Primera cena de recaudación para candidatos de Izquierda Autónoma

Primera cena de recaudación para candidatos de Izquierda Autónoma

El escenario electoral de este año nos ofrece la posibilidad de rearmar las condiciones de emergencia de una fuerza transformadora, ante la profunda crisis de legitimidad que experimenta la política. Para ello, la confluencia de los esfuerzos políticos organizados de la sociedad, con vocación transformadora, es fundamental y lo seguirá siendo tras estas elecciones.

La alianza de la que somos parte, el Frente Amplio, con toda su heterogeneidad e inmadurez, es un punto de partida para ir proyectando la construcción de un conglomerado que pretenda ser mayoría, ofreciendo una alternativa política que enfrente con decisión, la superación del neoliberalismo desbocado; que se plantee la garantización de los derechos sociales, de los derechos sexuales y reproductivos, que repiense la distribución sexual del trabajo, que apueste por el trabajo y pensiones dignas como pilares fundamentales de la democracia y la autonomía. En síntesis, una alianza política que haga suyas las banderas y experiencias de los movimientos sociales, quienes con su lucha y organización han contribuido de manera determinante a, cuestionando la actual democracia, ir prefigurando una nueva: la de la política con la sociedad.

Para ello, las candidaturas que como izquierda Autónoma pusimos a disposición para la constitución de una bancada parlamentaria por los derechos, son las de compañeras y compañeros que llevan años trabajando en la construcción social y política, desde sus respectivos espacios. Camila Rojas​, del puerto de San Antonio, dirigenta feminista y presidenta saliente de la Fech. Rodrigo Oliva​, de Iquique, ex presidente de la Federación de estudiantes de la Universidad Arturo Prat y dirigente de organizaciones de pescadores artesanales. Cari Álvarez​, de Valdivia, dirigenta feminista y ex dirigenta estudiantil de la Universidad Austral. Finalmente, Francisco Figueroa​, de Santiago, Coordinador Nacional de Izquierda Autónoma, ex candidato por el entonces distrito Ñuñoa-Providencia y ex Vicepresidente de la Fech.

A su vez, producto de un diálogo centrado en ideas #AConquistarNuestrosDerechos, como organización hicimos nuestra la candidatura presidencial de la periodista Beatriz Sánchez, ​puntos a través de los cuales como izquierda encontramos espacio en su campaña.

Sin embargo, un esfuerzo de esta magnitud requiere de financiamiento con el cual no contamos. Nuestra organización no recibe apoyo de grandes grupos económicos ni del gran empresariado, por lo requerimos de la ayuda y cooperación de todas y todos.

Por ello, la invitación es a venir a compartir y disfrutar con nosotros a nuestra Gran Cena de Recaudación. Esta se realizará el sábado 3 de junio a las 20:30 ​en el restaurante La Concesión, ubicado en calle Estado 215 piso 12, Santiago Centro, a pasos del metro Plaza de Armas y del metro Universidad de Chile. La adhesión base es de $30.000.

Solicitamos realizar la confirmación a través de transferencia bancaria a la siguiente cuenta:

Cta. Corriente. Banco de Chile N° 8010066904

Nombre: Patricio Ahumada Rut: 16.663.670-1

Correo: finanzas@izquierdaautonoma.cl

O escribiendo a coordinacion@izquierdaautonoma.cl y entregando el aporte en el local.

¡Las y los esperamos!

Candidatos de Izquierda Autónoma critican falta de conexión con la ciudadanía en el mensaje presidencial

Candidatos de Izquierda Autónoma critican falta de conexión con la ciudadanía en el mensaje presidencial

“Estas no son las reformas por las que hemos dejado los pies en la calle”, reprocharon desde diferentes ámbitos los candidatos a diputado y candidatas a diputada Camila Rojas, Francisco Figueroa, Rodrigo Oliva y Cari Álvarez tras conocer el contenido de la última cuenta pública de la Presidenta Michelle Bachelet. Las críticas se suman a las planteadas en la carta publicada hoy en El Mercurio por Figueroa y Rojas, en la que acusan a la Presidenta de “haber desperdiciado la oportunidad de implementar grandes reformas democratizadoras”.

