Desmunicipalización: Deudas históricas con la calidad de la Educación Pública

Es su último año de gobierno, pretenden pasar a la historia como el gobierno que finalizó con la Transición mediante reformas en la medida de lo posible. A pesar de tan noble intención, sabemos que lo que cambia son las formas y no el fondo, que los vestigios del modelo neoliberal está lejos de desaparecer e incluso se perpetúan: Ese es también el caso de la ley de Desmunicipalización.

Desde febrero, mes de vacaciones en los establecimientos educacionales, se ha venido acelerando desde el gobierno la tramitación de este proyecto para su aprobación, que ha encontrado una férrea resistencia desde la derecha pues daña sus privilegios feudales en los municipios donde gobierno, y al mismo tiempo, desde el Colegio de Profesores hay una gran mayoría que expresamos que es una ley que no soluciona los problemas que la Municipalización generó, y tampoco apunta en avances. Esto último, debido a que no contempla descentralizar las decisiones educativas, haciendo partícipe a la comunidad, que solo reproducen lo que el Ministerio elabora, para vivir en función de resultado; así tampoco, respecto a desconcentrar la administración, ya que pasa de las alcaldías a los Servicios Locales Educacionales, en ambos casos con absoluta dependencia del Ejecutivo.

En este sentido, es importante hacer la diferencia entre los motivos políticos para rechazar un proyecto, ya que asimilarlos por el hecho de que se llega a la misma conclusión, es de una simpleza burda, puesto a que evidentemente es posible que dos fuerzas políticas antagónicas, estén en contra de la política intrascendente del centro, ya que se escabulle en indecisiones que no permiten a las clases sociales influir como pretendemos. “Hacerle el juego a la derecha” tal como le denominan, es en cambio, crear leyes para que los intereses de los poderosos no se vean trastocados, utilizando una estética que haga parecer que son cambios que favorecen al pueblo.

Por este motivo es que el Colegio de Profesores desarrolló una consulta docente respecto a la Desmunicipalización, donde el rotundo rechazo al proyecto lo marcó un 80%. A pesar del boicot, y posterior descrédito desde la Nueva Mayoría al interior del Colegio de Profesores, difícilmente iba a ser otro el resultado al consultar sobre la Desmunicipalización, pues desde el 2016 los municipios vienen trabajando duramente en sanear sus millonarias deudas hacia los establecimientos, a punta de despidos injustificados, cese de bonos, imposiciones impagas, concentración de carga horaria, retención de jubiladas/os activos en el sistema, entre otros abusos e incumplimientos. Es el profesorado lo sabe, pues lo han constatado en muchas comunas a lo largo de Chile como Valdivia, Tomé, Valparaíso, Concepción, La Serena, Iquique y críticamente ahora en San Fernando, cuestión que tiene en paro a la Región de O`Higgins.

En este contexto, lo que el Colegio de Profesores diga o haga respecto al proyecto de Desmunicipalización, valida en su representación, y muestra el carácter democrático de una lucha social de décadas, por lo  que se hace necesario el fortalecimiento del diálogo entre las fuerzas transformadoras, a fin de reforzar dicha validez en dos sentidos: ante las fuerzas progresistas que oxigenan a la Nueva Mayoría y que dejaron de hacer política con las bases sociales, pues se convencieron de que es más eficiente respaldarse con la tecnocracia, esa misma que constantemente menoscaba nuestro intelecto profesional, en nombre de las ciencias neoliberales. Junto con lo anterior, es necesario decir presente entre tanto foro electoral donde se habla sobre la Educación, y que convoca a armar programas de gobierno sin considerar las luchas sociales que han estado en curso por décadas, siendo que debieran ser elementos fundantes y vinculantes. Los y las profesoras de Chile, debemos abrirnos espacio y respeto en nuestras materias.

