Fabrizio Copano, comediante

“Hay que tomarse la tele y la política, no regalar ningún espacio”

(artículo publicado en el segundo número de revista Contratiempo)

José Miguel Sanhueza

“Ni la Concertación ni la derecha han dado el ancho para estos temas. Es una vergüenza que los estudiantes les estén dando clases”. Así terminó Fabrizio Copano su monólogo en el Club de la Comedia del 19 de Octubre del 2011, luego de repasar a Piñera, a la Concertación, y al Ministerio de Educación, entre otros. Contenidos también presentes en sus variados monólogos, en su más reciente apuesta televisiva El Late y más aún en sus múltiples presentaciones gratuitas en colegios y universidades movilizados en el último par de años.

Quisimos conversar con Fabrizio para conocer lo que significa para la gente del espectáculo tomar partido abiertamente, las dificultades y posibilidades que ofrece el medio (y su canal en particular) para esto, y cómo estos aspectos se verán manifestados ante la inminencia de un año en que las presidenciales buscan arrasar con todo a su paso.

“La tele ya no tiene el poder de antes”

En más de alguna aparición pública has mostrado de manera explícita tu apoyo y compromiso con el movimiento estudiantil. ¿Qué motiva a que una persona que trabaja en un medio de comunicación grande se pronuncie de manera abierta sobre estos temas?

Principalmente culpa (risas). Yo tengo 24 años, para el 2011 debería haber estado en segundo o tercero de la Universidad si hubiera seguido el camino “lógico”: quizá haber entrado a la Chile a estudiar Periodismo o algo parecido. Estudié dos años Literatura en la Diego Portales, pero básicamente me lancé directo a trabajar.

Las movilizaciones eran un hecho histórico donde alguien de mi edad no podía estar ausente. Cualquier persona debía ocupar el lugar que pudiese para apoyar una causa tan noble como la que ha levantado el movimiento estudiantil. Quizá no podía ir a todas las marchas, pero tenía este lugar particular para hablar y traté de usarlo lo más posible, me presenté gratis en todas las Universidades y colegios que pude, fui a quedarme varios días en Concepción, en fin, he hecho todo lo que he podido desde mi lugar.

¿En particular, como se puede enfrentar la coyuntura política y social desde un trabajo como el que tú haces?

Desde el humor es muy fácil, porque hay demasiado absurdo en la escandalosa situación que vive la educación chilena, que sea tan distinta a lo que el movimiento estudiantil ha planteado. Además hay personajes que son muy cómicos, es muy fácil reírse de ellos. Tanto en este gobierno como en los anteriores, cuando vuelva Bachelet todos se darán cuenta de lo pencas que eran. De hecho, con todo el mundo de internet es muy difícil innovar completamente, entonces el gran desafío es ser siempre más original y hacer algo que nadie más haya hecho.

 Ahora viene una película con Pedro Ruminot, en que también trabajarán Rodrigo Salinas y Sergio Freire, que toca el tema. Hemos tratado siempre de mostrar lo que pensamos sobre la coyuntura social del país, en canciones, monólogos, y en este caso también la vía del cine se ve interesante y entretenida.

 Tú no has sido el único que se ha pronunciado públicamente en televisión. Recientemente destacó mucho el rol de Daniel Alcaíno con su personaje de “Yerko Puchento”, diciendo cosas que sería difícil ver en TV abierta hace cinco años. ¿A qué crees que se debe esta mayor capacidad de decir cosas en la tele?

Creo que hay dos cosas. Una de ellas es que los canales antes tenían esta “misión valórica”, esta onda de que Canal 13 tenía que enseñar algo después de entretenernos. Hoy día solo manda la plata, todo es empresa y dan lo mismo los curas. Lo mismo por ejemplo con TVN, es el canal del Estado pero no tiene ninguna misión pública, te tira los programas de contenido a las 3 de la mañana, en fin, le da lo mismo todo.