La última cuenta pública de la Presidenta Michelle Bachelet, marcada por la defensa a las reformas y un llamado a “estar orgullosos de lo que hemos hecho” no convenció a los candidatos a diputado y candidatas a diputada de Izquierda Autónoma, colectivo integrante del Frente Amplio, quienes en duros términos criticaron un mensaje que a su juicio dista mucho de responder a las necesidades por las que miles de chilenos se han movilizado en los últimos años.

Francisco Figueroa, candidato a diputado por las comunas de Ñuñoa, Providencia, Santiago, Macul, San Joaquín y La Granja, fue enfático y señaló que “la Presidenta hizo un discurso exitista, sobre reformas que en el mundo real no defiende nadie. Después de la Nueva Mayoría (NM) en Chile hay más endeudados por estudiar, más trabajos precarios y ninguna mejora de las pensiones de miseria que recibe la mayoría. Nunca antes, además, se habían entregado tantos recursos para que los privados se hagan cargo de la educación y la salud. Estas no son las reformas por las que hemos dejado los pies en la calle, y no lo son porque en la NM mandan SQM, Corpesca y Luksic. De nosotros depende como fuerzas de cambio revitalizar una agenda de reformas que se hagan cargo de los grandes problemas de la mayoría”, sentenció el vocero nacional de Izquierda Autónoma.

Por su parte, Rodrigo Oliva, candidato a diputado por las comunas de Alto Hospicio, Camiña, Colchane, Huara, Iquique, Pica y Pozo Almonte, y fuertemente ligado a las luchas sindicales de los pescadores del norte, señaló que “un gobierno que no se compromete a eliminar la Ley de Pesca es un gobierno que al final sucumbe ante la corrupción y el cohecho. No hubo un anuncio contundente respecto a la nulidad de la Ley de Pesca, sino que se anuncian modificaciones cosméticas que lo único que hacen es relegitimar el origen espurio de la ley y poner al gobierno como cómplice del gran empresariado”. Igual de decepcionado se mostró frente a los anuncios en empleo: “no hay anuncios contundentes y lo único que se observa es que se promueve el trabajo precarizado y se le llama emprendimiento al real desempleo, lo que se observa fundamentalmente en la Región de Tarapacá en tanto aumentan las cifras de desempleo y aumenta el trabajo independiente, que en realidad es un desempleo encubierto”.

Camila Rojas, en tanto, apuntó sus dardos a los anuncios en salud. Si bien reconoció una de las medidas anunciadas por la Presidenta, señalando que “Bachelet anunció una nueva licitación para el Hospital de San Antonio. Es una necesidad para nuestra provincia”, se mostró escéptica sobre el destino de dicha medida: “¿las empresas constructoras volverán a cometer los mismos errores por tercera vez? ¿Aparece el fantasma de la concesión? Queremos un sistema de salud que prevenga y sane. Nuestro derechos no pueden ser una oportunidad de negocios para el mezquino interés empresarial”, sentenció la candidata a diputada por las comunas de Isla de Pascua, Juan Fernández, Valparaíso, Con Con, Viña del Mar, Algarrobo, Cartagena, Casablanca, El Quisco, El Tabo, San Antonio y Santo Domingo.

Frente a los anuncios esperados en temas de género, Cari Álvarez, candidata a diputada por las comunas de Corral, Lanco, Máfil, Mariquina, Valdivia, Futrono, La Unión, Lago Ranco, Los Lagos, Paillaco, Panguipulli y Río Bueno, se manifestó defraudada por las escasas referencias a políticas públicas relacionadas con este tema: “Es decepcionante que para la primera mujer presidenta en Chile, en su segundo gobierno, las mujeres no hayamos existido de modo sustantivo. Apenas tres referencias en dos horas de discurso, para más de la mitad de Chile que somos las mujeres, es claramente señal de la importancia que tenemos para la Nueva Mayoría”. Al mismo tiempo, Álvarez se manifestó preocupada por lo que esto augura de cara a temas tan relevantes como una ley que despenalice el aborto. “El llamado a unidad en la acción que hizo a la Nueva Mayoría va a significar un retroceso para las mujeres, que probablemente una vez más vamos a ser moneda de cambio en las relaciones con la DC. La ley de aborto la va a terminar redactando la DC, cercenando el derecho a decidir de las mujeres, y con la complicidad de la Ministra del Partido Comunista. La ley de aborto en tres causales ya no representa a las feministas”.

