Es poco el tiempo de vigencia que mantiene el Frente Amplio. Pero parece como si fuera más. Desde su constitución original hacia comienzo del año 2017, el recorrido ha sido vertiginoso. Las primarias legales, la fresca campaña presidencial que coronó a Beatriz Sánchez con un 20.32% de las preferencias (más de 1 millón 330 mil votos), la elección de una bancada de 20 parlamentarios y un senador, abrieron paso -no de buena gana- a ser reconocidos como un actor político en el seno de la centro izquierda chilena.

En adelante, el camino se ha vuelto pedregoso y cada dificultad surgida, abrió sendos debates al interior de la coalición. El FA inauguró el año político enfrentando la invitación que el Presidente realizó a determinadas figuras del bloque a las comisiones asesoras de infancia y seguridad. Levantó acusaciones constitucionales que no prosperaron y que le merecieron cuestionamientos en el debate público. Dos parlamentarios renunciaron a la presidencia de sus respectivas comisiones apurando la resolución de diferencias no procesadas en la coalición, etc.

Otra dificultad fue la desarticulación del FA respecto del movimiento feminista que protagonizó la mayor parte de lo que ha corrido de 2018.

Esta dinámica ha generado nuevos ordenamientos entre las 14 orgánicas que -con y sin representación parlamentaria- participan del FA. La primera en dar el paso público es la fusión entre Izquierda Autónoma -organización que ha ganado visibilidad a partir de encabezar la lucha por educación pública, ganando en reiteradas ocasiones la presidencia de la Fech y ganando en la anterior elección la primera diputación, junto a la de Giorgio Jackson- y Partido Poder -partido en regla, de envergadura nacional, actualmente representado por Claudia Mix en el Congreso-.

Trabajo conjunto

Poder e Izquierda Autónoma comenzaron su diálogo hacia el año 2016. IA recién se reponia del duro quiebre sufrido en su base, mientras que Poder ya se había reorganizado tras haber participado de la fallida iniciativa presidencial de Marcel Claude. De este modo enfrentaron conjuntamente el proceso de conformación del Frente Amplio, apostando por ampliar su diversidad. De hecho, junto al Partido Ecologista Verde, Igualdad y el PAIS fueron catalogados por la prensa como “el otro” Frente Amplio ese mismo año.

Ya iniciado el año político 2018 ambas organizaciones han encabezado iniciativas por la ampliación de la democracia, que a través de esta fusión pretenden potenciar. Entre ellas cuenta la solicitud de remoción del Fiscal Nacional Jorge Abbott, que fuera declarada admisible por parte de la Corte de Apelaciones. También, el recurso de nulidad de derecho público presentado ante la Justicia para impugnar el derecho de Corfo de licitar la explotación de litio a la empresa SQM, que al ser admitida por el tribunal de alzada, impidió que dicho acuerdo que llegaba hacia 2030 se concrete.

También encabezan la constitución de la Comisión Investigadora del Crédito con Aval Estatal, que persigue reconocer a estudiantes endeudados con esta política como víctimas de abusos, abrir una reparación y el establecimiento de responsabilidades políticas; esta comisión ya ha sacado al pizarrón a los ex ministros Sergio Bitar, Nicolás Eyzaguirre y al ex presidente Ricardo Lagos.

Por otra parte, lograron la aprobación en la comisión de Salud del proyecto que deroga la objeción de conciencia institucional para la aplicación del aborto en tres causales. Esta disposición fue incluida por el Tribunal Constitucional, cambiando el sentido de lo sancionado en el Congreso, de modo que también fue tomado por diversos medios como una exitosa impugnación al TC.

La puerta recién se abre

El ala izquierda del Frente Amplio ha comenzado una amplia deliberación respecto de la necesidad de mayor articulación y constitución. Conscientes de las limitaciones y debilidad a las que restringe su dispersión, distintas iniciativas se han desplegado con este propósito que, a su vez, involucraría una mayor capacidad de diálogo en la propia coalición.