En este sentido, es que creemos que entre los argumentos contrarios al actual proyecto de Desmunicipalización, que bien expuso el Colegio ante la Comisión de Educación del Congreso, es necesario afilarlos de manera más tangible para hacer sentido en la sociedad, y no solamente en torno a quienes entienden mejor estas disputas y tenemos posturas tomadas. La lucha por la desmunicipalización solo tiene futuro si es que es capaz de convocar no solamente a profesoras/es, sino a la sociedad en su conjunto. Con esta finalidad creemos fundamental señalar como elemento central, que la calidad de la Educación Pública está siendo duramente afectada, debido a la situación de agobio del profesorado, que tiene absoluta incertidumbre sobre sus futuras condiciones laborales, -con Encasillamiento de por medio- y las profundas deudas de la educación municipal, que perjudican enormemente la formación en la Educación Pública: la precarización del profesorado es sinónimo de una educación precaria.

No es posible esperar una educación de calidad si es que el profesorado debe utilizar su escaso tiempo en organizarse para poder recibir su sueldo. Esto se está viviendo en muchos municipios de Chile y no hemos sido capaces de darle la difusión necesaria, cuando tenemos la certeza de que se está acumulando una segunda deuda histórica de la que nadie se hará cargo. Hilado con esto, creemos gravitante reimpulsa la lucha del pago a la Deuda Histórica como una exigencia básica para hablar de Desmunicipalización: Un proyecto que pretende revertir las consecuencias negativas de la Municipalización de Pinochet, debe también revertir las consecuencias del éxodo masivo de las y los profesores del servicio público, sin ninguna compensación legal hasta la fecha. El Partido Comunista, con total soltura está llamando a sus profesores a aprobar este proyecto de ley, bajo la consigna de que es un pequeño paso, descartando así la oportunidad histórica de hacer justicia no solo con las y los docentes de Chile, sino con miles de sus propios militantes de base más leales, que han dado literalmente la vida luchando, y que hoy están muriendo a la espera de una solución a la Deuda Histórica, que se invisibiliza en la Desmunicipalización.

Es necesario demostrar que la construcción de reformas profundas, no es  con dar la espalda a la sociedad y sus necesidades de clase. Se abre un proceso de directa pugna con el proyecto, donde nuevamente tenemos mucho que perder como gremio y la sociedad chilena respecto a su Educación. Se abren tensiones propias de la política y la lucha por nuestros derechos sociales, lucha que tendremos que dar sin dudar contra las derechas y el progresismo desclasado, por lo que creemos que debiésemos no solo fortalecernos respecto a elementos técnicos de disputa, sino también sintetizar un acuerdo social transversal en torno a nuestras luchas históricas, donde el agobio y la precariedad sean elementos que pesen en la balanza, al momento de hablar sobre el fortalecimiento de la Educación Pública.

Bruno Cortés
Profesor de Historia
Militante Izquierda Autónoma – Frente de Profesores
Carlos Ruiz: “Uno de los desafíos del Frente Amplio es ampliar la participación electoral y política sustantiva”

Carlos Ruiz: “Uno de los desafíos del Frente Amplio es ampliar la participación electoral y política sustantiva”

Como un defensor de la intención del Frente Amplio por llegar a los votantes que hoy no se manifiestan en las urnas se mostró el director de Nodo XXI, académico y fundador de Izquierda Autónoma en el programa Hablemos el Lunes de Radio ADN, conducido por los periodistas Mirna Schindler y Mauricio Hofmann, en el que por tercer lunes consecutivo compartió con Luis Mayol, Jorge Burgos y Carlos Maldonado.

La pobre y desinformada presentación del precandidato presidencial de Chile Vamos, Manuel José Ossandón, en el programa Tolerancia Cero emitido el pasado domingo 4 de junio fue la que motivó la conversación de los panelistas Carlos Ruiz, académico, director de Fundación Nodo XXI y fundador de Izquierda Autónoma; Luis Mayol, RN y ex ministro de Sebastián Piñera; Carlos Maldonado, PR, ex ministro de Justicia y miembro del equipo político de Alejandro Gullier; y Jorge Burgos, DC, ex ministro del Interior de Michelle Bachelet y defensor de la candidatura de Carolina Goic.

La comentada intervención de Ossandón, que recibió incontables burlas a través de redes sociales, donde los usuarios dieron cuenta de su falta de conocimiento sobre temas básicos, como el Acuerdo de París, generó críticas entre los panelistas, quienes atribuyeron su pobre manejo a falta de lectura o falta de preparación para estar en política. Ruiz, sin embargo, fue más allá y señaló que esto responde a “un vacío de la política” que ha hecho que los candidatos tengan que migrar de sus propios partidos para ofrecerle alternativas a una ciudadanía que no cree en la política tradicional.

