El modelo forestal chileno está fuera de control

El modelo forestal chileno está fuera de control

Frente Socioambiental Izquierda Autónoma

 

Dos grupos económicos llevan cuatro décadas dirigiendo una transformación social y ambiental de magnitud histórica en el centro-sur de Chile. El interés que los mueve no es otro que el crecimiento de sus capitales. Las ganancias obtenidas han puesto a tres miembros de la familia Matte y un Angelini en el ranking Forbes de los más ricos del mundo. La otra cara de su éxito económico son las condiciones propicias para el desastre: pueblos y ciudades que permanecen como islas entre plantaciones forestales, rodeadas de suelos cargados con desechos madereros combustibles y sequía.

 

El rol del Estado durante este proceso de transformación territorial ha quedado reducido a la canalización de recursos públicos para subsidiar la expansión del negocio forestal. La época de los subsidios partió en dictadura con el Decreto Ley 701 y atravesó todos los gobiernos de la Concertación hasta su suspensión hace muy poco, a raíz del destape de la estafa del “cartel del confort”, liderado por los Matte. No es que desde la Concertación hubiera voluntad política de terminar con los subsidios, sino que su mantención tenía un tono de complicidad poco conveniente para su mermada legitimidad.

 

Los incendios de este verano ya cobraron sus primeras víctimas fatales, hicieron desaparecer un pueblo entero y tienen a miles de personas bajo amenaza. Parte de nuestro patrimonio natural hoy corre el riesgo de desaparecer completamente: el fuego acecha las dos últimas reservas de flora y fauna nativa de la costa de la Séptima Región. Pero las forestales degradan el ambiente y empobrecen pueblos completos incluso sin incendios de por medio. La industria forestal concebida como un nicho de acumulación privado, bajo un modelo extractivista y subdesarrollado, representa en sí misma una crisis social y ambiental.

 

La magnitud del desastre y la predicción de que las condiciones favorables para el fuego se incrementarán durante los próximos años nos enfrentan a la raíz del problema: la industria forestal está fuera de control, y el duopolio no puede hacer nada al respecto. Nuestra crisis es la crisis de una política colonizada por el gran empresariado y subordinada a sus intereses. Los incendios nos vienen a enrostrar que los intereses de la sociedad han sido excluidos de la política estatal.

 

En el Chile de la transición una transformación racional y democrática del territorio es imposible. El gran empresariado dirige el destino del país sin ningún contrapeso. El Estado reducido a un carácter subsidiario no es capaz de incorporar los intereses de la sociedad en la planificación territorial. Ni siquiera puede ofrecer herramientas institucionales para coordinar la solidaridad y el trabajo voluntario que emergen transversalmente ante cada desastre. Todos estos esfuerzos quedan atomizados en iniciativas locales, y la organización se diluye en un modelo que disocia  la sociedad de la política.

Estamos ante el desafío de darle una proyección colectiva a nuestra solidaridad. Solo con el despliegue de una política propia, con autonomía del gran empresariado y la Concertación, lograremos poner fin a nuestra impotencia democrática para hacerle frente definitivamente a la crisis. Recuperar la política para los intereses hasta ahora excluidos de las grandes mayorías implica superar el Estado subsidiario y su transformación en una herramienta capaz de garantizar derechos sociales, participación y nuestro propio bienestar social.

Andrés Fielbaum: “Discusión sobre nueva constitución no puede desligarse del proceso político que está ocurriendo en Chile”

Andrés Fielbaum: “Discusión sobre nueva constitución no puede desligarse del proceso político que está ocurriendo en Chile”

El Coordinador nacional de Izquierda Autónoma, Andrés Fielbaum, participó este martes del debate en Agenda Propia, programa de Radio Bio Bio TV. En el espacio, se discutió sobre el estado de la reforma constitucional, que concluyó este lunes su fase participativa con la presentación de las “Bases ciudadanas para una nueva constitución”, proceso en el que participaron cerca de 200 mil personas; y sobre la aprobación en la Comisión de Constitución del Senado de la idea de legislar el proyecto de despenalización del aborto en 3 causales.

