Les dejamos el discurso de bienvenida de la secretaria general de Izquierda Autónoma, Valentina Saavedra, a las y los asistentes al Encuentro Abierto Julieta Kirkwood:

 

Buenos días compañeros, compañeras que nos acompañan hoy. Estudiantes, trabajadoras, miembros de otras organizaciones políticas y sociales. Para nosotras es un agrado poder compartir este espacio de discusión con ustedes, de manera de nutrir el debate en la izquierda en Chile.

Hace algunos años que se asoman brotes morados en las calles de nuestras ciudades. La masividad de las marchas contra la violencia machista, la convocatoria de las movilizaciones de la diversidad sexual, el amplio debate ciudadano contra los asesinatos de mujeres, las demandas por educación pública no sexista y el desconcierto de los viejos machirulos se vienen asomando crecientemente en nuestro país desde las protestas por la educación en 2011.

Por supuesto que la ola feminista que hemos vivido este 2018 ha inundado la sociedad con un ímpetu interpelador, refrescante y mucho más intenso que estos brotes que hemos vivido recientemente. A nivel de los medios de comunicación de masas hoy se problematizan cuestiones que hasta hace pocos meses eran aceptadas como normales. Miles de personas, principalmente mujeres hoy están leyendo o estudiando feminismo, e identificando cuáles aspectos de sus vidas están oprimidos por el patriarcado. Muchas estamos tomando la voz, nos organizamos y estamos reflexionando sobre la raíz de estos problemas y cómo enfrentarlos más allá de la aplicación de sanciones: a la cuestión del poder, de cómo éste se reparte, de cómo éste privilegia a algunos y oprime a otras. De cómo el poder tiende a reproducirse entre sus propietarios y de cómo es tan peligroso amenazarlo.

Precisamente en estas reflexiones se asoma el potencial revolucionario de la reflexión feminista. En entender cuáles son las relaciones que autorizan los comentarios sexistas, en comprender la triple explotación que vivimos las mujeres, es identificar las razones de exclusión a la disidencia, en identificar el privilegio desde el cual se ejerce el abuso y la violencia. En todos estos gestos podemos ir dibujando una grieta en el pacto dominante que constituye la explotación aceptada y consentida que entendemos como hegemonía. Interpelar esos códigos y revertirlos es una tarea que se ha desplegado desde la movilización feminista y que hoy está transformando la sociedad que compartimos.

Pero no podemos perder de vista que nada comienza aquí. Aun cuando se hagan ingentes esfuerzos por invisibilizarlo y por decirnos que todo esto es nuevo y moderno de las nuevas generaciones, el movimiento de mujeres ha irrumpido varias veces a lo largo de la historia para remover las coordenadas del pacto social y en todas esas veces se han hecho enormes esfuerzos para sacar a las mujeres del mapa y deslavar al feminismo.

El riesgo de que nos quiten el potencial revolucionario de la conciencia feminista es alto. Y hasta ahora, la izquierda acumula una enorme deuda con el movimiento de mujeres, siendo incluso cómplice de ese deslavado.

Para nosotras es cada vez más necesario hacer evidente la interrelación estrecha entre una praxis feminista y de izquierda. Esto porque hemos visto cada vez más nítido la íntima relación entre patriarcado y capitalismo, y de cómo cada uno se sostiene en el otro para fortalecer sus propios sitios de poder. Y es claro también para nosotras que la lucha feminista se encuentra con las luchas históricas de la izquierda cuando actúan conjuntamente todas las opresiones que el poder construye en sujetas reales y materiales.

Esperamos en este encuentro poder reflexionar, debatir y trabajar en torno a la construcción de un programa de trabajo que nos permita construir este quehacer feminista y socialista. Es una invitación que como Izquierda Autónoma hemos hecho porque reconocemos la urgencia de estos debates y porque son el tipo de espacios que buscamos para confluir en un amplio proyecto de cambio que provoque los avances concretos en contra de las opresiones que hemos identificado.

Es evidente que la pretensión que hemos planteado en esta bienvenida es de largo aliento. Nos reconocemos en una tradición de mujeres que han entregado su voluntad y trabajo al proyecto de una izquierda feminista (o un feminismo socialista), por eso este encuentro abierto rinde un humilde homenaje a Julieta Kirkwood, una de las mujeres que abrió camino en estas reflexiones y cuyas claridades aún hoy iluminan nuestros pasos.

El programa es, como dijera Julieta Kirkwood, “el compromiso con el cambio social total y con el cambio en la vida cotidiana, esto es feminismo y socialismo”. En este encuentro abierto, esperamos que todas y todos podamos generar conciencia sobre estos asuntos y construir colectivamente la tarea de hacer del feminismo palabra y sentido común”.

Bienvenidas, bienvenidos.

Muchas gracias.