Lo otro es que la tele se ha tenido que rendir ante el hecho de que la gente tiene cada vez más medios de expresión y no los necesitan tanto a ellos. Sigue siendo poderosa, pero ya no es el único espacio que “educa al país”. Al lado le apareció internet, salen revistas y hay cada vez más gente que simplemente no le interesa la tele. Y como la plata manda, se han visto en la obligación de ampliar sus parámetros.

¿Cuál dirías que es la principal riqueza de personajes como Yerko o apariciones como las que has realizado tú y tus compañeros del Club?

Sin duda es entender que ningún espacio es desechable. Muchas personas, sobre todo en el mundo de la izquierda, desprecian este tipo de programas como Vértigo u otros de ese tipo. Los actores le dirán “cómo vai a hacer un personaje en Vértigo, al lado de la Vale Roth”. Tipos como Alcaíno, en cambio, intentan aprovechar todos los espacios. Felipe Avello es otro caso, un tipo que trabaja en quizás los programas más asquerosos de la televisión, pero siempre hace algo destacable, inteligente y creativo, y tiene mucho discurso en lo que hace.

 La televisión hay que tomársela, ir a golpear a los lugares masivos, donde la gente está viendo. Hacer un discurso en esos programas es mucho más potente que hacerlo en Tolerancia Cero, donde te ven como tres personas y puros convencidos, hay más gente en el panel de Tolerancia Cero que viéndolo en su casa (risas). Personalmente trato de seguir esa línea.

“Mientras haya números azules, a CHV le da todo lo mismo” 

¿Te ha tocado recibir algún reto o censura en Chilevisión?

Chilevisión tiene algo bueno: es súper negligente (risas). El canal tiene dueños extranjeros, entonces a ellos les llegan las boletas y dicen “tenemos números azules, sigan haciendo… lo que sea que hacen”. En todos los otros canales en que he trabajado, siempre he tenido diez pacos al lado; en CHV hay muy pocos. Muchas veces los contenidos salen al aire y si son escándalos recién empiezan a retar.

Seguramente hay otras esferas del canal donde hay más lobby, deben llamar harto al Director de Programación que tiene más contacto con las redes políticas. Pero nos protegen harto de eso, nos han llegado retos pero más cuando involucran sanciones económicas que por diferencias ideológicas. En otros canales he conocido gente que trabaja y, quizás en La Red todavía se puede, pero en el resto de los canales grandes está lleno de pacos.

CHV suele dar mayor cobertura que otros canales a las movilizaciones, pero al mismo tiempo criminaliza las protestas como quizás ningún otro (salvo Mega). Recordado fue el Tolerancia Cero donde al ex Presidente FECh, Gabriel Boric, se le preguntó todo el tiempo de violencia y nada de educación. ¿A qué atribuirías este carácter tan especial del canal?

Como decía, el que tenga dueños extranjeros hace que exista mayor libertad editorial en ciertos aspectos que otros canales no tienen. Además, está incorporada harta gente más de izquierda (al menos en su juventud) en los mandos medios. Hay una aproximación más abierta, en general. Se ve en la forma que se trata la sexualidad, por ejemplo.

El canal es muy de “dejar hacer” a los conductores en los programas. Ellos tienen muchísimo poder sobre lo que preguntan y dicen. No conozco tanto cómo funciona el Área de Prensa, pero me imagino que Tolerancia Cero y ese día en particular debe haber tenido mucho más que ver con la forma que Matías del Río veía el tema de la violencia, que con las altas cúpulas del canal. Quizá si Paulsen condujera el programa las preguntas serían distintas.

En ese contexto, ¿cómo evalúas entonces la experiencia que debió vivir Víctor Gómez tras la famosa frase del “olor a azufre”?

Ahí se equivocaron medio a medio, es claramente una pésima decisión. Ahora, tampoco culparía al canal por las decisiones que son de Prensa o de una o dos personas. CHV no es tan grande, pero tiene muchas áreas distintas y no están tan conectadas entre sí. Lo que hace el Club de la Comedia no tiene mucho que ver con la línea editorial de prensa o el matinal, entonces son problemas más bien propios de los equipos.