Estas críticas se suman a las planteadas por Francisco Figueroa y Camila Rojas en una carta publicada hoy, 1 de junio, en El Mercurio, en que señalan que “la Nueva Mayoría ha insistido en favorecer los intereses de un gran empresariado que crece a costa de la extrema privatización de nuestras vidas y la irracional explotación de nuestros recursos naturales y trabajo. Por eso sus reformas no guardan coherencia entre lo que declaran (avanzar en derechos sociales) y lo que producen (ahondar la conquista de los servicios públicos por parte del sector privado y las lógicas mercantiles), generando confusión y muy escaso apoyo”.

¿Por qué fracasaron las reformas?

¿Por qué fracasaron las reformas?

Originalmente publicada en El Mercurio el 1 de junio de 2017

Señor Director:

En vísperas de la última cuenta pública de la Presidenta Bachelet, es preciso destacar un lamentable logro de su administración: haber desperdiciado la oportunidad de implementar grandes reformas democratizadoras. Teniendo mayoría parlamentaria y habiendo tomado las banderas de las movilizaciones sociales de 2006-2011, la Nueva Mayoría terminó legislando contra los actores e intereses que decía representar en materias como educación, trabajo, impuestos, docencia y Constitución.

El problema de esta conservadora gestión del impulso democratizante que se ha abierto paso por fuera, y a pesar del sistema tradicional de partidos, es que ha profundizado la indiferencia ciudadana ante la política. Desde el Frente Amplio, sin embargo, no hemos sido capaces de aclarar por qué las reformas naufragaron y cómo podrían abrirse camino reformas más profundas y efectivas. Hacerlo es fundamental para evitar un retroceso a la situación política pre-2011, cuando había que luchar por la sola idea de hacer reformas.

La razón es que la Nueva Mayoría ha insistido en favorecer los intereses de un gran empresariado que crece a costa de la extrema privatización de nuestras vidas y la irracional explotación de nuestros recursos naturales y trabajo. Por eso sus reformas no guardan coherencia entre lo que declaran (avanzar en derechos sociales) y lo que producen (ahondar la conquista de los servicios públicos por parte del sector privado y las lógicas mercantiles), generando confusión y muy escaso apoyo.

La posibilidad de revitalizar una agenda de cambios, entonces, pasa por nuestra capacidad como Frente Amplio para defender sin ambigüedades los principios de universalidad, solidaridad y desmercantilización que deben sustentar un programa de reformas para superar el neoliberalismo. Sentar las bases, en suma, de un nuevo consenso democrático en base al cual la política pueda dejar de ser un juego de élites para ser un instrumento de mejora de la vida de las mayorías.

Francisco Figueroa, Camila Rojas
Candidatos a diputado Izquierda Autónoma

Víctor Orellana en entrevista con Radio U. de Chile: “El Gobierno quiso hacer una reforma sin que los grandes poderes de la educación se dieran cuenta”

Víctor Orellana en entrevista con Radio U. de Chile: “El Gobierno quiso hacer una reforma sin que los grandes poderes de la educación se dieran cuenta”

En entrevista con el programa Radioanálisis de la emisora, el sociólogo, investigador del CIAE de la Universidad de Chile, militante de Izquierda Autónoma y director de la Fundación Nodo XXI criticó duramente la llamada “tecnocracia de segunda generación” que dio origen a la actual reforma a la educación e hizo hincapié en el desafío social y político de reposicionar la educación pública en un año electoral.

Una mirada política, social y técnica fue la que instaló el investigador, sociólogo y director de la Fundación Nodo XXI, Víctor Orellana, quien fue entrevistado este viernes 26 de mayo por el programa Radioanálisis de la Radio Universidad de Chile sobre educación y sus desafíos de cara a las próximas elecciones presidenciales.

