Discurso de asunción de nuestro compañero Max Ferrer como Presidente del Centro de Estudiantes de Ingeniería (CEI) de la Universidad de Chile

Estimado Decano, Autoridades presentes, Profesores, Funcionarios, Compañeros, y Mesa saliente CEI:

Desde hace ya un tiempo, como estudiantes de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, hemos entendido la importancia de nuestra opinión, hemos visto y comprobado que la organización estudiantil es crucial para que como sociedad y universidad rompamos los límites que algunos creyeron imposibles de romper.

Sabemos que ya no da lo mismo, y que como estamento somos un aporte válido y ese será siempre nuestro principal objetivo. Como mesa directiva entrante entendemos que no somos los primeros, es por eso que tomaremos la posta del trabajo realizado por nuestros compañeros del periodo anterior. De todos modos, hemos definido algunos desafíos que consideramos que son importantes y urgentes.

En primer lugar, queremos llevar a cabo un proceso donde repensemos y hagamos progresar nuestra formación como ingenieros. Sabemos que la principal misión de nuestra casa de estudios es contribuir al desarrollo espiritual y material de la Nación. La excelencia, la pluralidad y la vocación por el conocimiento son los valores principales que cada uno de nosotros debiese representar.

Aún así, no podemos olvidar nunca nuestra principal misión que Andrés Bello pronunció en su discurso inaugural “Una universidad cuyo norte sea Chile y su pueblo”. Es por eso que queremos contribuir para que la mirada esté centrada en ser serviles y funcionales para nuestro pueblo, donde la colaboración y la investigación entreguen resultados para el desarrollo del país, para eliminar las desigualdades, las injusticias y en definitiva,  mejoremos la calidad de vida de las personas.

Y nos preguntamos, ¿qué falta por hacer en nuestra facultad y universidad para concretizar este objetivo?

El  diagnóstico general nos señala que el modelo productivo chileno ha logrado aciertos. El crecimiento del país va en alza a pesar de las crisis económicas que han rondado en Estados Unidos y Europa. El ingreso de Chile a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico en  2010, nos deja como el primer país latinoamericano en consignar ciertos niveles de riqueza y calidad de vida; cada día más cercanos al desarrollo.

Pero esto contrasta fuertemente con los hechos que vemos a diario. Hemos sido testigos de cómo las industrias químicas o forestales son reales enemigos de sus vecinos, donde las externalidades negativas son casi siempre asumidas por la población colindante. Hemos visto como el desarrollo de la minería ha sido tremendamente déspota con su fuerza de trabajo, donde el entierro de 33 mineros termina siendo un show en vez de una política pública de resguardo. Hemos visto cómo nuestros colegas ingenieros, egresados de la Universidad de Chile, protagonizan escándalos medioambientales. Hemos visto cómo el ingeniero olvida consultar y trabajar junto a las comunidades que rodean sus obras. Con desilusión, hemos presenciado que muchas veces nuestros profesores – por falta de financiamiento- deben dedicar su tiempo y esfuerzo en investigaciones orientadas por el mercado en vez de innovar para el mejoramiento de la calidad de vida. Y además, ese conocimiento permanece bloqueado a la difusión pública por las lógicas restrictivas de la propiedad intelectual.

Esta evidencia nos aclara que es urgente hacer crecer en conjunto nuestra formación, pues los valores que impartimos no dan lo mismo, pueden transformar y cambiar vidas de miles de chilenos. Y es en ese sentido donde estamos todos llamados a trabajar arduamente para cumplir con la misión que hemos trazado, y que nos llene de orgullo pertenecer a la primera Universidad de Chile, esa universidad que se debe a Chile y su pueblo, realmente.

Como señalara Salvador Allende en su discurso a los estudiantes de México: “Nosotros tenemos que entender que cuando hablamos de una universidad que entiende que, para que termine esta realidad brutal que hace más de un siglo y medio pesa sobre nosotros, se requiere un profesional comprometido con el cambio social; se requiere un profesional que no se sienta un ser superior porque sus padres tuvieron el dinero suficiente para que él ingresara a una universidad; se necesita un profesional con conciencia social que entienda que su lucha, si es arquitecto, es para que se construyan las casas necesarias que el pueblo necesita. Se necesita un profesional que, si es médico, levante su voz para reclamar que la medicina llegue a las barriadas populares”…Y nosotros agregamos: que si es ingeniero, es para hacer que el país y la ciencia progresen sustentablemente.

En segundo lugar, como CEI queremos ser un aporte, un agente movilizador para que no sólo transformemos nuestra formación, sino el carácter de la educación, sabemos que el conocimiento no puede estar escondido en lúgubres bibliotecas, donde sólo algunos pocos logran acceder.

Debemos avanzar en reformar nuestras políticas de acceso e inclusión al conocimiento y ser actores principales en la elaboración de una Nueva Educación para Chile, aquella que hemos defendido en las calles. Pero éste, no puede ser un trabajo solitario del estudiante movilizado o motivado, sino un desafío institucional, donde estudiantes, académicos y funcionarios colaboren, porque nadie sobra en la tarea de convertir nuestro sistema educativo en un agente democratizador.

Son grandes desafíos, y estamos seguros que podemos alcanzarlos si la comunidad entera deposita sus energías para hacer reales estas ideas. Todo ingeniero sabe que el éxito de una construcción o de un sistema está en que todos sus elementos funcionen. Hoy hacemos el llamado a no delegar los cambios en los dirigentes, en los académicos ni en los gobiernos de turno, llamamos a confiar en el trabajo colectivo y colaborativo. Por eso queremos ser un CEI inclusivo, donde todos se sientan llamados a participar.

Como CEI nos comprometemos a trabajar arduamente y con la mayor voluntad posible para hacer crecer nuestra facultad…porque hasta que el norte de la Ingeniería y la  Educación sean a favor de Chile y su pueblo, nada nos parecerá suficiente.

Maximiliano Ferrer Ferrer

Ingeniería Química

Presidente CEI 2014