Sobre la reforma constitucional, Fielbaum apuntó a la duración del proceso y las bajas expectativas sobre sus posibilidades de transformación: “todavía no conocemos una palabra sobre discusión de contenidos, ni la postura del gobierno ni de los partidos políticos. El día de ayer que supuestamente era esa entrega, y fue un proceso meramente formal que no dio ningún eje fundamental. Pero a la hora de saber: ¿vamos a tener un Estado subsidiario o un Estado garante de derechos?. ¿Qué vamos a hacer con los recursos naturales?, ¿vamos a tener un mayor control democrático, un control soberano de la nación sobre los recursos naturales? ¿o van a seguir privatizados?. ¿Qué vamos a hacer con el esquema tributario?”

Agregó que “la sensación que a uno le queda es que este proceso, o va encaminado eventualmente a ser abortado, o que vamos a llegar a algo que se le va a llamar “nueva constitución”, pero que no va a ser muy diferente a lo que pasó el 2005 cuando se hicieron algunas reformas y se le cambió la firma”.

El dirigente comentó que “si en realidad queremos discutir las bases de cómo nos vamos a organizar hacia el futuro, esto no se puede deslindar del proceso político en general que está ocurriendo en el país. Es muy loco que estemos discutiendo sobre reforma al sistema de pensiones o reforma al sistema educacional, y que eso pareciera estar en paralelo a la nueva constitución. Desde ese punto de vista, el desafío para todas las fuerzas nuevas que nos ponemos como objetivo refundar el sistema de partidos, es justamente cómo somos capaces de abordar el proceso electoral y el proceso de reformas que todavía queda en este gobierno, y el que vendrá en próximo gobierno. Y cómo a partir de ese proceso vamos juntando fuerzas que se plasmen en una nueva constitución“.

Sobre el proyecto de despenalización del aborto por 3 causales, el Coordinador de Izquierda Autónoma señaló: “Chile es uno de los 9 países en el mundo que tiene prohibida cualquier forma de aborto, cualquier cosa es un avance, no es posible que haya un retroceso. Es importante ese punto, porque el proyecto se ha visto sistemáticamente cercenado desde que se envió. La propuesta que hizo el gobierno, y el sello que presentó la candidata de ese entonces, Michelle Bachelet, está muy lejos de lo que va a cumplir. Un montón de ONG’s han señalado que el proyecto de aborto solamente es útil para el 3% de los casos reales de aborto que hay en el país hoy en día. Estamos hablando de una cuestión que termina siendo más del orden de lo simbólico que de lo real. Más aún cuando además es un tema que está inevitablemente ligado a la clase, porque las mujeres que tienen más plata pueden abortar de forma segura, y quienes no la tienen o no lo pueden hacer o lo hacen de manera insegura”.

Respecto a la condición de denuncia o certificación médica para validar la causal de violación, Fielbaum criticó el retroceso para el pequeño reconocimiento hacia la autonomía de la mujer que esta causal significaba. Agregó que “estamos muy lejos de poder salir a celebrar, porque lo que se está aprobando sigue siendo demasiado poco importante para la realidad material a la que se enfrentan las mujeres en Chile, y en ese sentido creo que queda un largo trecho por avanzar para poder decir que en Chile tenemos una ley de aborto que nos hace salir del medioevo”.

 

Dirigentes de Izquierda Autónoma asumen en la nueva directiva del colegio de profesores

Dirigentes de Izquierda Autónoma asumen en la nueva directiva del colegio de profesores

Durante la mañana de este lunes, se realizaron las ceremonias de cambio de mando del Colegio de Profesores en todo Chile. A nivel nacional, regional y comunal, asumió la nueva directiva encabezada por Mario Aguilar, quien alcanzó la presidencia con el apoyo de la “disidencia” de la conducción del Magisterio, que estuvo en manos comunistas desde el año 2007. “Somos fuerza, seremos cambio” convocó a las fuerzas de cambio a nivel nacional que buscaban recuperar el Colegio de Profesores. La organización fue presidida por Jaime Gajardo desde el año 2007.

Cabe destacar que en la elección realizada en noviembre pasado, aumentó en un 35% la participación, lo que contrasta con la tendencia de las elecciones a nivel nacional. Lo anterior refleja la organización que construyó la “rebelión de las bases” logrando recuperar el Colegio de Profesores.

