En entrevista con el programa Radioanálisis de la emisora, el sociólogo, investigador del CIAE de la Universidad de Chile, militante de Izquierda Autónoma y director de la Fundación Nodo XXI criticó duramente la llamada “tecnocracia de segunda generación” que dio origen a la actual reforma a la educación e hizo hincapié en el desafío social y político de reposicionar la educación pública en un año electoral.

Una mirada política, social y técnica fue la que instaló el investigador, sociólogo y director de la Fundación Nodo XXI, Víctor Orellana, quien fue entrevistado este viernes 26 de mayo por el programa Radioanálisis de la Radio Universidad de Chile sobre educación y sus desafíos de cara a las próximas elecciones presidenciales.

El militante de Izquierda Autónoma dirigió sus dardos al actual Gobierno y al fracaso de una reforma a la educación que, por sus pecados de origen, no ha logrado ni logrará poner en el centro la revalorización de la educación pública. “Voy a ocupar una imagen, pero el Gobierno quiso hacer una reforma sin que los grandes poderes de la educación se dieran cuenta y lo sintieran como una reforma que les iba a quitar posiciones y poder. Y tengo la impresión de que el Gobierno hizo eso porque esos poderes eran parte de la alianza del gobierno”, acusó.

Y estas alianzas, a su juicio, no responden sólo a “viejas” formas de hacer política, sino que también son parte de la forma en que muchos jóvenes se integraron al espacio político y de toma de decisiones: “Hay una visión tecnocrática inocente, yo le llamo tecnocracia de segunda generación. Desafortunadamente son mucha gente joven, de menos de 40 años, que la forma actual de educación en Chile, sin educación pública, ellos ya la ven como la única posible. Esa gente no lo dice públicamente, pero después de tomarte un par de cervezas con ellos te lo dice: no hay otra cosa que hacer. Frente a  esa resignación era evidente que nos iban a arrinconar y que íbamos a terminar pidiendo por favor reponer algunos proyectos de Sebastián Piñera. Fíjate que la participación del Partido Comunista en la alianza gobernante termina siendo eso: su gran signo de no traicionar las banderas del movimiento social termina poniendo el fin el CAE, cuando el fin al CAE lo teníamos arriba de la mesa el año 2012. Para eso lo tomábamos el año 2012, cuando había menos endeudados que hoy día”.

Finalmente, Orellana puso el acento en la responsabilidad de los movimientos sociales, políticos e intelectuales, que tienen en sus manos la misión de devolverle la confianza a la ciudadanía en un año clave en la toma de decisiones. Al respecto señaló: “nuestro gran retroceso es que la idea de reformas ya es menos real que hace cinco años. Creo que ese es el gran triunfo de la torpeza tecnocrática, la tecnocracia de segunda generación que naturalizó este modelo, más los poderes que estaban dentro de la alianza. Nuestro deber hoy día, y esto no es sólo un deber de las fuerzas políticas, yo creo que es un deber también del mundo académico, es mostrarle al país que esta no es la única manera de avanzar y por lo tanto eso nos obliga a un mayor nivel de responsabilidad”.