Camila Rojas, diputada y ex presidenta Fech señaló que se trata del comienzo y no del fin de un camino: “Se trata de un paso inicial en lo que pretendemos se convierta en un nuevo referente de la izquierda en Chile, y para ello ponemos toda nuestra disposición de confluencia”.  Y precisó algunas de las características que debería contener una “izquierda del siglo XXI”: “La izquierda que nos sentimos convocadas a fortalecer es una izquierda alejada de dogmas, ídolos intocables y vetos; por el contrario, defendemos el derecho a cuestionar, criticar y en base a ello construir”, señaló.

Por su parte, Karina Oliva, presidenta del Partido Poder, apuntó que “el FA necesita una fuerza democrática, feminista y popular, capaz de movilizar y correr los límites de lo posible, con nuevos desafíos. Queremos aportar a derribar esa fragmentación de las izquierdas y el progresismo que existe hoy, dentro y fuera del Frente Amplio. Nosotras creemos que es necesario un partido que permita hacer confluir a estas fuerzas, para eso hemos puesto nuestra legalidad al servicio de este nuevo partido”.

Oliva enfatizó la “voluntad de construir una casa para la izquierda, una voluntad mayoritaria con propuesta de proyecto transformador que permita entregar más conducción y más política al FA, y que podamos ser gobierno. Queremos ser una fuerza política consistente y que convoque a todas y todos aquellos que se han sentido parte de proyectos transformadores en Chile”.

Rojas agregó que otra de las motivaciones que de la fusión entre IA y Poder es la ampliación del diálogo entre experiencias de lucha social: “Poder ha dotado de diversidad al FA, sobre todo porque convoca franjas sociales por fuera de lo estudiantil, en ese sentido, nos motiva desbordar la experiencia que encarnamos y que está vinculada a los procesos de movilización educacional de la última década”.

La secretaria general de Izquierda Autónoma, Valentina Saavedra, destacó la necesidad de que este nuevo partido que se comienza a gestar pueda constituirse como una alternativa capaz de enfrentar a la derecha gobernante: “nos reunimos con las y los compañeros de Poder para reafirmar nuestra voluntad de construir un partido amplio con el que apostamos a enfrentar la ofensiva de la derecha y un gobierno que cada vez más nuego los derechos humanos, sociales, sexuales y reproductivos, y que tenga en el centro convocar a las mayorías a las que la política de la transición no ha respondido”. Enfatizó que este modelo “es más para los empresarios que para las mujeres, para los derechos” y que debe enfrentarse “con unidad”.

Por su parte la diputada de Poder, Claudia Mix  subrayó que esta nueva “”casa de la izquierda”, debe ser abrirse a la sociedad: “debe tener las puertas abiertas para congregar no sólo al mundo político sino que a las comunidades, los territorios y al movimiento social. Eso es parte del desafío de esta convergencia”, sostuvo.

Al desayuno en que se realizó este anuncio, en el restaurant Las Gárgolas en Barrio Yungay, asistieron las mesas directivas de ambas organizaciones, compuestas por Karina Oliv, Andrés Hidalgo, Camila Ríos, Juan Pablo Sanhueza, Jorge Ramírez, Barbara Castillo y Martín Miranda, por parte de Poder; y Valentina Saavedra, Francisco Figueroa, Javiera Toro y Diego Corvalan por parte de IA. Asistieron también las diputadas Rojas y Mix. Además, asistieron dirigentes de diverso tipo, tales como Constanza Valdés, activista por la diversidad sexual, conocida especialmente por su participación de la pelea por la ley de identidad de género. Asistió por otra parte el abogado Sebastián Aylwin, la presidenta de la Fech Karla Toro, Rosario Olivares (directora del Colegio Latinoamericano de Integración), y el miembro de NO+AFP Atilio Herrera.