Desde Izquierda Autónoma, los candidatos que participaron de la elección hoy asumen en sus nuevos cargos:

Daniel Otárola, nuevo Presidente del Comunal Tomé

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Anibal Navarrete, miembro de la Dirección Regional del Bíobío

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Elizabeth Contreras, miembro de la Dirección Regional de Los Rios.

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2017: Año clave para las fuerzas de cambio

2017: Año clave para las fuerzas de cambio

Columna de Javiera Toro y Diego Corvalán

Publicado originalmente en El Desconcierto

En el año 2017 se pone en juego el capital político que hemos acumulado las fuerzas de cambio en las últimas décadas. Las elecciones parlamentarias y presidenciales medirán con fuerza nuestra capacidad de convocatoria hacia la ciudadanía y con ello, la capacidad que tengamos para golpear a la gobernabilidad neoliberal y sus esfuerzos de refundación. En este contexto, la disputa por los derechos sociales se torna central, en la medida que dibuja de forma nítida un enemigo en común (estado subsidiario y neoliberalismo), posibilita un arco amplio de alianzas que supera a las fuerzas de izquierdas, recoge el ADN de las principales organizaciones sociales y políticas surgidas en los últimos años y proyecta la generación de un nuevo pacto social de la mano de nuevas franjas de la sociedad que se integren a la política.

El descrédito de la política: principal obstáculo para las fuerzas de cambio

Los resultados de las pasadas elecciones municipales dejan pocas cuentas alegres para las fuerzas de cambio. A pesar de que se alcanzaron victorias, algunas de ellas contundentes y de las cuales se pueden sacar importantes aprendizajes para futuros procesos electorales, y que las dos coaliciones de la política binominal sufrieron una importante pérdida de votos, la creciente abstención -incluso en aquellos territorios donde los grupos emergentes conquistaron escaños municipales- nubla cualquier interpretación positiva de carácter general.

El fenómeno de la abstención va más allá de una cuestión meramente electoral. Es la expresión nítida de la desafección, de que la política a ojos de la ciudadanía es un sinsentido. Lo anterior es inevitable si durante más de cuarenta años ha estado al servicio del gran empresariado y al pequeño porcentaje de la población que cada vez concentra más y más riqueza. Este abismo que el propio orden neoliberal cavó entre la sociedad y la política es la principal causa de la crisis de legitimidad que hoy golpea a la política.

El descrédito de la actividad política es el principal obstáculo que las fuerzas de cambio debemos superar si nuestro objetivo es irrumpir de la mano de la sociedad organizada y sus anhelos. La desaprobación a los partidos políticos tradicionales no tiene como contrapartida necesariamente el apoyo a las fuerzas de cambio sino más bien un rechazo general a todo lo que huela a política.

No sólo eso. La política binominal también ha desdibujado aquellas dicotomías que en el papel sirven como orientación para navegar en el mar de la política. Los ejes izquierda-derecha, estado-mercado, democracia-dictadura, por mencionar algunos, cada vez son menos explicativos. Por lo mismo, la decisión que tomemos las fuerzas de cambio respecto a cómo y hacia dónde dirigirnos adquiere una relevancia histórica. La forma en que nos propongamos superar la actual situación de “vacío político” determinará en gran medida nuestros próximos pasos.

La batalla por los derechos sociales como punto de partida para la unidad antineoliberal

La privatización de los derechos sociales es la piedra angular del neoliberalismo en Chile. De esta ha germinado una siniestra relación entre Estado y mercado que no ha hecho más acrecentar el dominio del empresariado por sobre la política y la sociedad en su conjunto. Al mismo tiempo, esta privatización ha despojado a la ciudadanía de espacios públicos, de encuentro entre iguales, estableciendo el tamaño de la billetera familiar como el principal determinante de las relaciones sociales.

La relevancia de la desmercantilización de los derechos sociales radica no sólo en la necesidad de socializar y democratizar importantes aspectos de la vida cotidiana, sino que, al mismo tiempo, es el lugar donde se produce una disputa directa con el bloque dominante, contra sus nichos de acumulación y ganancia regulada y asegurada por el Estado. Esta es una batalla en la cual un paso hacia adelante de nosotros significa un retroceso por parte de ellos.