Precisamente sobre este punto, la lejanía que parece percibir la ciudadanía entre sus intereses y los de los partidos políticos tradicionales, el sociólogo planteó que “la gente siente un divorcio de este sector de la sociedad que empieza a construir una ‘política ensimismada’ (término de Norbert Lechner) que se habla a sí misma y no habla de lo que ocurre en la sociedad. De algún modo, los pactos que condujeron a la transición establecieron límites muy fuertes a lo que se podía comenzar en política. Y quizás si operaron en una primera instancia, después se volvieron costumbre, sencillamente, y terminaron amparando un silencio de la propia elite, donde empezaron a pasar cosas muy feas que recién estamos destapando”.

En el programa emitido el pasado lunes, que discute sobre la contingencia noticiosa de la semana, surgieron voces críticas a la adhesión alcanzada por la precandidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, en la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), donde, planteó Luis Mayol, la abanderada alcanzaría poca votación en regiones y entre la gente de menores ingresos.

Al respecto, Ruiz puntualizó que el fenómeno más decidor no es ese, sino la evidente baja en el apoyo a las dos coaliciones que en los últimos 25 años han marcado la pauta de la política, y que la misión del Frente Amplio hoy es ampliar la participación electoral y política efectiva, a fin de que en las próximas elecciones se acerquen a las urnas quienes no lo han hecho en las últimas votaciones, y revertir de ese modo la escasa participación electoral de los chilenos desde la implementación del voto voluntario. Al respecto, sentenció: “en ese charco cada vez más seco, claro que el porcentaje que siguen teniendo esas figuras históricas es cada vez mayor, pero porque quedan cada vez menos gotas de agua”.

El programa se emite todos los lunes desde las 9:00 A.M a través de Radio ADN, 91,7 FM.

Candidatos de Izquierda Autónoma critican falta de conexión con la ciudadanía en el mensaje presidencial

Candidatos de Izquierda Autónoma critican falta de conexión con la ciudadanía en el mensaje presidencial

“Estas no son las reformas por las que hemos dejado los pies en la calle”, reprocharon desde diferentes ámbitos los candidatos a diputado y candidatas a diputada Camila Rojas, Francisco Figueroa, Rodrigo Oliva y Cari Álvarez tras conocer el contenido de la última cuenta pública de la Presidenta Michelle Bachelet. Las críticas se suman a las planteadas en la carta publicada hoy en El Mercurio por Figueroa y Rojas, en la que acusan a la Presidenta de “haber desperdiciado la oportunidad de implementar grandes reformas democratizadoras”.

La última cuenta pública de la Presidenta Michelle Bachelet, marcada por la defensa a las reformas y un llamado a “estar orgullosos de lo que hemos hecho” no convenció a los candidatos a diputado y candidatas a diputada de Izquierda Autónoma, colectivo integrante del Frente Amplio, quienes en duros términos criticaron un mensaje que a su juicio dista mucho de responder a las necesidades por las que miles de chilenos se han movilizado en los últimos años.

Francisco Figueroa, candidato a diputado por las comunas de Ñuñoa, Providencia, Santiago, Macul, San Joaquín y La Granja, fue enfático y señaló que “la Presidenta hizo un discurso exitista, sobre reformas que en el mundo real no defiende nadie. Después de la Nueva Mayoría (NM) en Chile hay más endeudados por estudiar, más trabajos precarios y ninguna mejora de las pensiones de miseria que recibe la mayoría. Nunca antes, además, se habían entregado tantos recursos para que los privados se hagan cargo de la educación y la salud. Estas no son las reformas por las que hemos dejado los pies en la calle, y no lo son porque en la NM mandan SQM, Corpesca y Luksic. De nosotros depende como fuerzas de cambio revitalizar una agenda de reformas que se hagan cargo de los grandes problemas de la mayoría”, sentenció el vocero nacional de Izquierda Autónoma.

