Francisco Figueroa, militante autonomista, elegido como Vicepresidente de la Fech por Creando Izquierda, es entrevistado en Diario La Hora, explicando por qué hoy construimos un proyecto político autonomista al margen de la clase política.

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Con 24 años y sólo su tesis pendiente para titularse de periodista, el vicepresidente de la FECH, Francisco Figueroa, ha cobrado notoriedad pública por su discurso crítico que, por un lado, ya ha sacado varias ronchas en la institucionalidad política y, por otro, le ha valido reconocimiento dentro del movimiento social. En sus meses más agitados desde que es dirigente, Figueroa ha viajado junto a la Confech de norte a sur discutiendo las necesidades educacionales a nivel local y nacional. En el Congreso fue uno de los más frontales con los parlamentarios y en sus debates televisivos ha hecho ver bastante mal a sus interlocutores. En el último, sin ir más lejos, Sergio Bitar se indignó y terminó sacándole en cara que él había estado preso, exiliado y había luchado contra la dictadura. “No va a venir un niñito como tú a descalificarme”, le dijo en CNN el ministro que instauró el Crédito con Aval del Estado. Este es el discurso de Figueroa, a quien ayer acompañamos en la marcha desde Cal y Canto a República.

Terminar con el lucro significa terminar con los sostenedores. Contra esa idea, la senadora Von Baer argumentó que los más pobres deben tener derecho a elegir entre educación pública o particular-subvencionada.

Ese es un argumento ideológico. La única libertad que tienen los pobres en nuestro país es elegir entre un colegio malo y otro peor. No es igual a la libertad que tiene la senadora designada Von Baer. Ella puede elegir en toda la gama y, por supuesto, va a elegir el mejor. Queremos que todos tengan la posibilidad de acceder a la misma calidad de educación, hoy lo que tenemos es un modelo de castas en que se agrupan a los muchachos según su situación socioeconómica. En este país las élites han tenido, históricamente, un temor a que sus hijos se mezclen con la mayoría de la sociedad, como si fueran más puros o algo así. Eso es lo que resguarda con tanto celo la nueva derecha, que se quiere moderna y renovada, pero que encarna los mismos intereses conservadores y autoritarios de siempre.

-El ex ministro Bitar se crispó mucho con usted ¿por qué?

-El enojo de Bitar responde a la incapacidad de la Concertación de hacer una autocrítica sincera y profunda. Hemos visto mucho oportunismo y populismo en ellos, la verdad es que nadie les cree. Por otro lado, les da susto que los movimientos sociales quieran hacer política sin su representación porque se vuelven innecesarios. Arturo Martínez también ha intentado colocarse a la cabeza, pero no lo ha logrado.

-¿Y este movimiento se proyecta como opción de Gobierno?

-Ojalá, nosotros estamos preocupados de construir la organización que pueda sustentar una candidatura para llamar a una asamblea constituyente. Sabemos que estamos muy lejos, pero al alero de esta movilización se están organizando las fuerzas del futuro.