Para dar esos pasos hacia adelante no se requiere sólo de esfuerzos por construir organización social por la recuperación de nuestros derechos, que sin duda son necesarios, sino fundamentalmente de triunfos en el campo de las reformas. De avances que hagan visible la utilidad de la acción política como herramienta de transformación de la realidad.

Por lo mismo, el fracaso del reformismo propuesto por la Nueva Mayoría es también nuestra derrota, incluso aunque lo propuesto no fueran nuestras reformas. A diez años del 2006 y a cinco del 2011, sigue existiendo malestar e incluso este se acrecienta, pero por contrapartida, las esperanzas de cambio se difuminan, y como señalamos anteriormente, esto repercute de forma negativa en la capacidad de convocatoria de las fuerzas de cambio, en particular, aquellas que nacimos como expresión del descontento en las luchas estudiantiles y sociales de los últimos años ante la voracidad neoliberal.

Si bien esta no es la única batalla en curso, nosotros la consideramos central. Ha sido al calor de estos conflictos desde donde han germinado las principales organizaciones que componen las fuerzas de cambio. Al mismo tiempo, es en torno a ello que se ha podido articular un eje diferenciador entre nosotros y las fuerzas del orden: derechos sociales v/s estado subsidiario. La producción intelectual e ideológica de la última década ha estado al servicio potenciar este conflicto y con ello remecer las bases que sostienen la gobernabilidad de la transición. Por lo mismo proponemos que sea en torno a la desmercantilización de los derechos sociales que las fuerzas de cambio avancen, tanto en la unidad electoral como en la unidad programática que permita sentar las bases de una nueva articulación político social.

El desafío de la unidad electoral y la construcción de una voluntad transformadora

Creemos que existen dos momentos políticos para las fuerzas de cambio en los próximos años. Se trata de dos procesos simultáneos e imbricados, por tanto, la forma en que se enfrente uno determinará indefectiblemente las condiciones o el terreno del otro.

El primero de ellos es el electoral. Es el primero no por ser el más importante, sino porque es el que se encuentra a la vuelta de la esquina. El cambio del sistema electoral favorece la conformación de pactos y alianzas y definitivamente debemos aprovecharlo como una oportunidad. La configuración de un pacto electoral único de las fuerzas de cambio es urgente porque el 2017 será la primera vez que seremos medidas, en serio, por la vara electoral.

Decimos en serio porque desde el 2011 en adelante, nuestra incursión electoral ha sido dispersa, acotada y por tanto, difícil de ser puesta a prueba. Hemos participado de éstas sin compartir pactos electorales, sin acordar puntos programáticos mínimos, sin implementar una táctica electoral de carácter nacional y sin apoyar una misma candidatura presidencial. Para el año que se viene llegar a acuerdos en estos cuatro puntos es un imperativo si queremos hacer de la máxima “llegamos para quedarnos”, un hecho.

La alianza electoral que se requiere para alcanzar éxitos parlamentarios significativamente superiores a la experiencia del 2013 debe ser más amplia que la mera aglomeración de las fuerzas que emergieron en las luchas estudiantiles y sociales de los últimos quince años. De lo contrario, y si se repiten las tendencias de la reciente elección municipal, se puede esperar que estas fuerzas apenas logren con dificultad llegar a los cuatro o cinco diputados.

El punto de encuentro de esta alianza electoral debe ser su disposición a enfrentar la política de la transición. No se trata de recomponer la política de tres tercios en la que se ubicó la izquierda durante el siglo XX, sino de construir una mayoría política y social contra los intereses del empresariado, representados por igual en los partidos de la derecha y de la Concertación.

En ese sentido, la autonomía de la Nueva Mayoría y del empresariado son límites políticos ineludibles, pues representan, precisamente, un antagonismo a los dos principales actores que componen el orden neoliberal de la transición.

La conformación de una bancada parlamentaria por la desmercantilización de los derechos, compuesta por dirigentes y dirigentas sociales y políticos expresivos de las luchas sociales de los últimos años, es una apuesta para poner en jaque el proyecto histórico de la Concertación. Para lograrlo no sólo se necesita de un marco de acuerdos electorales cuya amplitud no tiene precedentes en los últimos 26 años, sino también de la revitalización y el fortalecimiento de las luchas que nos dieron vida. No abandonar la lucha social por el desafío electoral sino todo lo contrario.