 A mí me pareció divertido lo que él dijo, no entiendo cómo se transformó en tanto. Si nadie hubiera hecho eco de esto, habría pasado como una anécdota, “ah mira lo que dijo este hueón”, pero no hubiese sido noticia ni nada.

 Tu alcanzaste a estar en CHV cuando Piñera era todavía su principal propietario. ¿Queda algo de “piñerismo” en el canal?

Sí, en las fórmulas económicas del canal sobre todo. La estructura presupuestaria de los programas es muy como Piñera: “optimizar” recursos como locos en vez de invertir. Por ejemplo, a un programa se le asigna un presupuesto y si yo ocupo una hora de cámara, se descuenta de nuestro presupuesto aunque sea un equipo y un camarógrafo del mismo canal. Como que uno “le compra” servicios a otras áreas.

El mismo método Piñera, que es más un especulador que alguien que invierta propiamente tal. No sé si ese tipo de sistemas habrán estado de antes de Piñera, pero yo supongo que son de ese período.

Chilevisión utiliza en concesión el espacio que es propiedad de la Universidad de Chile. Por otra parte, se está comenzando a implementar la TV digital que en los próximos años debería ampliar el espectro de canales. ¿Le ves algún futuro a la posibilidad de que vuelva a existir un canal de la Chile?

La TV digital creo que lamentablemente en este país es una pelea media perdida: llega tarde, y prácticamente ya “cortada”. Entre COPESA y El Mercurio ya compraron casi todas las señales. Por otro lado, pienso que hace ya un rato “llegó” la televisión digital, pero de otra forma. Ver Youtube ya es televisión digital.

Creo que en el futuro cercano van a perder poder los canales. Tener un canal hoy día cuando hay 4 o 5 pesa mucho, pero si ya son 10 o 15 el peso de cada uno es menor. Pero de todas formas es una demanda que debe levantarse. La televisión universitaria es tremendamente necesaria, desde el origen de la TV en Chile. Y sin duda debería tener un espacio.

“El Guatón Salinas es el concerta más querido después de Bachelet”

¿Cómo se enfrenta la gente del mundo de la televisión en general y la farándula en particular a coyunturas candentes como la que abrió el movimiento estudiantil en su momento?

Hay gente bien inteligente en la tele, pero muchos se hacen los hueones, saben que es mejor negocio. En general los medios están claramente comandados por la derecha pero todos los mandos intermedios son de izquierda. Como El Mercurio, que está lleno de periodistas de izquierda pero todos los poderes son de derecha.

Y específicamente en la farándula diría que entienden a muy grandes rasgos el movimiento estudiantil. Para muchos, son “una manga de pendejos que quieren todo gratis”. Hay algo curioso: en todos estos programas tipo Yingo, que se dedican a bailar “empelota” todo el rato, los locos son súper fachos. El Karol Dance por ejemplo es facho facho. Para ellos es medio incomprensible el movimiento estudiantil.

Vamos a tener ahora un año de elecciones presidenciales. ¿Se viven de alguna forma en particular en tu entorno y en el mundo de la tele en general?

La mayoría de la gente con la que trabajo en el medio es bien política, con harto discurso. Yo era amigo de Eduardo Bertrán, que participó en la campaña de Piñera haciendo unas animaciones, como también soy amigo de Rodrigo Salinas, que salió en la de Frei bailando “No da lo mismo”. A mí me invitaron a participar en la campaña de Frei y no quise, porque no me sentía parte de eso.

Con Salinas lo discutimos y conversamos muchas veces. En su caso se entiende, él tiene una historia con la Concertación muy profunda, la defiende con todo lo que tiene, y es porque él defiende el haber vivido la época donde la Concertación era muy importante y lo que hicieron fue muy valiente. El Guatón sin duda alguna es el concerta más querido por la gente después de Bachelet (risas).

En mi caso, por de donde vengo y lo que vivo, no puedo ya defender esa época: no la vi y hoy me parece que se degeneró. Entonces, yo puedo respetar y entender por qué Rodrigo aparece ahí, pero creo que con el tiempo él también ha ido entendiendo por qué yo no.