Por su parte, Rodrigo Oliva, candidato a diputado por las comunas de Alto Hospicio, Camiña, Colchane, Huara, Iquique, Pica y Pozo Almonte, y fuertemente ligado a las luchas sindicales de los pescadores del norte, señaló que “un gobierno que no se compromete a eliminar la Ley de Pesca es un gobierno que al final sucumbe ante la corrupción y el cohecho. No hubo un anuncio contundente respecto a la nulidad de la Ley de Pesca, sino que se anuncian modificaciones cosméticas que lo único que hacen es relegitimar el origen espurio de la ley y poner al gobierno como cómplice del gran empresariado”. Igual de decepcionado se mostró frente a los anuncios en empleo: “no hay anuncios contundentes y lo único que se observa es que se promueve el trabajo precarizado y se le llama emprendimiento al real desempleo, lo que se observa fundamentalmente en la Región de Tarapacá en tanto aumentan las cifras de desempleo y aumenta el trabajo independiente, que en realidad es un desempleo encubierto”.

Camila Rojas, en tanto, apuntó sus dardos a los anuncios en salud. Si bien reconoció una de las medidas anunciadas por la Presidenta, señalando que “Bachelet anunció una nueva licitación para el Hospital de San Antonio. Es una necesidad para nuestra provincia”, se mostró escéptica sobre el destino de dicha medida: “¿las empresas constructoras volverán a cometer los mismos errores por tercera vez? ¿Aparece el fantasma de la concesión? Queremos un sistema de salud que prevenga y sane. Nuestro derechos no pueden ser una oportunidad de negocios para el mezquino interés empresarial”, sentenció la candidata a diputada por las comunas de Isla de Pascua, Juan Fernández, Valparaíso, Con Con, Viña del Mar, Algarrobo, Cartagena, Casablanca, El Quisco, El Tabo, San Antonio y Santo Domingo.

Frente a los anuncios esperados en temas de género, Cari Álvarez, candidata a diputada por las comunas de Corral, Lanco, Máfil, Mariquina, Valdivia, Futrono, La Unión, Lago Ranco, Los Lagos, Paillaco, Panguipulli y Río Bueno, se manifestó defraudada por las escasas referencias a políticas públicas relacionadas con este tema: “Es decepcionante que para la primera mujer presidenta en Chile, en su segundo gobierno, las mujeres no hayamos existido de modo sustantivo. Apenas tres referencias en dos horas de discurso, para más de la mitad de Chile que somos las mujeres, es claramente señal de la importancia que tenemos para la Nueva Mayoría”. Al mismo tiempo, Álvarez se manifestó preocupada por lo que esto augura de cara a temas tan relevantes como una ley que despenalice el aborto. “El llamado a unidad en la acción que hizo a la Nueva Mayoría va a significar un retroceso para las mujeres, que probablemente una vez más vamos a ser moneda de cambio en las relaciones con la DC. La ley de aborto la va a terminar redactando la DC, cercenando el derecho a decidir de las mujeres, y con la complicidad de la Ministra del Partido Comunista. La ley de aborto en tres causales ya no representa a las feministas”.

Estas críticas se suman a las planteadas por Francisco Figueroa y Camila Rojas en una carta publicada hoy, 1 de junio, en El Mercurio, en que señalan que “la Nueva Mayoría ha insistido en favorecer los intereses de un gran empresariado que crece a costa de la extrema privatización de nuestras vidas y la irracional explotación de nuestros recursos naturales y trabajo. Por eso sus reformas no guardan coherencia entre lo que declaran (avanzar en derechos sociales) y lo que producen (ahondar la conquista de los servicios públicos por parte del sector privado y las lógicas mercantiles), generando confusión y muy escaso apoyo”.

Discurso Francisco Figueroa: Reimaginar la izquierda o el Frente Amplio que necesitamos

Discurso Francisco Figueroa: Reimaginar la izquierda o el Frente Amplio que necesitamos

Como rara vez habemos tantos autónomos juntos, y es más raro aún que lo estemos a la vez con gente importante para nosotros como organización pero también para cada uno como personas, dan ganas de aprovechar la instancia y decir muchas cosas. Pero mientras preparaba estas palabras, caí en la cuenta de que lo más importante es tal vez referirme a lo que está en juego este año para todos nosotros, militantes y no militantes, luchadores sociales y políticos, frenteamplistas e independientes, disconformes y rebeldes de los más diversos tipos.