Esta incursión electoral requiere además de una apuesta presidencial unitaria de las fuerzas antineoliberales, electa vía primarias, capaz de confrontar a los candidatos de los proyectos de restitución del orden neoliberal. Especial preocupación debemos tener ante el avance de opciones como la de Alejandro Guillier, que aparece como una apuesta de sectores de la Nueva Mayoría ante el retroceso de sus figuras tradicionales. Esta candidatura, que hasta el momento no ha dado muestras de impulsar una agenda política que quiebre con la profundización subsidiaria, parece sin embargo abrazar las banderas de las fuerzas de cambio y puede servir para dar un nuevo aire al progresismo concertacionista, que dificulte la configuración de la alianza antineoliberal que aquí se ha propuesto.

A diferencia de otras elecciones presidenciales, en esta será fundamental presentar una alternativa que proyecte a las fuerzas de cambio como una alternativa política, más allá de una posición de denuncia. El proceso de primarias a la vez, sirve como medio de legitimación de dicha candidatura, cumple con el desafío de configurar una nueva cultura de debate político y abre la posibilidad a la discusión táctica y estratégica entre las fuerzas de cambio.

El segundo momento es el de la unidad antineoliberal como base para la construcción de una fuerza política social que se proponga romper el régimen neoliberal y refundar las bases de la política en el país. Para este proceso la unidad electoral es un avance, pero no presupone necesariamente la consolidación de una herramienta política de las y los excluidos. Una cosa es ser legítimos representantes del malestar y otra muy distinta es ser constructores del cambio. A eso último debemos apostar.

Acabar con la transición y abrir un nuevo ciclo en la historia del país depende de la incorporación de amplias franjas sociales a la política. No se trata sólo de “llenar el vacío”, sino de recomponer los ejes en torno a los cuales gira la política chilena.

Para enfrentar este proceso será fundamental abrir todos los canales posibles de diálogo, no sólo entre las fuerzas antineoliberales, sino que a su vez entre estas y la ciudadanía. La configuración de una nueva relación entre política y sociedad requiere necesariamente romper con el esquema aparatista de relación entre la organización política y la organización social.

Tenemos una responsabilidad gigante en nuestras cabezas, manos y cuerpos. No la dejemos pasar. Hemos resistido para mantener abierta la oportunidad de cambios que abrimos hace algunos años con movilización y organización. Sigue dependiendo de nosotros, de nuestra creatividad, rebeldía y autonomía del pensamiento dominante, cambiar el curso de la historia.

 

Fuerzas de cambio acercan posiciones en miras a generar plataforma común, a once meses de las elecciones.

Fuerzas de cambio acercan posiciones en miras a generar plataforma común, a once meses de las elecciones.

No lograron conformar una alianza durante las elecciones municipales. En esta pasada, diversos partidos y organizaciones políticas emergentes de izquierda comenzaron a trabajar en conjunto, realizado encuentros en regiones, paneles de discusión y reuniones en distintas ciudades, con miras a las elecciones presidenciales y parlamentarias del próximo año.

Desde hace algunos meses, 12 organizaciones y partidos emergentes de izquierda (Izquierda Autónoma, Partido Ecologista Verde, Revolución Democrática, Partido Poder Ciudadano, Nueva Democracia, Partido Igualdad, Izquierda Libertaria, Partido Liberal, Movimiento Autonomista, Partido Humanista, PAIS, Convergencia de Izquierda), se han reunido y han acercado posiciones, con la idea de crear un referente de fuerzas de cambio, que sea una alternativa a la Nueva Mayoría y a Chile Vamos; y que participe en las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2017.

La elección del Colegio de Profesores fue un primer hito de ese trabajo, donde estos grupos levantaron una lista común, como alternativa a la conducción del Partido Comunista. La apuesta obtuvo el 63,6% de los votos y puso en la presidencia del magisterio a Mario Aguilar.

