Pensar que el cobarde asesinato de dos jóvenes (los hermanos Vergara) por el Estado debe ser conmemorado con una barricada aislada o una piedra que se lance contra un carro de carabineros, es la manifestación más concreta del sitial histórico que nos toca vivir, en donde el alejamiento de la política -de un quehacer colectivo- es la base del éxito para los que detentan el poder. Las particularidades del escenario deben hacernos reflexionar sobre el valor y la necesidad de ser combatientes en el Chile actual.

Lo que ayer se entendía por ser revolucionario, hoy forma parte del olvido o de movimientos aglutinados únicamente por identidad estética. Ser combatiente no tiene relación con la cantidad de actos, marchas, bombas o banderas que se porten, sino con la capacidad que se posee de incidir de forma efectiva desde una perspectiva popular en las correlaciones de fuerzas que modelan nuestra sociedad. Las luchas nacen del ejercicio de la política y no de esfuerzos aislados que resuelven, de forma pasajera, los malestares cotidianos.

Nuestra centralidad, es construir fuerza social a través de la acción colectiva, y eso sólo puede surgir de una lectura clara, pero por sobre todo creativa, de las condiciones actuales de lucha. Reivindicamos a los caídos, a los olvidados, a todos los que de una u otra forma intentaron cambiar el modelo imperante buscando aquella sociedad justa y feliz con la cuál soñamos. Sin embargo, este recuerdo no debe convertirse en un día para mirar al pasado y llorar sobre la leche derramada; debe ser la motivación para revertir la derrota y reconstruir un proyecto popular de transformación social.

El derecho de ser combativo o ser de izquierda no es monopolio de nadie, por lo tanto, es nuestro deber tomar sus riendas y reconstruirlo. No basta con una declaración o un gesto, sino más bien de una reinversión basada en el esfuerzo, pasión y el trabajo cotidiano. En ese objetivo están puestas nuestras manos y nuestros corazones: porque para que otro Chile sea posible, otra izquierda es necesaria.

Hoy día más que nunca…

¡Aquí nada termina compañeros, aquí cada día es continuar!