El año 2011 ha sido escenario del proceso de movilización más amplio y masivo de nuestra historia reciente. Lo que comenzó como una demostración de descontento ante la crisis del sistema de ayudas estudiantiles y la insostenible realidad del endeudamiento de cientos de familias, se convirtió en un movimiento transversal a la sociedad chilena que ha demostrado el fracaso de un sistema educativo basado en el lucro y la competencia, así como también ha dejado al desnudo la realidad de un país donde la voz de la gran mayoría de los chilenos queda relegada frente a los consensos adoptados y defendidos por unos pocos.

Desde aquella toma de la JUNAEB a comienzos de año, los estudiantes de Sociales hemos sido parte activa en la construcción de estas movilizaciones, a pesar de todas las dificultades. Han sido meses de marchas, discusiones, actividades de difusión, talleres, y tantas otras cosas que son parte de un aprendizaje cuya riqueza es superior a la de cualquier cátedra.

Esta voluntad que hemos mostrado como estudiantes de Sociales, sin embargo, no siempre ha encontrado un correlato a nivel institucional en nuestra Facultad. Mientras los estudiantes y también amplios sectores de nuestra comunidad nos hemos hecho cargo del rol ineludible que nos cabe en este momento, nuestras autoridades y varios académicos han observado las movilizaciones por televisión, tomándolas como un período para volcarse a proyectos particulares o simplemente como unas largas vacaciones.

No sería justo ni acertado dejar de reconocer a los académicos que sí se han hecho partícipes de este proceso. No obstante, creemos que el rol de una Facultad de Ciencias Sociales, y de una universidad pública para los nuevos tiempos, no puede reducirse únicamente a iniciativas aisladas, fruto de voluntades individuales y no de una institución comprometida con las necesidades de las grandes mayorías del país.

Nuestra Facultad debe dejar de tener un rol contemplativo ante las grandes problemáticas del Chile actual, debe dejar de ser un mero espectador de las discusiones entre ingenieros y economistas de la cota mil. La investigación, la docencia y la extensión deben volcarse a tratar y trabajar los problemas del país. Para ello es necesario rediseñar las mallas para formar profesionales capaces de abordar estos problemas, generando espacios de investigación y extensión dedicados a tratar los grandes temas de nuestra sociedad.

Y no sólo hacia afuera una institución pública debe hacerse responsable de su labor, sino también hacia adentro debe ser ejemplar en la defensa y aplicación de los valores de una universidad pública, pluralista y al servicio de la sociedad. Es necesario reformar la institucionalidad actual en favor de la triestamentalidad, permitiendo que las voces de toda la comunidad se escuchen y valgan en la toma de decisiones, así como reformar el acceso a esta universidad, en miras de una transformación sustantiva del sistema de Acceso, superando las medidas parche, mostrándose como un ejemplo hacia otras instituciones y el país en general, que hoy excluye a muchos de sus derechos y los distribuye y enclaustra entre unos pocos.

Este año no sólo ha servido para hacer evidentes todos los problemas, vicios y desigualdades que reproduce el sistema en que vivimos, sino que también nos ha probado que la única forma de que los problemas sean escuchados, compartidos, masificados y eventualmente solucionados, es a través de la acción colectiva. Ante esto, no podemos quedarnos solo con la consigna de ser comprometidos, solidarios y consecuentes. La precarización de la Educación no es un problema abstracto que está fuera de nuestra facultad, sino que tiene una manifestación concreta que afecta a nuestros propios pares y no podemos dejar pasar el tiempo sin hacer nada mientras a ellos los afecta. Por eso, hoy más que nunca es necesario apoyar a nuestros propios compañeros de otras carreras de la Facultad en sus luchas, con todo el compromiso y dedicación que esto amerita.

Para todas estas tareas necesitamos, sobre todo, integrar a nuestros compañeros en estas luchas y trabajar unidos como estudiantes. La política no puede ser monopolio de unos pocos poderosos ni de vanguardias convencidas, sea a nivel país o en nuestras propias asambleas: depende de todos nosotros que se hagan realidad nuestros sueños de una sociedad más justa y feliz, reconstruyendo nuestra cotidianeidad para transformar la sociedad.

Aquí nada termina compañeros, aquí cada día es continuar.

Izquierda Autónoma Sociales