Otro ejemplo es la elección de la ANEF, que culmina este jueves. Gran parte de estos esfuerzos respaldaron a la lista Fuerza Cabreados, que aspira a darle un giro a la conducción que ha tenido el gremio en los últimos 20 años.

En ese contexto, hace unos días se reunieron Gonzalo Martner (ex PS y actual presidente del Partido País), Sebastián Aylwin (Izquierda Autónoma), Andrés Hidalgo (Partido Poder) y Pablo Riveros (Partido Ecologista Verde), buscando trazar líneas para una plataforma común de izquierda.

Este miércoles, las mismas organizaciones, junto al Partido Igualdad, tuvieron un encuentro para dialogar sobre la construcción de esta alternativa. En el lugar, el coordinador nacional de Izquierda Autónoma, Andrés Fielbaum, afirmó que trabajar por la construcción de una alternativa es una urgencia: “en los últimos años hemos tenido varias esperanzas, como el movimiento estudiantil, la movilización contra las AFP y las marchas contra la violencia hacia las mujeres. Pero esas esperanzas se han diluido, por culpa de un gobierno que tomó esas banderas de lucha, pero que fue incapaz de hacer las transformaciones y prefirió pactar con los empresarios”.

Por ello “entendemos que el peso de una bancada parlamentaria fortalecida y articulada sería una tremenda potencia para conquistar demandas como educación, pensiones dignas, igualdad de género”.

Por su parte, el vicepresidente del Partido Ecologista, Cristián Villarroel, comentó que “llevamos un proceso de trabajo amplio con miras al desafío electoral de 2017, para construir un proceso ciudadano amplio. La idea es confluir en un pacto fuera del duopolio amplio”

Entre los desafíos que tienen estas organizaciones está el convocar nuevamente a la sociedad, tras la abrumadora abstención de las elecciones municipales. Y la tarea es más grande, considerando que el nuevo sistema electoral, que aumenta la cantidad de diputados y senadores, desfavorece a las organizaciones pequeñas: de acuerdo a la Fundación Nodo XXI, las posibilidades de lograr resultados positivos en las elecciones parlamentarias son complejas, por lo cual se requiere un gran esfuerzo de amplitud y unidad para obtener representantes en el Congreso.

La tarde de este miércoles, se realizó un encuentro de 12 organizaciones, entre ellas las ya mencionadas, donde se inició la discusión de las orientaciones y el contenido programático de una plataforma unitaria.

En la víspera a la cita de este miércoles, Sebastián Depolo, presidente de Revolución Democrática, apuntó: “nuestra política de alianza lo que busca es construir algo nuevo, lo que llamamos Frente Amplio, junto a quienes de verdad quieran transformaciones profundas en el país y no solamente administrar lo existente. Nosotros hoy descartamos ser parte de la Nueva Mayoría, descartamos algún tipo de acuerdo con un conglomerado que en realidad no fue capaz de empujar con  profundidad y convicción, los cambios que creemos que el país necesita”.

Andrés Fielbaum explicó que “para Izquierda Autónoma, la articulación de un frente amplio con autonomía de la Concertación y el empresariado es una responsabilidad política, pues entendemos que una bancada parlamentaria por los derechos sociales será clave para presionar por verdaderas reformas, que expulsen al mercado y profundicen la democracia”, puntualizó.

Las organizaciones participantes se reunirán nuevamente el próximo miércoles.

Camila Rojas expone en Cumbre de Líderes y Premios por la Infancia

Camila Rojas expone en Cumbre de Líderes y Premios por la Infancia

Combatir la explotación infantil a nivel mundial fue el tema de la cumbre que reunió a más de doscientos líderes mundiales en Nueva Delhi, capital de India. La dirigenta de Izquierda Autónoma, Camila Rojas, explicó que “los jóvenes de Chile llevamos años luchando contra la enorme desigualdad en la que la buena educación depende del dinero que tiene cada familia”.

Premios Nóbel y más de 200 líderes mundiales se dieron cita en la residencia oficial del Presidente de la India, este 10 y 11 de diciembre para abordar la situación del abuso contra los niños alrededor del mundo. Según Kailash Satyarthi, ganador del Premio Nobel de la Paz en 2014 y anfitrión de la jornada, “Miles de millones de niños continúan esclavizados, traficados, muertos de hambre, privados de educación y muertos de enfermedades curables en todo el mundo. Soluciones y nuevas asociaciones pueden resolver estos problemas, necesitamos esta jornada para generar conciencia”.

