y  debemos reafirmarlo con mayor fuerza. El vacío y la ambigüedad programática de Guillier puede completarse con la densidad y claridad de un programa que recoge lo más avanzado de las luchas sociales y de la sociedad organizada del último tiempo.

7. Es por eso que hemos decidido votar por Alejandro Guillier el 17 de diciembre. No seguiremos esperando cambios programáticos que no llegarán ni utilizaremos guiños de último minuto como razón aparente para decidir nuestro voto. Votaremos por Alejandro Guillier como un acto político para defender nuestro derecho a incidir en las medidas que adopte el Gobierno. Con todo, ni la Nueva Mayoría ni Alejandro Guillier han hecho lo necesario para ganar esta elección y el último debate presidencial lo comprueba. Más bien, han descansado en los errores de Piñera y en el itinerario de “todos contra la derecha”, ignorando los planteamientos programáticos del Frente Amplio y diversos actores sociales, como una porfiada resistencia a reconocer que es necesario dar un giro a las reformas que ha impulsado el Gobierno de Bachelet. El nuevo gobierno tendrá que dar señales claras de avanzar hacia un consenso social para derrotar al neoliberalismo, y no claudicaremos en nuestra autonomía para enfrentarlos decididamente si se mueve en la dirección contraria, como terminó ocurriendo con el actual Gobierno.

8. Por ello, declaramos que su eventual gobierno no será nuestro gobierno y no trabajaremos en ni por él. Por el contrario, como FA tenemos una gran responsabilidad en un posible nuevo gobierno de la Nueva Mayoría: la presencia en el Congreso, como en las calles, se debe hacer valer, por lo que replicar las decisiones tomadas hasta ahora no será suficiente. Es por ello que lucharemos sin descanso para que las demandas de los movimientos sociales sean efectivamente escuchadas y por construir un proyecto comprometido con la superación del neoliberalismo y con total autonomía de la política de la Transición.

9. La irrupción del Frente Amplio y la decadencia de la Concertación abren un tiempo de grandes oportunidades de transformación social. Debemos trabajar por la maduración del FA y su consolidación como un proyecto político y social alternativo. Sea cual sea el resultado de esta elección, es fundamental que quienes compartimos visiones comunes al respecto, dialoguemos y nos dispongamos a trabajar en conjunto. La irrupción del FA sólo será una irrupción de las mayorías en la lucha por tomar las riendas de su historia si construimos una izquierda al servicio de tamaña tarea. Es tiempo de asumir ese desafío.

 

Izquierda Autónoma

Diciembre de 2017

Ante la segunda vuelta presidencial:  Por un diálogo que inicie la salida del neoliberalismo en Chile

Ante la segunda vuelta presidencial: Por un diálogo que inicie la salida del neoliberalismo en Chile

Los resultados del 19N son un motivo de orgullo para el Frente Amplio, pero antes que todo son un mandato para luchar sin vacilaciones por dar voz e influencia al nuevo Chile que reclama derechos sociales y un nuevo pacto social. Nuestra responsabilidad de cara a la segunda vuelta es con ese mandato y esos intereses, reconociendo la oportunidad que se presenta para darles cabida en la nueva etapa política que se abre.

El estrecho margen que separa las votaciones de Beatriz Sánchez y Alejandro Guillier en primera vuelta, sumado al crucial rol que jugará la bancada parlamentaria del Frente Amplio, indican que la relación entre el FA y la Fuerza de Mayoría ha de ser una entre iguales. Es por eso que un eventual apoyo a la candidatura de Alejandro Guillier sólo puede producirse sobre la base de un compromiso explícito por impulsar reformas anti-subsidiarias y dar acogida a las demandas sociales más sentidas, aquellas que han convocado a cientos de miles en las calles y en parte se tradujeron en apoyo a nuestra candidata presidencial.

Así como el FA tiene la responsabilidad de actuar sabiendo que su postura puede resultar decisiva en esta elección, la Fuerza de Mayoría tiene la responsabilidad de asumir que el legado de Michelle Bachelet sufrió un revés en esta elección y que por lo tanto sus reformas deben ser corregidas y rectificadas desde la raíz. No estamos disponibles para profundizar reformas que mantienen la subsidiariedad del Estado y eluden la construcción de un pacto social más democrático. Ni en un futuro gobierno, ni en las reformas que todavía pueda impulsar el gobierno actual.

En definitiva, desde Izquierda Autónoma llamamos al Frente Amplio a exigir de parte de Alejandro Guillier y su comando compromisos explícitos con los siguientes puntos programáticos y políticos. Por nuestra parte, trabajaremos para que como Frente Amplio enfrentemos unidos esta decisión y defendamos en las calles y en el Congreso la efectiva realización de estas transformaciones:

1. Redirigir los recursos públicos hoy destinados a la educación privada-lucrativa y a la banca al fortalecimiento y la expansión de la educación pública, terminando con el Crédito con Aval del Estado y condonando las deudas estudiantiles.

