La irrupción del movimiento estudiantil anida la posibilidad de marcar un antes y un después en la historia reciente de nuestro país. Constituye un hito que devela el agotamiento de los moldes establecidos en la transición -basados fundamentalmente en la concentración de la riqueza y el poder legitimados bajo el ejercicio de una democracia antipopular- y abre la puerta hacia un nuevo ciclo histórico de luchas sociales y políticas en Chile

A quienes tenemos enfrente no será fácil reducirlos. Hoy, así como hace 39 años, son los grandes empresarios quienes verdaderamente gobiernan este país. Con negocios en la educación, la salud, la previsión, el medioambiente, los recursos naturales, los medios de comunicación y todo ámbito que imaginemos, no sólo parecieran estar por encima de la ley, sino que éstas hacen todo lo posible para jugar a su favor.

Por eso, no basta con decir que Chile despertó para creer que vivimos en un país distinto. Lo que está en juego este 2012 es el futuro del movimiento social: o somos vagón de cola de fuerzas cuyos únicos intereses son cambiar algo para que todo siga igual o enfrentamos el futuro con nuestras propias armas.

Invitamos a todas y todos los compañeros a lo largo y ancho de Chile a que la marcha de este 28 de Junio no sea sólo una demostración de masividad, sino que sea parte de un proceso en donde lo fundamental es la constitución de una fuerza dispuesta a cambiar este país de raíz. Que este Jueves las calles se llenen, no sólo reclamando un mejor trato por parte del Estado, sino que ejerciendo la soberanía popular que unos pocos intentan acallar.

Porque nuestro futuro no cabe en sus bolsillos

A luchar por nuestra dignidad y nuestros sueños