El militante de Izquierda Autónoma dirigió sus dardos al actual Gobierno y al fracaso de una reforma a la educación que, por sus pecados de origen, no ha logrado ni logrará poner en el centro la revalorización de la educación pública. “Voy a ocupar una imagen, pero el Gobierno quiso hacer una reforma sin que los grandes poderes de la educación se dieran cuenta y lo sintieran como una reforma que les iba a quitar posiciones y poder. Y tengo la impresión de que el Gobierno hizo eso porque esos poderes eran parte de la alianza del gobierno”, acusó.

Y estas alianzas, a su juicio, no responden sólo a “viejas” formas de hacer política, sino que también son parte de la forma en que muchos jóvenes se integraron al espacio político y de toma de decisiones: “Hay una visión tecnocrática inocente, yo le llamo tecnocracia de segunda generación. Desafortunadamente son mucha gente joven, de menos de 40 años, que la forma actual de educación en Chile, sin educación pública, ellos ya la ven como la única posible. Esa gente no lo dice públicamente, pero después de tomarte un par de cervezas con ellos te lo dice: no hay otra cosa que hacer. Frente a  esa resignación era evidente que nos iban a arrinconar y que íbamos a terminar pidiendo por favor reponer algunos proyectos de Sebastián Piñera. Fíjate que la participación del Partido Comunista en la alianza gobernante termina siendo eso: su gran signo de no traicionar las banderas del movimiento social termina poniendo el fin el CAE, cuando el fin al CAE lo teníamos arriba de la mesa el año 2012. Para eso lo tomábamos el año 2012, cuando había menos endeudados que hoy día”.

Finalmente, Orellana puso el acento en la responsabilidad de los movimientos sociales, políticos e intelectuales, que tienen en sus manos la misión de devolverle la confianza a la ciudadanía en un año clave en la toma de decisiones. Al respecto señaló: “nuestro gran retroceso es que la idea de reformas ya es menos real que hace cinco años. Creo que ese es el gran triunfo de la torpeza tecnocrática, la tecnocracia de segunda generación que naturalizó este modelo, más los poderes que estaban dentro de la alianza. Nuestro deber hoy día, y esto no es sólo un deber de las fuerzas políticas, yo creo que es un deber también del mundo académico, es mostrarle al país que esta no es la única manera de avanzar y por lo tanto eso nos obliga a un mayor nivel de responsabilidad”.

Izquierda Autómoma presentó campaña “A Conquistar Nuestros Derechos”

Izquierda Autómoma presentó campaña “A Conquistar Nuestros Derechos”

Con cinco puntos de acuerdo, Izquierda Autónoma proclamó su apoyo a Beatriz Sánchez como candidata presidencial del Frente Amplio. Además se presentaron las cuatro candidaturas parlamentarias de IA, las que apuntan a construir una bancada por los derechos sociales y defender las demandas sociales en el parlamento.

En un un acto de proclamación realizado este domingo, Izquierda Autónoma oficializó su apoyo a la precandidatura de Beatriz Sánchez para las primarias legales que tendrá el Frente Amplio el 2 de julio, para escoger de entre la periodista y el sociólogo Alberto Mayol a su carta presidencial.

En la actividad, la periodista agradeció el apoyo y afirmó que “el Frente Amplio está haciendo una política que como la que a mí me gusta y estoy muy orgullosa de representarlos”. Por su parte, el coordinador nacional de Izquierda Autónoma, Francisco Figueroa, aseguró que el Frente Amplio se juega la posibilidad de democratizar al país. “El Estado resultó a tal punto capturado por la elite empresarial, que ya no es capaz de mediar entre los derechos de las personas y los afanes de ganancia de sus patrones. Si queremos mejorar nuestras condiciones de vida, debemos reconstruir las condiciones de posibilidad de la democracia”, dijo.

El apoyo a Sánchez se dio luego de que Izquierda Autónoma y ella concodaran cinco principios programáticos a defender, que son el aseguramiento de derechos sociales universales, la formación de un nuevo régimen de relaciones laborales, la defensa de los derechos sexuales y reproductivos, la redignificación de la docencia y el impulso de una política de verdad, justicia y memoria.