2. Retirar las AFP del sistema de pensiones y construir un sistema basado en los principios de la seguridad social.

3. Garantizar la negociación colectiva por rama, sector o industria; el derecho a huelga efectivo y la igualdad salarial y de trato según género y condición contractual.

4. Crear un Seguro Único de Salud que mediante cotizaciones e impuestos financie un plan universal, público y solidario de salud. Detener el traspaso de recursos públicos a prestadores privados-lucrativos y las concesiones hospitalarias.

5. Garantizar el aborto legal, reconocimiento a la libre identidad de género y promover políticas de reconocimiento del trabajo reproductivo y de cuidados.

6. Asumir una política de verdad, memoria y justicia de las violaciones de derechos humanos, cerrando Punta Peuco sin impunidad y levantando el secreto impuesto al informe Valech I.

7. Anular y reemplazar la Ley de Pesca, en tanto legislación hecha bajo cohecho.

8. No designar en cargos de gobierno a ex miembros de directorios o gerencias de empresas ligadas al negocio con derechos fundamentales y/o bienes comunes estratégicos para el país.

9. Salida constitucional del neoliberalismo a través de una Asamblea Constituyente, comprometiéndose a impulsar los puntos antes expuestos y el retroceso de la subsidiariedad en los derechos sociales.

Noviembre 2017

Sobre el compromiso del Frente Amplio con la condonación de la deuda educativa

Sobre el compromiso del Frente Amplio con la condonación de la deuda educativa

El día de hoy nuestra candidata presidencial Beatriz Sánchez hizo pública su propuesta de condonación de las deudas contraídas para financiar estudios a través del CAE, créditos CORFO y el Fondo Solidario; el fin del endeudamiento como mecanismo para financiar la educación superior y un plan de transición para avanzar hacia la expansión de la educación superior pública 100% gratuita con los recursos que hoy el Estado destina a financiar el CAE a través de los bancos. Todas estas medidas son un paso importante para hacer retroceder el mercado de la educación y avanzar hacia la conquista de derechos sociales.

Como candidatos a diputados y diputadas de Izquierda Autónoma y el Frente Amplio recibimos con entusiasmo este anuncio y saludamos la decisión de nuestra candidata presidencial de incorporarlo a sus propuestas programáticas. Se trata de una decisión valiente, pues enfrenta directamente a los grupos económicos que se han enriquecido a costa de los derechos de la mayoría, a la vez que ofrece una solución inmediata a cientos de miles de familias agobiadas por el endeudamiento para acceder a la educación. Además, valoramos la presentación de la propuesta junto al movimiento “Deuda Educativa”, organización de deudores y deudoras educacionales, que durante los últimos años ha luchado por la condonación de las deudas por estudiar y que ha puesto en el centro del debate educacional la problemática de los deudores. Con ello Beatriz Sánchez da una potente señal sobre la importancia y protagonismo que las organizaciones sociales deben tener en la política de nuestra coalición.

Al interior del Frente Amplio existe una discusión abierta sobre si la participación ciudadana debe canalizarse a través de una alianza con las organizaciones y movimientos sociales, o si ésta debe tomar la forma de consultas o plebiscitos donde cada individuo se pronuncia frente a opciones preestablecidas, como ocurrió en el reciente plebiscito programático del Frente Amplio. En contraste con esa restringida concepción de participación, estamos convencidos que hacer propias las demandas y propuestas de los movimientos sociales, tal como ocurrió en materia de condonación de la deuda educacional y en la decisión de acoger la propuesta de la Coordinadora No + AFP como parte de nuestro programa, contribuyen de manera sustantiva a la construcción de una fuerza política que proyecte a la política los intereses sociales excluidos por la Derecha y la Concertación.

El Frente Amplio sólo tiene sentido si consolida su opción por ponerse al servicio de las demandas de los movimientos que durante los últimos años han liderado las luchas por derechos sociales que han ampliado los límites de lo políticamente posible y abierto la puerta para la constitución una nueva fuerza política que encarne esas aspiraciones. De lo contrario, el carácter social de la política seguirá siendo restringido y excluyente.

Como futuros diputados y diputadas del Frente Amplio nos comprometemos a defender esta propuesta en el Congreso y nos ponemos a disposición de los movimientos sociales para contribuir en la lucha por recuperar nuestros derechos sociales y democratizar el país.

No más endeudados por estudiar. Educación pública, gratuita y de calidad.

Francisco Figueroa, Coordinador de Izquierda Autónoma y candidato a diputado por el Distrito 10.

Camila Rojas, candidata a diputada por el Distrito 7.

Rodrigo Oliva, candidato a diputado por el Distrito 2.

Cari Alvarez, candidata a diputada por el Distrito 24.