La ex presidenta Fech 2016 y dirigenta de Izquierda Autónoma, Camila Rojas, fue parte de la delegación latinoamericana que participó de la actividad. A continuación reproducimos su intervención en la jornada:

UNA MIRADA FEMINISTA SOBRE LA SITUACIÓN DE NIÑAS Y NIÑOS EN CHILE

Camila Rojas, dirigenta Izquierda Autónoma.whatsapp-image-2016-12-11-at-14-44-14

Durante este año he sido una líder estudiantil en mi país, Chile. Fui presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) y vocera de los estudiantes de educación superior del país.

Por años el movimiento estudiantil chileno ha luchado para mejorar la educación de cientos de miles de niños y jóvenes en el país. Esto debido a la gran segregación y desigualdad que enfrenta Chile y que tiene como consecuencia que la buena educación depende del dinero que tiene cada familia. Esa es la situación que los jóvenes de Chile quieren cambiar.

Antes de empezar me gustaría profundizar en una pregunta general: es pertinente poder poner sobre la mesa que las niñas no sufren de la misma manera el maltrato, la explotación y muchas otras injusticias. Una pregunta que tiene como antecedente claro el feticidio femenino y el infanticidio. Ser mujer no puede seguir siendo una experiencia asociada con la desigualdad, la discriminación y la violencia en cualquier parte del mundo. La responsabilidad por el nacimiento y el crecimiento de las niñas en un entorno seguro, para que tengan acceso a una buena nutrición y educación, y para que tengan la posibilidad de ser una mujer independiente emocional y económicamente, es fundamental: ser niña no puede ser una maldición.

A continuación comentaré la situación de los niños chilenos en materia institucional y jurídica, así como las principales preocupaciones con respecto a los niños:

  1. MATERIAL INSTITUCIONAL Y LEGAL

En el inicio del gobierno de Michelle Bachelet, crearon el Consejo Nacional de la Niñez con el objetivo principal de hacer una nueva institucionalidad para la infancia y impulsar las reformas legales necesarias.

En septiembre de 2015 el gobierno presentó dos proyectos de ley en el Parlamento: que crea el sistema garantiza la protección de los niños y la creación del subsecretario de la infancia. Estos proyectos de ley pretenden crear el marco para hacer una nueva institucionalidad para la infancia y adaptar la legislación y la política infantil a la Convención de los Derechos del Niño. Ambos proyectos de ley están dentro del Ministerio de Desarrollo Social porque el objetivo es la protección universal de los niños.

Sin embargo, la sociedad civil está preocupada porque el Consejo y el Ministerio no han mantenido un debate constante sobre diferentes temas importantes para hacer buenas reformas y políticas y no vemos una articulación clara entre las entidades estatales.

  1. PREOCUPACIONES EN MATERIA DE NIÑOS

Políticas universales para los niños.

Hoy en día, todas las políticas se centran en el grupo específico de los niños cuyos derechos han sido violentados. Sin embargo, Chile necesita políticas y leyes públicas dirigidas a todos los niños que viven en el país. Por lo tanto, queremos avanzar hacia un estado garante de derechos y por lo tanto una Ley de Protección Universal para todos los niños.

Invisibilidad del trabajo infantil en Chile.

220.000 niños trabajan en Chile, representando el 6.6% de niños y niñas. 125.599  tienen entre 15 y 17 años de edad, lo que representa el 3,8% de los hijos del país.

Aunque la adaptación de la Ley N ° 20.189 a partir de 2007 a las normas internacionales en referencia a la edad de entrada al trabajo, mejoró el estatus de los niños, la situación del trabajo infantil sigue siendo invisible en Chile. En cuanto a las acciones de Prevención y Erradicación Progresiva del Trabajo Infantil, el Ministerio de Trabajo y el Ministerio de Previsión Social ha encabezado el Comité Consultivo Nacional para la Prevención y Erradicación Progresiva del Trabajo Infantil en el año 2006. Durante el período 2007-2010, el Comité ha trabajado en la revisión y seguimiento de la marcha del Plan Nacional 2001-2010.