Con no poca razón, los izquierdistas de antaño advertían contra la “ilusión democrática” que suelen despertar las elecciones. El bombardeo de propuestas hechas a la medida de lo que cada miembro del público quiere escuchar, la facilidad con que los candidatos ofrecemos una sonrisa, van produciendo un ambiente en el que no parece tan descabellada la idea de que una persona puede valer un voto. Razón, digo, porque la realidad se encarga rápidamente de demostrar que los poderes que moldean cómo vivimos nuestras vidas no suelen presentarse a elecciones. Gobiernan por la fuerza, y las más de las veces no por la bruta, sino por la fuerza de quien controla los medios con los que subsistimos.

Esto es incluso más cierto que ayer. Los señores Luksic, Angelini o Matte nunca han puesto sus nombres en una papeleta. Y aún así determinan si podemos acceder o no, y a qué precio, no ya a bienes de consumo, sino al agua, a la salud o a la educación.

Pero vista desde hoy día, esta advertencia izquierdista parece extemporánea, incluso un tanto tierna, como los chistes con los que se reían nuestros abuelos. Pero no porque haya sido refutada, sino porque parece estar de sobra: con esta democracia ya casi nadie se ilusiona. Cada vez menos chilenos esperan algo de la política, ni hablar de dejarse seducir por discursos y programas. Si la fiesta de la democracia no fuera una imagen, sino una fiesta de verdad, sería una extremadamente aburrida, decadente incluso, con apenas un par de invitados dando tumbos en las paredes, mientras se retan a un duelo de cinismo y beben sobras con más cenizas que trago, animando una escena sumamente poco atractiva.

Es inevitable, sin embargo, no sentir que los que vienen llegando a esta malograda fiesta, ilusionados con abrirla a los que pasan afuera, somos nosotros. Para decirlo sin rodeos: enfrentamos la cruel paradoja de querer construir una nueva política justo cuando la política se encuentra más desprestigiada. Solamente asumiendo y encarando esta realidad podremos revertirla.

El desafío de las fuerzas de cambio que componemos el Frente Amplio, por lo tanto, no es “entrar” al sistema político de la transición, ni tampoco arrancarle a éste una cuota de “representación” para quienes han permanecido excluidos. Es que el propio sistema político está en el suelo, la sociedad le pasa por el costado.

No hay que tener un doctorado en sociología para entender por qué pasa esto. Las razones son muy concretas, mucho más que las metafísicas explicaciones que invocan los sacerdotes del neoliberalismo. Si las instituciones representativas, las que se deben al electorado, tienen cada vez menos capacidad de incidir en el modo en que producimos y convivimos, ¿por qué entonces molestarse en salir a votar o en gastar el poco tiempo que nos deja la pega en reuniones de partido?

La política democrática no convoca, porque la propia democracia juega un rol cada vez menos relevante en la sociedad. El Estado resultó a tal punto capturado por la elite empresarial, que ya no es capaz de mediar de forma legítima entre los derechos de las personas y los afanes de ganancia de sus patrones. En el lugar de la democracia se impuso al mercado, y hoy chapoteamos en sus aguas, sórdidamente utilitarias y egoístas, para sobrevivir.

Lo que está en juego, por lo tanto, si queremos cambiar para mejor nuestras condiciones de vida, no es menos que reconstruir las condiciones de posibilidad de la democracia. No darlas por sentadas. Y para lograrlo debemos ir a la raíz del problema y encararlo sin ambigüedades. Podemos calmar nuestras conciencias hablando de las virtudes de la transparencia, prometer que bajaremos nuestros sueldos si llegamos al Parlamento, seducir a nuestra audiencia con el hecho de que no robamos y somos jóvenes… pero todo eso será decoración si no asumimos que para expandir la democracia y conquistar una soberanía efectiva sobre nuestras vidas, desmercantilizar la vida debe ser un principio irrenunciable de nuestra acción política.

Esto implica superar decididamente la engañosa creencia según la cual puede haber democracia sin haber derechos, según la cual puede haber una república sin ciudadanía. Romper, en definitiva, con la piedra angular del proyecto histórico de la Concertación.

