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Seremos fuerza, seremos cambio

Algo grande está naciendo. Así, Los Prisioneros nos resumían la década de los ’80. En medio de las solitarias y frías noches, de una atmósfera saturada de aburrimiento se estaban forjando actores principales, capaces de romper el estancamiento. Hacían el llamado explícito a toda una generación a escuchar el murmullo ya que algo se sentía venir.

Han pasado 30 años y pareciera que seguimos viviendo en plena edad del plástico, donde el envase importa más que el contenido y lo accesorio cobra vida naturalizando la esencia de las cosas. Y es que las principales fuerzas políticas no han hecho más que cambiar algo para que todo siga igual, haciendo todo lo posible para impedir que desde las entrañas de nuestras ciudades surja la piel que vestirá al mundo.

Ante décadas de silencio, inercia y conformidad, cansados de una política espuria con frases hechas muchos años atrás, como Izquierda Autónoma surgimos decididamente como esfuerzo, por un lado, para ser un contratiempo, un obstáculo que impida que las garras de la comercialización conviertan al malestar social en un producto más en el mercado, y por otro, mostrar que nos encontramos contra el tiempo, que es una tarea urgente y de todos luchar por mundo diferente, un llamado constante a darnos cuenta que estamos vivos.

Abrir los ojos y ponerse de pie no es fácil en momentos donde todo se resuelve sin nosotros. Un hecho que debemos entender es que la historia avanza porque otros la hacen rodar. Si no hacemos esfuerzos a contrapelo para modificar su rumbo, podremos cacarear bastante, pero jamás avanzar.

Por eso nuestra rebeldía no es ingenuidad. Sabemos que esto es sólo una revista, una buena intención. Pero también sabemos que si nos callamos, morimos. Nosotros, los hijos del jaguar de latinoamérica, los que crecimos escuchando alabanzas a los niveles económicos y la estabilidad de las instituciones, al sólo darnos cuenta que no nos conformábamos con mirar, pusimos en jaque la pasividad pactada durante la transición a la “democracia”.

Por eso es que levantamos “Contratiempo”, publicación que es fruto del esfuerzo de una colectividad que, a punta de aciertos y errores, ha buscado recuperar y acumular aprendizajes en pos de reinventar la esperanza revolucionaria como algo posible y necesario en tiempos en que nos intentan convencer de que la historia se acabó.

En esta edición buscamos proponer varias discusiones que van en dicha dirección: desde qué orientaciones, actitudes y prácticas concretas implica el ser revolucionario hoy, hasta una lectura concreta (libre de autocomplacencias y pesimismos) acerca de qué ocurrió el año 2011 y cuáles son las perspectivas para hacer de este estallido el comienzo de un nuevo ciclo de luchas sociales en Chile, entre otros contenidos que el lector podrá ir descubriendo en estas páginas.

La tarea que tenemos por delante es inmensa, pero no por ello una utopía. Instruidos, conmovidos y organizados llegamos para quedarnos. No eludiremos las críticas ni nos doblegaremos ante la apatía, porque seremos fuerza y seremos cambio.

Izquierda Autónoma

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