Columna de Matías Goyenechea, miembro de Izquierda Autónoma y presidente de la Fundación Creando Salud

Publicada originalmente en The Clinic

La crisis de Masvida como se ha señalado, no responde solamente a un problema aislado de mala gestión. Esta crisis es producto del crecimiento del mercado privado de la salud, que se ha expandido violentamente en los últimos 17 años y que ha priorizado el negocio y enriquecimiento de unos pocos por sobre el derecho  a la salud. El elemento central en la comprensión de la crisis de Masvida es el cómo se ha gestado el crecimiento de la industria de los seguros de salud. Puesto en simple, se ha generado una concentración del mercado, reduciendo el número de Isapres. Un segundo paso en la transformación del mercado de la salud privada fue la conformación de los grandes holdings que hoy rigen el mercado, los cuales están respaldados a su vez por grandes conglomerados, como por ejemplo PENTA, Grupo Bethia o la Cámara Chilena de la Construcción.

La conformación de estos Holdings, dio paso a la integración vertical, en donde aseguradoras y clínicas son parte de un mismo grupo de empresas lo que permite a la Isapre actuar como intermediario financiero dirigiendo a  donde van los fondos de sus cotizantes, es decir en que clínica se gastan. Esto permite que el dinero quede en casa, entendiendo por casa, a  las clínicas de un mismo grupo o holding de salud. En el caso de Masvida no se contaba con las espaldas financieras otorgadas por los grandes conglomerados. No obstante , se embarcó en una  política de expansión a través de la compra de clínicas, utilizando fondos de la Isapre, y es por esta razón que se comienzan a “alterar” los estados financieros, y dado que las inversiones no resultaron tan rentables como se pensaba, , deja sin liquidez a Masvida produciendo problemas con los pago de los servicios a las clínicas en donde sus afiliados se atendían.

Masvida es a la salud lo que la Universidad del Mar fue a la educación, dondeel lucro de los mercaderes conducen a una situación de desprotección de las personas, con la venia del Estado. Masvida solía presentarse como la “isapre buena”, por su política de evitar el alza de precios, pero lo anterior es más bien fruto del marketing Masvida, como todas las isapres, es un negocio lucrativo, basado en la tarificación según la probabilidad de enfermar de sus afiliados. Y el congelamiento de los precios respondió a que sus utilidades no se ponen en riesgo, dado que la cartera de afiliados es una de las que tiene menor riesgo de “enfermar”, por tanto menos costosa y tiene un menor gasto en atenciones de salud.

Masvida nos muestra lo fundamental que es avanzar en una reforma estructural de la salud en Chile, en donde el centro no este puesto en maximizar la utilidad individual sino el bienestar colectivo.