Hay quienes piensan que esto no es muy difícil, ahora que los héroes aparte de fatigados están formalizados. Pero la cuestión no es tan simple, porque sigue estando en pie el binominal, y no me refiero al sistema electoral, porque nunca fue sólo eso, sino a la cultura binominal, ese conjunto de hábitos mentales y disposiciones prácticas que presionan para que las fuerzas de cambio nos subordinemos a las disputas internas de la Concertación, como si Chile todavía fuera el país del Sí y el No.

Si algo dejó en evidencia lo inútil que es dejarse llevar por la cultura binominal ha sido el gobierno de la Nueva Mayoría. Su fracaso es también el fracaso de la tesis de las “dos almas de la Concertación”. El bando supuestamente “progresista” de la coalición por fin tomó control del barco, pero sólo para llevarlo por la misma senda ya trazada. Pese a la retórica reformista manoseada, nunca antes se había subsidiado con tantos recursos estatales la conquista emprendida por el sector privado de los servicios públicos. Si esto es reformismo, nosotros somos astronautas. La Nueva Mayoría despilfarró la posibilidad de emprender grandes reformas, posibilidad que se había ganado en la calle, peleando con autonomía por ampliar los límites de lo posible.

Por eso, hoy más que nunca, necesitamos autonomía política.

Pero autonomía no significa que los que estamos bastamos, ni que esto comienza con nosotros. La corrosiva invasión del mercado sobre cada vez más aspectos de nuestra vida individual y colectiva, ha vuelto a poner a la orden del día el problema de la oposición entre capitalismo y democracia. Resuenan así las preocupaciones originales del socialismo, y en un sentido más amplio, la preocupación de la izquierda por hacer de la democracia y la libertad no sólo palabras en un papel, sino una realidad para todos y todas.

Nuestros objetivos inmediatos son entonces pasos en un camino mucho más largo, que se extiende no sólo al futuro con un alcance insospechado, sino también hacia el pasado, conectándose con las generaciones anteriores que lucharon por mantener viva la esperanza en una sociedad distinta.

No se trata de un deber moral. Se trata de una necesidad política. Debemos enfrentar los desafíos de nuestro tiempo con la creatividad con que Recabarren enfrentó los del suyo, levantando organización allí donde los poderosos menos la esperan; luchar, como luchó Eugenio González, por poner los grandes avances técnicos y científicos de nuestro tiempo al servicio de las personas y no al revés, para hacernos más y no menos libres; trabajar, como lo hizo Raúl Ampuero, por darnos partido y proyecto, por darnos brújula y barco para hacer de la política no un deporte, sino una herramienta de efectiva transformación social.

La magnitud de los desafíos que enfrentamos, en definitiva, nos obliga a reimaginar la izquierda. No como un pequeño núcleo de convencidos. Reimaginarla como la herramienta de la unidad social y política de las mayorías, del nuevo en Chile en movimiento que se rebela por un sistema de auténtica seguridad social, por acabar con el yugo del endeudamiento en educación, por la autonomía y la plena ciudadanía de las mujeres, por la conquista de derechos sociales fundamentales.

Llegar al punto de proponerse estas metas, de pensarlas como posibles, no ha sido fácil. Y en adelante, incluso si nos va bien, sobre todo si nos va bien, se vienen más dificultades. Pienso que el ciclo de luchas sociales del que nosotros como Izquierda Autónoma provenimos, de lo que se ha tratado, al final, es de luchar por el derecho a disentir y a imaginar sin permiso una política distinta. No se ha traducido en grandes reformas todavía, de ahí que sea tan difícil encontrar de dónde agarrarse para mantener la esperanza, especialmente considerando toda la derrota que hay para atrás y la incertidumbre que hay cuando miramos para delante.

Sobre esta cuestión de la esperanza es que quiero compartir con ustedes unas palabras que escribió Manuel Rojas, tal vez para saber cómo lidiar con la esperanza, con el hecho de que sea tan esquiva y tan intempestiva a la vez…

Todo ser humano, por miserable que sea su condición, tiene una esperanza, pequeña o grande, noble o innoble, inalcanzable o próxima, pero esperanza al fin. Una parte de su ser vive en y de esa esperanza, se alimenta de ella y en ella.