Incluso apoyaron listas distintas para la FECH

¡Claro! Yo me enteré el mismo día de que estaba Rodrigo apoyando la otra lista. Y nos mandamos mensajes de texto. Yo le decía “cagaste guatón penca” y él me decía “cállate culiao”. Pero apoyamos los dos listas de izquierda, algo en común tenemos. Lo que me parece muy loco es que las listas cuenten con cómicos de la tele (risas), pero es bueno eso.

Volviendo a lo otro, ¿les toca muy directamente un año de elecciones?

Claro, son momentos bien álgidos, con muchas discusiones, cuando te invitan una franja es todo un tema el ir o no. Porque no son sólo franjas, después son eventos políticos. Frei hizo un acto en el Parque Bustamante y fueron Ruminot y Salinas a presentarse.

Ahora, si estás convencido y de verdad quieres apoyar una causa política, es bueno que lo hagas. Porque hay muchos que se esconden, dicen “no, yo no apoyo nada”. ¡No poh! Deberíamos saber por quién votan todos, respetarlo, escucharlo; no por eso que pierdan o ganen bonos, pero si es necesario que se saquen las máscaras. Esa cobardía de hacerse el loco con lo que uno piensa es muy “donfranciscana”. Prefiero más un Camiroaga que un Don Francisco: del primero uno sabía más o menos lo que pensaba, apoyaba y quería, en cambio el segundo toda la vida se ha corrido de esa pregunta.

Este año a muchos de los principales “rostros” que ha tenido el movimiento estudiantil se los verá enfrentando la disputa parlamentaria. En algunos casos dentro de la Concertación, en otros apostando a construir alternativas por fuera del duopolio. ¿Le ves futuro a una empresa de estas características?

Hay varios cabros a los que encuentro súper buenos, el Pancho Figueroa o el mismo Giorgio Jackson por ejemplo. Creo que está muy bien preocuparse por no quedarse en gritar y después solo mirar cómo los otros deciden por uno. Así como en la tele hay que ir a los peores lugares a tomárselos, también en la política no se puede entregar nada.

En general, el gran desafío para los estudiantes no es hoy. Es fácil ser relajado y decir “estoy contra tal y tal cosa”. El problema es cuando tengas dos hijos, quieras que entren al Saint George y te ofrezcan una casa en la playa. Ahí la van a tener difícil. Con la Concertación pasó harto eso: fueron adultos, los empezaron a invitar a mejores carretes y se fueron poco a poco uniendo a la derecha. Por ahí va el gran desafío de ser capaz de incidir en la política nacional con convicción y sin degenerar en una hueá como la Concertación.

¿Te verías apoyando en campaña una alternativa por fuera de la Concertación y la derecha?

No sé a quién le podría servir mi apoyo, eso ya es problema del candidato (risas). Hablando en serio, a la gente y las causas que les creo las apoyo en la tele, en radio, donde sea. Por ejemplo, en la radio Horizonte, con “pequeño” sesgo hacia la derecha, yo defendía a rabiar a Camila Vallejo, incluso en hueás indefendibles yo seguía ahí. Cuando apoyo algo soy un poco fanático, de esos que aguantan a las bandas cuando sacan discos malos y por lo mismo apoyaría a gente que respeto.

Para cerrar, ¿cuál sería tu mensaje para el movimiento estudiantil y social en un año tan difícil y lleno de ofertones como este 2013 que comienza?

Es un súper buen momento. Si el movimiento estudiantil logra el mismo apoyo social que ha tenido los años anteriores y logra estar ordenado en puntos bien claros, pueden presionar hasta que cualquier candidato tenga simplemente la obligación de acogerlos.

Hay que apostar a generar cambios radicales. Como decía Jorge González en Viña, “si no van a cambiar nada, no se molesten”. Es una buena oportunidad para decirles “ya poh tantos años que han vendido la pomada, hagan una hueá como las que hacen en Argentina o en Venezuela. Hagan una, no les pido todas, no se trata de que sean como Cristina que pone hasta el wi-fi gratis, pero hueón, ¡una!”.