En la oportunidad, también se presentó a sus cuatro candidatos a diputados, entre ellos el mismo Figueroa. Rodrigo Oliva, candidato por Tarapacá, dijo que actualmente “vivimos en el país donde se pagan precios prohibitivos por enfermarse, envejecer y ser mujer. Porque nos venden la libertad de elegir, cuando nosotros hemos decidido, decidir”.

Camila Rojas, postulante por Valparaíso, añadió que estas candidaturas “tienen el objetivo de ser herramientas al servicio de la organización y la movilización, y de cavar una trinchera en el Congreso, que ha sido inhóspito para las fuerzas de cambio”. Mientras que Cari Álvarez, candidata por Los Ríos, concluyó diciendo que “venimos a transformar este país, para hacerlo democrático y ya no solo unos pocos decidan el destino de muchos”.

Al acto, asistieron numerosos dirigente sociales e intelectuales, quienes entregaron su apoyo a Sánchez y a las candidaturas autonomistas.

Discurso Francisco Figueroa: Reimaginar la izquierda o el Frente Amplio que necesitamos

Discurso Francisco Figueroa: Reimaginar la izquierda o el Frente Amplio que necesitamos

Como rara vez habemos tantos autónomos juntos, y es más raro aún que lo estemos a la vez con gente importante para nosotros como organización pero también para cada uno como personas, dan ganas de aprovechar la instancia y decir muchas cosas. Pero mientras preparaba estas palabras, caí en la cuenta de que lo más importante es tal vez referirme a lo que está en juego este año para todos nosotros, militantes y no militantes, luchadores sociales y políticos, frenteamplistas e independientes, disconformes y rebeldes de los más diversos tipos.

Con no poca razón, los izquierdistas de antaño advertían contra la “ilusión democrática” que suelen despertar las elecciones. El bombardeo de propuestas hechas a la medida de lo que cada miembro del público quiere escuchar, la facilidad con que los candidatos ofrecemos una sonrisa, van produciendo un ambiente en el que no parece tan descabellada la idea de que una persona puede valer un voto. Razón, digo, porque la realidad se encarga rápidamente de demostrar que los poderes que moldean cómo vivimos nuestras vidas no suelen presentarse a elecciones. Gobiernan por la fuerza, y las más de las veces no por la bruta, sino por la fuerza de quien controla los medios con los que subsistimos.

Esto es incluso más cierto que ayer. Los señores Luksic, Angelini o Matte nunca han puesto sus nombres en una papeleta. Y aún así determinan si podemos acceder o no, y a qué precio, no ya a bienes de consumo, sino al agua, a la salud o a la educación.

Pero vista desde hoy día, esta advertencia izquierdista parece extemporánea, incluso un tanto tierna, como los chistes con los que se reían nuestros abuelos. Pero no porque haya sido refutada, sino porque parece estar de sobra: con esta democracia ya casi nadie se ilusiona. Cada vez menos chilenos esperan algo de la política, ni hablar de dejarse seducir por discursos y programas. Si la fiesta de la democracia no fuera una imagen, sino una fiesta de verdad, sería una extremadamente aburrida, decadente incluso, con apenas un par de invitados dando tumbos en las paredes, mientras se retan a un duelo de cinismo y beben sobras con más cenizas que trago, animando una escena sumamente poco atractiva.

Es inevitable, sin embargo, no sentir que los que vienen llegando a esta malograda fiesta, ilusionados con abrirla a los que pasan afuera, somos nosotros. Para decirlo sin rodeos: enfrentamos la cruel paradoja de querer construir una nueva política justo cuando la política se encuentra más desprestigiada. Solamente asumiendo y encarando esta realidad podremos revertirla.

El desafío de las fuerzas de cambio que componemos el Frente Amplio, por lo tanto, no es “entrar” al sistema político de la transición, ni tampoco arrancarle a éste una cuota de “representación” para quienes han permanecido excluidos. Es que el propio sistema político está en el suelo, la sociedad le pasa por el costado.

