Basta con recordar las principales demandas levantadas por el movimiento estudiantil y social durante el año 2011 para darnos cuenta que más allá de los intentos del gobierno de hacer parecer que el conflicto educacional está resuelto, no es suficiente entregar medicamentos a un enfermo que prácticamente, necesita nacer de nuevo.

A partir de aprendizajes, años de lucha, errores y aciertos, diagnósticamos un enemigo concreto en el sistema educativo que queremos. Entendimos además que en esta lucha no estabamos sólos y nos abanderamos tras un objetivo común. De este modo, levantamos las demandas que cientos de miles de chilenos defendieron en los espacios educativos, pero por sobre todo en las calles: Fin al Lucro en todo el Sistema Educativo; erradicación de la Banca Privada y el sistema crediticio como lógica de financiamiento; fortalecimiento de la Educación Pública; y la reivindicación de la educación como un Derecho Social Universal, por tanto gratuita y financiada por el Estado.

Cada vez lo dijimos con más fuerza y el gobierno hizo oidos sordos: nos dijeron que era injusto, que no se podía, que era regresivo y que el Mercado era más eficiente que cualquier tipo de regulación estatal. Así fueron improvisando y sobre la marcha respondiendo en sus mismas lógicas sólo a algunos aspectos de este diagnóstico general. ¿Qué hace que el Gobierno y sus fuerzas políticas pasen de defender maquillajes del CAE y la bancarización de los créditos, para que semanas después anuncien el fin del crédito bancario? ¿Qué lleva a Piñera a cerrar el más rentable negocio de sus amigos banqueros? Para nosotros la respuesta es una sóla: La fuerza y convicción de nuestra movilización llevó al gobierno a estar entre la espada y la pared.

Esta señal no nos puede llamar a descansar ni conformarnos. Al contrario, hoy más que nunca debemos aprovechar este momento y salir a las calles con más fuerza, decisión y convicción de transfomar el modelo educativo en su conjunto, de luchar por una educación que no sea entendida como espacio para que algunos llenen sus bolsillos de plata sino como un derecho social universal y motor de cambios en el país.

Otra educación es posible

Otro Chile es necesario

#Yomarchoel25.

Nos vemos en las calles.