 

Ante el plebiscito programático del Frente Amplio: Nuestro compromiso es con el movimiento social

Ante el plebiscito programático del Frente Amplio: Nuestro compromiso es con el movimiento social

A contar de mañana se vota parte del programa del Frente Amplio a través de un plebiscito. Como Izquierda Autónoma participaremos, pero consideramos necesario plantear que vemos en el resultado final de este ejercicio un retroceso en el esfuerzo de hacer del FA una herramienta para transformar Chile.

El Frente Amplio es una coalición heterogénea en su ideología y origen, pero unida en lo programático. Más allá de las diferencias que una organización joven debe tener, el programa de derechos sociales, levantado por movimientos populares en su lucha contra la mercantilización de la vida, la reivindicación de derechos civiles, algunos conculcados las últimas décadas y otros que Chile nunca ha conocido, junto a la abolición de los enclaves autoritarios que impiden una democracia plena, todo lo cual debe reflejarse en una Nueva Constitución, han sido desde un inicio el programa y la unidad del Frente Amplio.

Como parte de su proceso de construcción, se decidió fortalecer esta unidad mediante encuentros programáticos territoriales, conformación de grupos por áreas y articulación con organizaciones y movimientos sociales. Este trabajo no fue gratuito, pues implicó enfrentar una primaria y dos meses adicionales con nuestra candidata presidencial sin programa definido. Pero tampoco fue en vano, pues ayudó a fortalecer la unidad programática de militantes, independientes y movimientos sociales que forman parte del FA. Educación, salud y pensiones como necesidades colectivas, derechos sociales y reproductivos garantizados por el Estado, una negociación colectiva y huelga efectiva para redistribuir la riqueza, son parte de un extenso programa de transformaciones que no podemos reproducir por entero aquí.

El plebiscito programático al que se nos convoca esta semana, sin embargo, no es un paso adelante en este camino. Predominó en su diseño final una visión que en lugar de promover el valor del diálogo y los consensos construidos los últimos meses, los descartó despojando el componente político de ese proceso. El resultado es un plebiscito que no representa diferencias realmente existentes en el Frente Amplio, levanta disensos artificiosos y aliena su articulación con el movimiento social. Se incorporan además tecnicismos incomprensibles fuera de ciertos círculos expertos, fallándole así al llamado de nuestra candidata presidencial a que el Frente Amplio se abra y haga sentido a la mayoría de los/as chilenos. Esto convive, finalmente, con que el grueso del programa no está sujeto a votación por ser parte de consensos previos, es decir, se convoca a algo con la ilusión de que todo se decidirá ahí cuando no es efectivo.

Sin duda este proceso concluye de una forma distinta a la que se pensó. Para sacar lecciones de lo ocurrido es preciso entender que el problema de fondo es político,  no organizativo, y alude a una concepción individualista y tecnocrática de la construcción política, que concibe la participación como un acto reducido a la elección individual de posiciones preconcebidas, antes que como un ejercicio colectivo fundado en la deliberación y la construcción de acuerdos. Pese a gozar de aceptación mediática en tiempos de neoliberalismo y desprestigio de la política, esta visión está reñida con el fortalecimiento de la asociatividad y la apropiación popular de la política. No es una visión mayoritaria en el Frente Amplio, pero se impuso por la incapacidad de resolver políticamente las diferencias entre quienes creemos en un proceso de construcción a largo plazo. Sus impulsores, principalmente ubicados en un sector de Revolución Democrática, le deben al FA y a sus adherentes una autocrítica.

Como Izquierda Autónoma mantuvimos una posición disidente a la hora de definir cómo elaborar el programa del Frente Amplio. Desde un comienzo sostuvimos la necesidad de priorizar el trabajo con los movimientos sociales, cuyas demandas son fruto de años de organización, movilización y apropiación colectiva de los desafíos que el Chile actual presenta para las fuerzas de cambio. Sin embargo, trabajamos y lo seguiremos haciendo con respeto a las decisiones colectivas del Frente Amplio. Aún nos sentimos parte de este proceso y valoramos especialmente el trabajo realizado por Beatriz Sánchez, quien relevó el trabajo programático de diversos movimientos y organizaciones, mediante gestos sencillos pero valiosos, abriendo las puertas para que organizaciones como la nuestra iniciemos el trabajo a largo plazo de construir unidad entre movimiento político y social.

A pesar de los desvíos, votaremos en este plebiscito por los puntos que reúnen las propuestas que los movimientos sociales que luchan contra la mercantilización de nuestras vidas han propuesto para construir un sistema garante de derechos sociales universales, un nuevo pacto laboral y la democratización profunda del Estado. Nuestro principal compromiso, sin embargo, es poner nuestra fuerza y futuros representantes en el Congreso a disposición del nuevo movimiento popular chileno, sus organizaciones y demandas. Sólo así el Frente Amplio será una efectiva herramienta de la organización social y autonomía política de las mayorías.