No hay que tener un doctorado en sociología para entender por qué pasa esto. Las razones son muy concretas, mucho más que las metafísicas explicaciones que invocan los sacerdotes del neoliberalismo. Si las instituciones representativas, las que se deben al electorado, tienen cada vez menos capacidad de incidir en el modo en que producimos y convivimos, ¿por qué entonces molestarse en salir a votar o en gastar el poco tiempo que nos deja la pega en reuniones de partido?

La política democrática no convoca, porque la propia democracia juega un rol cada vez menos relevante en la sociedad. El Estado resultó a tal punto capturado por la elite empresarial, que ya no es capaz de mediar de forma legítima entre los derechos de las personas y los afanes de ganancia de sus patrones. En el lugar de la democracia se impuso al mercado, y hoy chapoteamos en sus aguas, sórdidamente utilitarias y egoístas, para sobrevivir.

Lo que está en juego, por lo tanto, si queremos cambiar para mejor nuestras condiciones de vida, no es menos que reconstruir las condiciones de posibilidad de la democracia. No darlas por sentadas. Y para lograrlo debemos ir a la raíz del problema y encararlo sin ambigüedades. Podemos calmar nuestras conciencias hablando de las virtudes de la transparencia, prometer que bajaremos nuestros sueldos si llegamos al Parlamento, seducir a nuestra audiencia con el hecho de que no robamos y somos jóvenes… pero todo eso será decoración si no asumimos que para expandir la democracia y conquistar una soberanía efectiva sobre nuestras vidas, desmercantilizar la vida debe ser un principio irrenunciable de nuestra acción política.

Esto implica superar decididamente la engañosa creencia según la cual puede haber democracia sin haber derechos, según la cual puede haber una república sin ciudadanía. Romper, en definitiva, con la piedra angular del proyecto histórico de la Concertación.

Hay quienes piensan que esto no es muy difícil, ahora que los héroes aparte de fatigados están formalizados. Pero la cuestión no es tan simple, porque sigue estando en pie el binominal, y no me refiero al sistema electoral, porque nunca fue sólo eso, sino a la cultura binominal, ese conjunto de hábitos mentales y disposiciones prácticas que presionan para que las fuerzas de cambio nos subordinemos a las disputas internas de la Concertación, como si Chile todavía fuera el país del Sí y el No.

Si algo dejó en evidencia lo inútil que es dejarse llevar por la cultura binominal ha sido el gobierno de la Nueva Mayoría. Su fracaso es también el fracaso de la tesis de las “dos almas de la Concertación”. El bando supuestamente “progresista” de la coalición por fin tomó control del barco, pero sólo para llevarlo por la misma senda ya trazada. Pese a la retórica reformista manoseada, nunca antes se había subsidiado con tantos recursos estatales la conquista emprendida por el sector privado de los servicios públicos. Si esto es reformismo, nosotros somos astronautas. La Nueva Mayoría despilfarró la posibilidad de emprender grandes reformas, posibilidad que se había ganado en la calle, peleando con autonomía por ampliar los límites de lo posible.

Por eso, hoy más que nunca, necesitamos autonomía política.

Pero autonomía no significa que los que estamos bastamos, ni que esto comienza con nosotros. La corrosiva invasión del mercado sobre cada vez más aspectos de nuestra vida individual y colectiva, ha vuelto a poner a la orden del día el problema de la oposición entre capitalismo y democracia. Resuenan así las preocupaciones originales del socialismo, y en un sentido más amplio, la preocupación de la izquierda por hacer de la democracia y la libertad no sólo palabras en un papel, sino una realidad para todos y todas.

Nuestros objetivos inmediatos son entonces pasos en un camino mucho más largo, que se extiende no sólo al futuro con un alcance insospechado, sino también hacia el pasado, conectándose con las generaciones anteriores que lucharon por mantener viva la esperanza en una sociedad distinta.

No se trata de un deber moral. Se trata de una necesidad política. Debemos enfrentar los desafíos de nuestro tiempo con la creatividad con que Recabarren enfrentó los del suyo, levantando organización allí donde los poderosos menos la esperan; luchar, como luchó Eugenio González, por poner los grandes avances técnicos y científicos de nuestro tiempo al servicio de las personas y no al revés, para hacernos más y no menos libres; trabajar, como lo hizo Raúl Ampuero, por darnos partido y proyecto, por darnos brújula y barco para hacer de la política no un deporte, sino una herramienta de efectiva transformación social.