Hay días en que esa esperanza amanece reducida al mínimo, misérrima, espantosamente misérrima. Sus posibilidades de realizarse se han alejado o destruido y el ser humano piensa y siente que más valdría que esa esperanza muriese y con ella aquella parte de su ser que vive de ella y en ella, que se alimenta en ella y de ella y que en esos momentos ni se alimenta ni vive, pues está miserable, tan miserable como la esperanza misma.

Pero el hombre tiene, además, otra esperanza: la de que han de venir días mejores para la suya. La deja, entonces, así, pequeña, entumecida, raquítica, y espera; rechazarla sería rechazarse a sí mismo, matarla equivaldría a matar lo que él más estima en sí mismo.

Hay veces en que el ser humano espera vanamente: su esperanza muere en él, tan marchita como él. Otras veces, en cambio, en aquella raíz casi podrida hay un rebrote, un rebrote que puede morir al poco tiempo o que puede traer otros y otros, fuertes y erguidos, apretados de savia, casi agresivos de vitalidad. El ser humano se siente entonces como debe sentirse un rosal en septiembre: pleno, próximo a estallar incapaz de resistir la ola de vida que asciende y circula por sus venas. La esperanza está próxima a convertirse en realidad.

Se ha esperado mucho tiempo, han transcurrido muchos días, terribles y amargos días, días de silencio, días en que se prefería no recordar que se tenía esperanza, días de rencor contra aquellos que impedía su desarrollo, días de desprecio para lo que pudiendo vigorizarla, no la vigorizaba. Días de desprecio, en fin, para sí mismo. ¿Cómo se pudo poner una esperanza en manos tan inhábiles, entregarla a dedos tan torpes, a fuerzas tan inútiles?

Todo aquello, sin embargo, no fue en vano: aquí está la esperanza, rebrotando con una fuerza que produce miedo, con una que está casi más allá de nuestra capacidad de soportarla. Es triste, claro está, muy triste que una esperanza se nutra de hombres muertos, de ciudades rendidas o destrozadas, de incendios, de sangre y de exterminio, pero no siempre le es dado al hombre elegir la materia con que se nutrirá la esperanza.

(De qué se nutre la esperanza, Manuel Rojas, 1948)

Francisco Figueroa

Coordinador Nacional de Izquierda Autónoma

Santiago, Mayo 2017

 

Carta abierta a Carolina Goic (presidenta DC) ante violencia sexista de Diputado Ricardo Rincón

Carta abierta a Carolina Goic (presidenta DC) ante violencia sexista de Diputado Ricardo Rincón

Carolina Goic, precandidata presidencial y presidenta del Partido Demócrata Cristiano, presente.
En un contexto social de profundo cuestionamiento a la violencia sexista en todas sus formas, de avances en la sensibilización de la ciudadanía frente a los feminicidios diarios que ocurren en el país, y en la toma de conciencia de que las mujeres en Chile nos encontramos en constante riesgo por el hecho de ser mujeres, sin poder caminar en las calles libres de miedo o temor, y con hogares que pueden terminar siendo espacios de desigualdad, explotación y violencia por relaciones de poder, producto de quienes se sienten dueños de la vida y de la muerte de otras personas, repudiamos como Izquierda Autónoma la decisión de la Democracia Cristiana de no expulsar al diputado Ricardo Rincón por caso de violencia intrafamiliar.

En palabras propias del diputado, el caso fue sobreseído de la investigación penal en 2006, avalando la violencia no solamente institucional, sino que también de relación de poder al invisibilizar a su expareja. 

Una vez más, la política de la transición ha demostrado que ya no tiene deudas con las mujeres porque que ha terminado legitimando la desigualdad de género y sacrificando nuestros derechos. Sus estrechos intereses se expresan en esta decisión que perpetúa la violencia sexista con el silencio cómplice de la Nueva Mayoría. Su necesaria expulsión del partido hubiese sido una señal política clara por dejar de sacrificar a las mujeres.Por ello, reafirmando nuestra convicción y compromiso irrestricto con la lucha feminista, solicitamos a la actual candidata a la Presidencia Carolina Goic ponerse del lado de los derechos de las mujeres y que se expulse de sus filas al actual diputado, como a la vez exigimos la renuncia de Ricardo Rincón al parlamento por lo violento que es para Chile que siga ejerciendo como legislador.