Entre los aspectos más preocupantes está el aumento de niños que trabajan de 5.4% a 6.9%. Esos niños trabajan principalmente en trabajos peligrosos (125.000 niños) o menores de edad admisible (94.000 niños). Aunque en la actualidad el SENAME tiene un sistema único de registro intersectorial de las peores formas, que recibe el asesoramiento de la OIT, que abarca todo el país, no es suficiente y está empezando a causar subnotificación de casos debido a incoherencias de los datos ingresados o falta de capacitación sobre el sistema de operadores.

Por otra parte, la limitada intervención que se realiza con estos niños es motivo de gran preocupación, debido a la falta de protocolo, a la limitada oferta de programas especializados de intervención en la ESCI (Explotación Sexual Comercial de Niños) ya la falta total de programas para atender a los niños que se encuentran en las peores formas de trabajo infantil en la minería, la pesca, la agricultura, la construcción, los vendedores callejeros, la basura o el trabajo doméstico. Actualmente no existe un circuito de intervención para erradicar el trabajo infantil, en el cual cada institución y organización puede asumir un papel definido en esta tarea (es decir, intersectorial).

Violencia contra los niños.

Estamos preocupados por las altas tasas de maltrato infantil, enfatizando que el 71% de los niños declara vivir con violencia psicológica en sus hogares y el 29,5% con violencia física grave. Por otra parte, en el sistema escolar es posible señalar que el 86% de los estudiantes declararon haber intimidado en la escuela y el 50% han identificado amenazas o acoso y en un 71%, peleas. Un informe reciente de la Superintendencia de Educación es muy inquietante, que indica que 54% de los abusos reportados por los estudiantes en las instalaciones escolares son cometidos por adultos, en su mayoría maestros.

También es muy preocupante el nivel de violencia institucional hacia los niños por la represión policial durante las manifestaciones estudiantiles y el conflicto Mapuche. La policía sigue actuando de acuerdo con las normas de tutela y no se ha ajustado a las normas de derechos humanos ratificadas por Chile. No existen protocolos que garanticen los derechos de los niños en materia de investigación y seguridad pública que permitan a la policía adaptar sus acciones a los niños. Hasta el día de hoy no se han logrado medidas para erradicar la violencia contra los niños. La modificación del artículo 234 del Código Civil limitó la capacidad disciplinaria de los padres. Esto presenta dos problemas: el alcance de la ley, que limita solamente el comportamiento de los padres sin discutir otros adultos que podrían infligir daño a los niños y el bajo impacto público de esta iniciativa, porque su discusión no ha tenido una difusión significativa.

  1. OTROS DATOS RELEVANTES
  2. A) Políticas relevantes

En 1996 (diecinueve noventa y seis) se estableció el Comité Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil y la Protección de los Niños Trabajadores.

En 2001 se elabora y difunde un plan para la prevención y erradicación progresiva del trabajo infantil y adolescente 2001 (dos mil uno) -2010 (dos mil diez).

2002 (dos mil dos) – 2004 (dos mil cuatro) se realiza el diagnóstico nacional de trabajo infantil y adolescente y se identifican sus peores formas.

En 2004 (dos mil cuatro) SENAME creó el sistema de registro de las peores formas de trabajo infantil.

En 2004 (dos mil cuatro), se publicó la primera encuesta nacional de niños y adolescentes (INE).

2015 (dos mil quince) – 2025 (dos mil veinticinco) Estrategia nacional para la erradicación del trabajo infantil y la protección de los trabajadores adolescentes.

  1. B) Legislación Trabajo Infantil / En Chile usted puede trabajar:

Niños y niñas entre 15 y 15 años de edad si tienen autorización escrita de sus padres.

Si tienen un contrato de trabajo y una remuneración legal.

En horas diurnas no superior a 8 hrs.

En tareas ligeras que no afectan su salud, seguridad o moralidad.

No pueden trabajar mineros subterráneos o en lugares que venden alcohol.

Entre 15 (quince) y 16 (dieciséis) años también se debe certificar la asistencia escolar