La magnitud de los desafíos que enfrentamos, en definitiva, nos obliga a reimaginar la izquierda. No como un pequeño núcleo de convencidos. Reimaginarla como la herramienta de la unidad social y política de las mayorías, del nuevo en Chile en movimiento que se rebela por un sistema de auténtica seguridad social, por acabar con el yugo del endeudamiento en educación, por la autonomía y la plena ciudadanía de las mujeres, por la conquista de derechos sociales fundamentales.

Llegar al punto de proponerse estas metas, de pensarlas como posibles, no ha sido fácil. Y en adelante, incluso si nos va bien, sobre todo si nos va bien, se vienen más dificultades. Pienso que el ciclo de luchas sociales del que nosotros como Izquierda Autónoma provenimos, de lo que se ha tratado, al final, es de luchar por el derecho a disentir y a imaginar sin permiso una política distinta. No se ha traducido en grandes reformas todavía, de ahí que sea tan difícil encontrar de dónde agarrarse para mantener la esperanza, especialmente considerando toda la derrota que hay para atrás y la incertidumbre que hay cuando miramos para delante.

Sobre esta cuestión de la esperanza es que quiero compartir con ustedes unas palabras que escribió Manuel Rojas, tal vez para saber cómo lidiar con la esperanza, con el hecho de que sea tan esquiva y tan intempestiva a la vez…

Todo ser humano, por miserable que sea su condición, tiene una esperanza, pequeña o grande, noble o innoble, inalcanzable o próxima, pero esperanza al fin. Una parte de su ser vive en y de esa esperanza, se alimenta de ella y en ella.

Hay días en que esa esperanza amanece reducida al mínimo, misérrima, espantosamente misérrima. Sus posibilidades de realizarse se han alejado o destruido y el ser humano piensa y siente que más valdría que esa esperanza muriese y con ella aquella parte de su ser que vive de ella y en ella, que se alimenta en ella y de ella y que en esos momentos ni se alimenta ni vive, pues está miserable, tan miserable como la esperanza misma.

Pero el hombre tiene, además, otra esperanza: la de que han de venir días mejores para la suya. La deja, entonces, así, pequeña, entumecida, raquítica, y espera; rechazarla sería rechazarse a sí mismo, matarla equivaldría a matar lo que él más estima en sí mismo.

Hay veces en que el ser humano espera vanamente: su esperanza muere en él, tan marchita como él. Otras veces, en cambio, en aquella raíz casi podrida hay un rebrote, un rebrote que puede morir al poco tiempo o que puede traer otros y otros, fuertes y erguidos, apretados de savia, casi agresivos de vitalidad. El ser humano se siente entonces como debe sentirse un rosal en septiembre: pleno, próximo a estallar incapaz de resistir la ola de vida que asciende y circula por sus venas. La esperanza está próxima a convertirse en realidad.

Se ha esperado mucho tiempo, han transcurrido muchos días, terribles y amargos días, días de silencio, días en que se prefería no recordar que se tenía esperanza, días de rencor contra aquellos que impedía su desarrollo, días de desprecio para lo que pudiendo vigorizarla, no la vigorizaba. Días de desprecio, en fin, para sí mismo. ¿Cómo se pudo poner una esperanza en manos tan inhábiles, entregarla a dedos tan torpes, a fuerzas tan inútiles?

Todo aquello, sin embargo, no fue en vano: aquí está la esperanza, rebrotando con una fuerza que produce miedo, con una que está casi más allá de nuestra capacidad de soportarla. Es triste, claro está, muy triste que una esperanza se nutra de hombres muertos, de ciudades rendidas o destrozadas, de incendios, de sangre y de exterminio, pero no siempre le es dado al hombre elegir la materia con que se nutrirá la esperanza.

(De qué se nutre la esperanza, Manuel Rojas, 1948)

Francisco Figueroa

Coordinador Nacional de Izquierda Autónoma

Santiago, Mayo 2017