La violencia hacia las mujeres no solo ocurre dentro de las familias, también en la justicia chilena, también en los partidos políticos de la transición, también en muchos espacios de nuestra sociedad. Solo podremos avanzar en la medida en que conquistemos derechos para las mujeres que hoy no se expresan en la Concertación o Nueva Mayoría.Las fuerzas emergentes debemos ser profundamente críticas de estos procesos y procedimientos para superar a la transición y asumir la tarea de construir el nuevo Chile que la sociedad demanda. Tal como lo han hecho históricamente las organizaciones de mujeres y feministas, seguiremos condenando la violencia y el silencio cómplice que nos ha privado de vidas, justicia y derechos.

Frente Feminista de Izquierda Autónoma
Carta abierta a las fuerzas de cambio

Carta abierta a las fuerzas de cambio

La sociedad chilena se encuentra ante una oportunidad histórica que puede permitirnos dar fin a 40 años de neoliberalismo avanzando hacia la construcción del país que queremos. Esta situación no es azarosa, es el fruto del ascenso de múltiples luchas sociales de todo tipo, en pro de derechos y seguridad social, descentralización, medio ambiente, feminismo, y un largo etcétera compuesto de reivindicaciones quizás imposibles de enumerar en su totalidad. Así de grande ha sido esta fuerza, ella es el artífice de este nuevo escenario y por tanto ella debe ser la protagonista.

Este año 2017, como cada año electoral, los administradores del duopolio pretenderán controlar los anhelos del pueblo chileno y harán acrobacias en sus carpas circenses con el objetivo de desmovilizar y legitimar una institucionalidad excluyente y corrupta.

Como organizaciones políticas y sociales hemos decidido disputar este proceso electoral precisamente para mantener en el debate nacional las demandas que los actores sociales han levantado. Por eso creemos imprescindible elaborar y defender un programa que exprese el conjunto de lo elaborado en los movimientos sociales que durante años llevan discutiendo democráticamente sus demandas, pensando en el Chile justo que deseamos construir. Rescatando el valor de la política, creemos que los partidos no deben suplantar a los movimientos sociales, sino que más bien colaborar en su proyección, inventando nuevas maneras de utilizar las instituciones actuales.

Para realizar estos objetivos, junto a otras organizaciones políticas y sociales, hemos decido integrar el Frente Amplio (FA) Esta plataforma une a decenas de organizaciones nacidas al alero de movimientos sociales y de nuevas organizaciones políticas hasta la fecha excluidas por la política binominal. Como toda alianza amplia, el FA es un espacio heterogéneo, integrado por fuerzas que poseen diferencias en múltiples áreas, pero que pese a ello están unidas en su rechazo al régimen neoliberal y en su voluntad de romper con la camisa de fuerza impuesta por el duopolio y la constitución de Pinochet.

Por, eso, estamos convencidos que hoy por hoy el Frente Amplio es el único espacio válido y viable que puede permitir al pueblo enfrentar la política neoliberal hoy dominante. Al interior del  FA hemos defendido los principios que aquí se señalan: plena independencia de los partidos y fuerzas sociales que hacen parte del duopolio político, la construcción desde la base de una nueva alternativa política, la toma de decisiones genuinamente democráticas, la articulación de lo político y lo social sin subordinación de lo social a lo político, la construcción democrática de una plataforma de cambios que refleje los anhelos del pueblo y sirva por ende como instrumento de proyección de las luchas sociales. Nuestro llamado es a que más organizaciones se sumen a disputar internamente el carácter del FA y entre todos mantener esta plataforma de unidad como alternativa política autónoma al duopolio y al servicio de las reivindicaciones levantadas en la lucha social.

Existen condiciones para dar esta disputa y que este año no sea uno perdido para las fuerzas transformadoras. Siempre arriesgamos mucho y esta vez no será la excepción, pero el avance popular se ha fraguado con valentía, superando la apatía individualista imperante, convocando a la sociedad chilena a esfuerzos considerados por algunos como imposibles o ridículos, pero la experiencia ha demostrado lo contrario, lo “imposible” está en realidad a nuestro alcance. Nuestra invitación es a seguir demostrando que otro Chile es posible, y que lo estamos construyendo.

Partido Igualdad; Izquierda Autónoma; Partido Ecologista Verde; Movimiento Democrático Progresista; Partido Poder